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Una espina menos

En la cama solo quedan dos cuerpos inertes, agotados por el fragor de la batalla de cuerpos hambrientos de cuerpos. Ya solo queda el recuerdo en mi memoria de tan anhelado y esperado placer. Después de varios años ya sé a que sabe su interior, sé lo jugosos que son sus labios y el tono de rojo de sus mejillas al excitarse. Por fin sé que el haber perdido pareja, amigos… todo, ha sido poco comparado al sentimiento de satisfacción que me llena.

Por fin ya tengo una espina menos en el pecho.

Este va para un concurso de microrelatos. Es fácil sacar ideas de un calentón y difícil de contar en menos de 160 palabras. Aunque como dice la canción “…todo arde si le aplicas la chispa adecuada.”

Bukkake

“Bukkake es un género pornográfico y una práctica de sexo en grupo, donde una serie de hombres toman turnos para eyacular sobre una persona arrodillada, ya sea mujer u hombre. La práctica tiene fuertes connotaciones de humillación sexual.”

Cualquier persona que la viera y oyera su voz pensaría que es una chica dulce, retraída, tímida; tampoco se equivocarían mucho aunque también es cierto que las apariencias engañan.

Ana a pesar de su aspecto siempre guardo en su interior una gran seguridad, unas ansias de comerse la vida a cada paso y una inquietud enorme por vivir todo lo que la vida la depare, y a sus 23 años y su aspecto angelical podría enseñar a muchos solo contando sus experiencias.

En su vida normal trabajaba en una empresa de marketing, de momento solo era una becaria pero demostraba día a día su buen hacer y tenia el aprecio de sus jefes. Entre sus amistades era muy querida aunque había pocos que la conocieran muy bien pues no se daba a conocer mucho. Y entre los amantes que había tenido en su corta vida (tanto hombres como mujeres) solo decían maravillas de ella. Pero aun así ella no se sentía satisfecha del todo.

Sus experiencias sexuales habían sido placenteras y aunque no tenia quejas de ninguno de sus amantes tenia la sensación de que faltaba algo siempre. Suponía que su aspecto les daba la sensación de que era delicada y frágil, como si se les fuera a romper en las manos; pero ella quería (se podría decir mas correctamente ansiaba) ser utilizada, que se olvidaran de que era una persona, solo quería ser un objeto en manos de otros, un objeto con el cual otros satisfacieran sus necesidades. No sabia de donde venia ese sentimiento, tampoco se lo preguntaba pero lo que si sabia es que la necesidad de sentirse así empezaba a calar incluso en sus sueños.

Aunque como todo ser humano tenia sus fantasías y muchas de ellas ya las había cumplido otras muchas tenia miedo de llevarlas a la realidad, pero había una de ellas que estaba dispuesta a llevar a acabo fuera como fuera. La saco de un libro que hablaba sobre las experiencias sexuales de una chica aun mas joven que ella. La parte que cautivo a Ana contaba que la protagonista se hallaba con los ojos vendados, arrodillada entre varios hombres desnudos los cuales utilizaban su boca y sus manos para satisfacerse. Ana no dejo de imaginarse mientras leía esa escena en que la protagonista era ella y que varias manos la tocaban sin ella poder ver quienes eran pero tampoco le importaba. Imaginaba que los desconocidos usaban su boca por turnos para follarla y terminar llenándola de esperma. Se sintió extasiada y consiguió un orgasmo sin llegar a tocarse. En ese mismo momento de éxtasis decidió que debía cumplir esa fantasía
pues era exactamente eso lo que ella andaba buscando.

Antes de hacer nada fue a hablar con su amigo Alberto con el que tenia una especial conexión. El, 4 años mayor que ella, había sido un antiguo amante suyo y aun mantenían una estrecha relación pues después de conocerse descubrieron que eran muy parecidos en su forma de pensar y de vivir. Cuando Ana descubrió que era lo que quería no dudo en hablar con el pues sabría que si en este mundo habría alguien que la entendería seria el sin duda, así que cogió el teléfono y quedaron en verse esa misma tarde.

Se vieron en una cervecería cercana a la plaza mayor y pidieron un par de cervezas.
-Bueno, cuéntame que es eso tan importante que tenias que contarme.
-Recuerdas que te he dicho muchas veces que siempre me falto algo en el sexo pero que no terminaba de saber que era.
-Si claro. Cuando me dijiste que también te paso conmigo me chafaste.- Dijo Alberto poniendo
cara triste.
-¡¡Que tonto que eres!!- Dijo ella mofándose.- El caso es que hace tiempo descubrí que necesitaba sentirme un objeto en manos de otros.
-¡¡JODER PUES YA ME LO PODRÍAS HABER DICHO!!.- Alberto empezó a reírse.
-Pero si es que ni yo mismo sabia que es lo que pasaba. Bueno, a lo que iva, el otro día leyendo un libro leí una cosa que me hizo volverme loca.

Ana empezó a relatarle la escena del libro y como ella se imaginaba la protagonista del libro siendo manoseada y utilizada por varios hombres, después le confeso sus intenciones de llevar a cabo su fantasía. Con cara muy seria y tono aun mas serio Alberto la contesto:

-Niña, ¿estas segura de lo que me estas diciendo? Y si das con algún loco y te pasa algo.
-Pensé que tu lo entenderías. – Y empezó a pensar que se había equivocado en contárselo.
-A ver, si entenderte te entiendo. Sabes que yo siempre he sido el primero en llevar acabo mis fantasías siempre que he tenido oportunidad pero tengo miedo de que te puedan hacer daño.
-¿Y si tu estuvieras allí?
-¿Como?
-No me refiero participando, le tengo mucho aprecio a Nuria y jamas te toleraría que la pusieras los cuernos y a mi jamas se me ocurriría intentar nada contigo.
-Entonces, ¿a que te refieres?.
-Me refiero a que estés cerca por si me pasa algo que vengas a mi rescate.
-¿Me pongo la blanca armadura o no hace falta?- Le respondió Alberto con tono sarcástico.
-Mira, si no quieres ayudarme me parece bien pero no es necesario que te pongas borde conmigo.
-Vale, lo siento. Pero entiende que me sorprenda. Si Nuria se enterara me capa.
-No tiene por que enterarse además tu no vas a tocarme, solo vas a estar allí por si me pasa
algo.
-No lo se, déjame que lo piense.

Y continuaron la tarde hablando de cosas triviales, sus vidas, sus trabajos; hasta que llego la hora de marchar y Alberto prometió llamarla al día siguiente para darle una respuesta.

Cuando Alberto la llamo y le dijo que la ayudaría, Ana no pudo aguantar su felicidad y se puso a saltar como una loca, quedaron al día siguiente para hablarlo y ella se paso el resto del día rebosante de alegría, mas de uno de sus compañeros de trabajo le pregunto si es que se había echado novio y ella no era capaz de responder mas que con un “…algo parecido.”

Alberto dijo que aceptaba bajo unas condiciones. Primero que el escogiera a los candidatos, obviamente contando con los gustos de ella, obviamente. Segundo que el conseguiría el lugar y no irían a casa de ninguno de los desconocidos; y tercero que si en algún momento veía algo que no le gustaba o pensaba que algo no iba bien cortaría la fiesta y ella no diría nada.

Ana estuvo deacuerdo pues sabia que todo eso era para su propia seguridad y ese mismo día puso el siguiente mensaje en un foro para buscar a los candidatos: “Chica de 23 años, buen cuerpo y muy sumisa busca hombres para hacer Bukkake. No cobro, ni quiero regalos, solamente quiero que me utilicéis. Mandad foto y os responderé.” Adjunto una foto suya desnuda y espero la respuesta.

Al día siguiente tenia 40 respuestas y Alberto, que también tenia acceso a la cuenta del foro, desecho a la mayoría pues muchos de ellos solo ponían fotos de sus pollas. Se quedaron con cuatro, les escribieron para decirles que eran los afortunados, quedaron con ellos en que seria en un par de de días y les mandaron la dirección de la casa de un amigo de Alberto que se la había prestado

El día de la cita Ana estaba de los nervios, por la mañana pensó en llamar a los chicos para decirles que lo cancelaba pero se lo pensó dos veces y se tranquilizo pensando que Alberto estaría allí para cuidarla. Un par de horas antes Alberto y Ana fueron a la casa para que ella se pudiera duchar, cambiarse y tomarse algo con tranquilidad. Después de la ducha fue a donde estaba Alberto con la ropa que tenia intención de llevar, unas botas altas y un tanguita negro, nada mas. Alberto se empezó a poner nervioso y le pidió que se pusiera algo así que se puso un albornoz que encontró.

Cuando llego la hora Ana se metió en el baño y los 4 candidatos empezaron a llegar y se vieron un poco sorprendidos al ser un hombre quien les abriera la puerta pero Alberto les explico, tras reírse a carcajadas, que no era el a quien ivan a bañar y que la chica estaba escondida hasta que empezara todo. Después les explico unas condiciones: “Ella no quiere conoceros, así que en ningún momento la quitareis la venda de los ojos. Podréis masturbarla pero nada de follar. Yo voy a estar aquí todo el tiempo así que si se queja, grita o la hace alguno algo que la moleste os vais a la puta calle, ¿vale?” Todos estuvieron deacuerdo, les llevo hasta la habitación donde iba a suceder todo y les dijo que se fueran desnudando. Inmediatamente después fue a buscar a Ana.

– Niña, ¿estas segura de esto? Aun estas a tiempo de echarte a atrás.
– Estoy muy segura y además tu estarás cerca por si pasa cualquier cosa.

Le dio un abrazo y le dio las gracias. Alberto correspondió el abrazo y la llevo hasta la puerta de la habitación.

– Es la hora del espectáculo. – Le dijo a Ana y la vendo los ojos.

Entraron los dos a la habitación, Alberto miro a los tipos que estaban hablando entre ellos y les dijo con un gesto que se callasen, la puso entre medias de ellos, la quito el albornoz y se marcho. Ana empezó a sentirse inquieta por que no veía nada y solo oía 4 respiraciones desconocidas pero no pasaba nada ¿quizá no les gustaba o se estaban arrepintiendo? Pero enseguida una mano atrevida empezó a tocarle el culo e inmediatamente el resto le siguieron.

Apartir de ahí todo fue rápido y algo confuso para ella, sentía un placer ignoto, ningún pensamiento pasaba por su cabeza excepto de seguir los movimientos que los hombres la indicasen pues ella solo
era un objeto. Sentía que varias manos se centraban en tocar y estrujar sus pechos mientras que otras algo mas torpes intentaban apartar su tanga por lo que ella ayudo quitándoselo. Las manos empezaron a recorrer el resto de su cuerpo y ella con las suyas tocaba los cuerpos de sus dueños. Notaba cuerpos
de todos los tipos pero se sorprendió al tocar las pollas pues eran todas de buenos tamaños y muy duras. La empezaron a empujar con la cabeza hacia abajo para que se arrodillase y entonces fue cuando estuvo a su merced. Una tras otras las pollas pasaban por su boca, unas veces por voluntad de ella y otras por que le cogían de la cabeza y la follaban como si fuera su coño. Con las manos no paraba de masturbar a los que tenia cerca por lo que ella no podía tocarse y estaba a reventar.

En cuanto empezó a notar por los gemidos que estaban a punto de correrse ella se tiro en el suelo y les pidió que se corrieran encima de ella mientras se masturbaba. Fueron los segundos mas gloriosos y placenteros de su vida, mientras la llenaban de esperma ella se corría y un montón de sentimientos empezaron a correr por su cabeza. Se sentía sucia, usada y humillada, pero al mismo tiempo se sentía totalmente satisfecha, por fin sentía el placer que llevaba tanto tiempo buscando y no pudo reprimir un gemido de verdadero placer.

Uno a uno los invitados se fueron marchando y la dejaron tirada en el suelo sin decirla nada. Ella estaba en una nube, con una sonrisa que decía toda la felicidad que sentía Ana y se quedo dormida. A los pocos minutos Alberto entro y la despertó para que se duchase y se marchasen.

Mientras Ana se duchaba, empezó a recordar esos sentimientos humillación/alegría que la habían llevado al mayor de los placeres y sin poder contenerse se volvió a masturbar con la sensación de sentirse al fin completa.


Un sitio llamado Soledad

Existe. Yo se que existe. Muchos creen que estoy loco y los que no creen que era una fantasía de mis innumerables borracheras pero yo se que estuve allí Es un sitio en el que necesitaba estar, no se como llegue o como me encontró el a mi pero tengo claro como que el sol sale por la mañana que Soledad existe y yo estuve allí.

Todo sucedió en una época en la que yo me sentía hundido, todos me decían que estaba tirando mi vida por la borda y cada cosa que hacia era motivo de critica. Todo en mi vida se estaba yendo al carajo y yo no hacia más que autocompadecerme y la bebida se convirtió en mi única compañera de andanzas. Mi mente obstruida por el alcohol no hacia mas que recordarme el por que de mi estado.

Una de esas noches andaba paseando por la ciudad de noche, seguía pensando en mis historias y mi móvil no dejaba de sonar con llamadas constantes de mi familia. No se lo cogí a ninguno pues sabía que lo único que harían seria recordarme que soy la ultima mierda que pisa este mundo pero ellos no dejaban de intentarlo. Acabe apagando el móvil esperando encontrar el silencio que necesitaba, lo único que quería era estar solo. Quería estar solo, quería que el mundo me dejase en paz y como una luz se me vino la idea de que quizá seria mas fácil que yo dejase el mundo en paz, que fuera yo el que dejara el mundo terminar con todo esto de una santa vez pero primero debía estar solo y tomar una ultima copa.

Y como si de una invocación se tratase ese pensamiento encendió algo en mi cabeza que por un momento hizo que me detuviera. De repente como si de otro flash se tratase se vino a mi mente la imagen de una puerta y la idea extraña de que debía de ir al sitio que había detrás de esa puerta. Sin saber como empecé a andar sin un rumbo aparente pero en mi cabeza era como tener una brújula que me indicaba hacia que dirección tenía que ir.

Después de no se cuanto tiempo caminando me adentre en una especie de callejón mal iluminado pero al fondo bajo la luz de una bombilla vieja se encontraba la puerta que vi en mi mente. Ahora que estaba enfrente y no era solo una imagen fugaz en mi cabeza pude verla mejor y pararme en los detalles. Aunque ciertamente no había muchos detalles en los que fijarse, era una puerta simple de madera. No estaba ni siquiera pintada, no tenia ningún distintivo, ni ninguna placa que dijera que había tras esa puerta pero yo sabia que lo que buscaba estaba tras ella así que decidido empuje,
esta se abrió sin hacer ningún tipo de ruido y entre en lo que parecía un pub irlandés.

Todo me resultaba extrañamente familiar como si fuera un sitio al que estoy acostumbrado a ir pero no me sonaba haber estado allí nunca. Todo era de madera, el suelo, el techo, las paredes, incluso la barra que estaba un poco mas adelante. Había luz como de lámparas de gas antiguas y de fondo podía oír música irlandesa. Lo que me resulto curioso es que no había ninguna mesa ni ningún taburete en la barra para poder sentarse, tampoco había gente, la única persona que había en el local era el camarero que estaba de espaldas a mí limpiando vasos. Justo en el momento en el que
estaba llegando a la barra el se dio la vuelta con una sonrisa.

-Buenas tardes Don Andrés

-¿Como sabes usted mi nombre?

-Pues de la misma manera que usted sabe el mió señor.

No entendía que me quería decir con eso pero sin saber como una frase se empezó a formar en mi cabeza.

-Lug… tu nombre es Lug.

-Eso es señor.

El me respondía como si aquello fuera lo mas normal del mundo pero a mi todo esto me resultaba excesivamente extraño aunque no tenia miedo pues algo dentro de mi me decía que allí era donde tenia que estar. Fui a pedirle algo de beber cuando sin darme tiempo me dijo: “La bebida le esta esperando en su mesa, señor” y me señalo hacia el final de la barra donde había una puerta que si alguien me hubiera preguntado antes por ella hubiera dicho que no estaba.

Para ser realistas mas que una puerta era como un hueco en la pared que daba a un pasillo con las mismas lámparas de gas que estaba iluminada la zona del bar. Me gire y Lug hizo un movimiento para que siguiera hacia delante. El pasillo parecía no tener fin, estaba tallado en la piedra, era lo suficientemente grande como para que 4 personas pasaran una al lado de la otra y el techo que estaba a unos 2 metros de altura tenia unos dibujos que contaban la historia del local, al parecer contaba que era un sitio que se aparecía a los viajeros que estaban perdidos, dándoles descanso y
consuelo hasta que habían repuesto sus fuerzas para seguir adelante.

En las paredes cada poco se veían otros huecos en la pared que daban una especie de habitaciones donde de vez en cuando se veía a alguna que otra persona en las sombras, seguí caminando hasta que vi uno de esos huecos con una luz encendida sobre el y un cartel que ponía mi nombre. Entre dentro y vi una habitación grande sin muchos lujos, una mesa de madera con un tapete y una baraja de cartas. También había sobre la mesa una jarra helada de cerveza y un plato con algo de embutido y pan. Al otro lado de la habitación había una cama que parecía recién hecha, sobre ella una ventana que dejaba ver la luz de las estrellas aunque era raro ver tan claras las estrellas en la ciudad; había una percha junto al hueco que hacia las veces de puerta. Una única lámpara en el techo iluminaba todo. Ciertamente todo era perfecto, era lo que necesitaba en ese momento, algo de comida y un sitio para descansar y estar solo.

Probé la cerveza y el embutido, no eran gran cosa pero sabían bien. Mientras comía y bebía empecé a pensar en todo aquello que estaba pasando en mi vida, fui pasando una a una sobre todas mis problemas, empezaron a parecer menos graves las soluciones fueron cada vez mas claras y los nudos que se habían formado en mi mente parecía que se ivan soltando. Termine con la comida y la bebida varias veces pero parecía que según dejaba el plato vacío cuando me giraba volvía a estar lleno, lo mismo sucedía con las jarras una vez terminada era perderla de vista y otra vez estaba llena y
fría como recién salida de un congelador aunque como todo allí parecía no tener importancia.

Después de varias jarras los efectos del alcohol hicieron mella en mí. Estaba tirado sobre la mesa medio dormido y muy borracho cuando apareció Lug.

-Espero que todo haya sido de su agrado señor.

-Lug respóndeme a una pregunta, ¿que cojones es este sitio? ¿por que la jarra y el plato nunca se
vacían? ¿estoy muerto y esto es una especie de purgatorio?

-No señor, no creo que usted este muerto. Este sitio solo es una humilde posada que resguarda a aquellos que necesitan hacer un alto en el camino. Intentamos que todos nuestros huéspedes se sientan agusto con nosotros y tras muchos años hemos sabido adelantarnos a lo que el cliente va a pedir.

-Y que lo digas viejo. Dios, estoy muy borracho y no quiero andar ahora hasta mi casa. Ni siquiera
se donde estoy.

-Mejor será que descanse en esta cama. Mañana será otro día

-No puedo pagarla Lug- dije, antes de que de mi garganta saliera una atronador eructo- Perdona… no tengo dinero para pagar una cama, mejor será que me vaya.

-No se preocupe por eso señor. Mañana será otro día.

Lug me levanto sin tener que hacer esfuerzo y me dejo tumbado en la cama. Me quito los zapatos y cuando se daba la vuelta para marcharse le llame.

-Eh, Lug. Respóndeme a una ultima pregunta ¿como se llama este sitio y por que me resulta tan familiar?

-Este sitio tiene muchos nombre señor. Cada viajero necesita una cosa y como buenos anfitriones se lo damos. Cada uno tiene lo que necesita y en la forma en la que lo necesita ni mas ni menos, solo lo necesario. Por esa razón cada persona llama a este sitio de una forma distinta. Algunos lo llaman Descanso, otros Paz, incluso alguno más original y agradecido lo llamo “El Cruce de Lug”. Pero usted ha venido aquí buscando una cosa y cuando hable de nuestro local estaría bien que lo llamara por el nombre de la necesidad que lo trajo aquí.

-Yo solo quería estar solo Lug. Solo quería estar tranquilo y que el mundo me dejara en paz.

-Es un bonito nombre señor, le dejo estas cerillas con publicidad para que se acuerde otro día de visitarnos

Me dio las cerillas en la mano. Con la vista algo borrosa pude ver que la caja era verde y muy simple. En dorado estaba escrito el nombre del local y después de leerlo no pude evitar sonreír y decirlo como si fuera el rezo a algún dios antiguo.

Cuando desperté era de día y no había rastro de la posada, ni de Lug, ni de la habitación donde me quede dormido. Me levante sobresaltado al ver que estaba en mi propia habitación No recordaba como había llegado allí pero el recuerdo del sitio donde estuve se mantenía en mi mente como si de un sueño se tratase pero yo sabia que había estado allí.

Me volví a tirar en mi cama e intente recordar todo lo que había sucedido pero aparte de la vaga sensación de haber estado en un sitio tranquilo solo me quedaban los pensamientos que había tenido mientras cenaba. Tenia la solución a todos mis problemas o al menos la voluntad y las fuerzas suficientes como para continuar el camino y empezar a enmendar todo aquello que estaba mal en mi vida.

Cuando fui a ver a mi familia me entere de que había estado desaparecido un mes y no les creí. Me preguntaban continuamente donde había estado y yo solo era capaz de decirles que descansando pues era lo mas cierto y lógico que les podía decir.

De todo esto ya han pasado varios meses, ahora mi vida ya esta en el rumbo correcto y todo me va bien. Mas de una vez he buscado el sitio donde estuve esa noche pero no ha habido manera, nada que me indicara hacia donde ir ni que buscar. Solo me quedo una sola cosa la caja de cerillas que encontré tirada en el suelo de mi habitación Ya no tenia el nombre del sitio ni ningún indicativo de donde la había sacado, pero yo estoy seguro de que me la dio Lug y que en esa caja estaba escrito el nombre de aquella posada de viajeros. Recuerdo perfectamente las letras doradas en las que se podía leer claramente “Soledad”.

Esta es la primera historia de otras muchas que vinierón. Espero que les guste.


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