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Una conversación muy esperada

La verdad es que la noche no debería ser diferente a cualquier otra, como dice el poeta “es una noche cualquiera, de un mes cualquiera de cualquier año”. El escenario tampoco es algo excepcional, al menos para nosotros que tantas y tantas noches hemos pasado en el Star en compañía de amigos, amantes y viejos conocidos. Lo único especial que tiene esta noche es la compañía.

Mi amigo aun no ha llegado y mientras pido otra jarra de cerveza a Lucia (la camarera y dueña del local, una auténtica belleza con unas curvas que asustarían hasta el mejor de los conductores) me pongo a pensar desde hace cuanto que nos conocemos. Yo le recuerdo prácticamente desde siempre, ha estado ahí en los malos momentos pero ante todo siempre ha estado en los mejores, en los mas emocionantes de todos. Debería decir que el ha sido el causante de muchos de esos momentos la verdad sea dicha aunque yo también puse de mi parte ya que también estuve allí. De mi amigo la verdad es que no se puede que sea un buen tipo y quizá tenga muchas razones para mandarle al carajo pues por su culpa también me ha metido en muchos líos y muy gordos pero supongo que hay gente de la que no nos podemos separar por mucho que queramos y en mi caso separarme de el seria como arrancarme un pulmón o un riñón, podría vivir sin el pero la vida no seria la misma.

– Hola, Andrés.

¡¡Dios que susto!! He pegado un salto que casi tiro la jarra y casi voy yo detrás. Siempre hace lo mismo llega como una idea, sin hacer ruido, aunque también ha sido culpa mía por andar pensando en otras cosas y darle la oportunidad de reirse de mi y por lo que veo le ha hecho gracia, bueno para ser sinceros a el todo le hace gracia.

– Hola Duque, por una vez estaría bien que avisaras cuando llegas, ¿no?

– Ya, pero no seria tan divertido. – Su risa es como la de un payaso de pesadilla aunque tengo que reconocerle que visto así, tiene su gracia.

Tiene la pinta que siempre me imagine, pelo largo suelto, una perilla larga terminada en punta. Unos vaqueros negros, igual que las botas, la camiseta y la chupa que lleva. La verdad es que su aspecto es bastante común en un garito Heavy como el Star pero lo que no es tan común es esa eterna sonrisa y sus ojos. Unos ojos que aunque son normales lo que no es tan normal es lo que ven, son capaces de ver los caminos de la gente, sus posibles decisiones y su fin; y lo que mas asusta de todo ello es que sabe como intervenir en esas decisiones y sacar su propio provecho.

– Bueno Andresito, tu dirás que quieres. Sabes de sobra que yo no debería estar aquí, el garito me gusta y la camarera aun mas pero este no es mi lugar.

– ¿Quieres tomar algo? Oh, se me olvidaba que tu no puedes beber aunque si que puedes disfrutar de los placeres del alcohol, la carne y otros similares. Tengo que reconocer que eres un ser bastante peculiar tío.

– Tan peculiar como tu imaginación lo quiera Andrés ya que como bien sabes he salido de ti y referente a tu invitación no gracias, no tengo sed y además ya bebes tu por los dos, ¿no? jijijiji.

Otra vez esa puta risa suya. Hay veces que me gusta es parte de su encanto pero juro por Dios que hay veces en las que me encantaría despellejarlo vivo. El Duque es lo que suele ser llamado mi Alter Ego, mi “Otro Yo”. Una imagen en negativo de lo que soy, ahí es nada.

– Si, muy gracioso. Bueno, sabes de sobra por que quería que vinieras. Por mucho que aveces me arrepienta eres parte de mi, una parte de mi que muchas veces me arrepiento de que…

– No no no, Andrés los dos sabemos que no quieres decir eso pues aunque nos hemos metido en unos cuantos líos no puedes negarme que sacaste tu provecho de ellos.

– Un provecho que me ha traído mas problemas que beneficios a la larga. He perdido gente y han corrido peligro muchas relaciones que tenia por tus oscuras intenciones.

– ¡Eh, niñato! Deja de llorarme tu has disfrutado cada cosa de las que hemos hecho tanto como yo y has formado parte de ello así que no me vengas a quejarte ahora.

Dios ojalá pudierais haceros una idea de lo que es oír tu propia voz gritandote mientras se va convirtiendo en una especie de gruñido animal. El Duque necesita mas que eso para conseguir asustarme pero me pillo de improviso. Andrés 0 – El Duque 1.

– Tienes razón. Ya es hora de terminar con la autocompasión y de llorar por mis propios errores. Pero también es hora de arreglarlos y no volver a cometerlos. Por eso mismo quería que vinieras, es hora de saber que vamos a hacer contigo.

La carcajada restallo por todo el local y al principio me extraño que nadie se diera cuenta de semejante estallido pero claro, yo soy el único que puede verle y oírle; y a mi si que me hizo taparme los oídos.

– Andrés, ¿te encuentras bien?.

Lucia me miraba con cara preocupada. La cara que pondrías si a vieras a un conocido hablando solo derepente, si estuviera borracho podría ser normal pero Lucia sabia que solo había pedido una jarra y estaba totalmente sereno cuando llegue, tenia que ser algo peor.

-Tranqui Lucia, aveces me dan pinchazos muy fuertes en los oídos.

– Pues haztelo mirar chico, con el bote que has dado parecía que te fueran a estallar.

Si tu supieras preciosa. Lucia se da la vuelta para volver con su chico. Miro a al Duque y el mamón se esta aguantando la risa. En serio aveces le odio.

– A ver Andresito, ¿como que que vas a hacer conmigo? Soy tu imbécil, no te puedes deshacer de mi como si fuera un papel. Soy la personificación de tus deseos. Soy tus mas bajos instintos. Se todos sus secretos Andrés. No puedes deshacerte de mi chaval.

– Lo se, y ciertamente por mentira que parezca aun me eres útil. No llego a tu nivel de manipulación y sin ti no seria capaz de ver como funcionan muchas cosas. Pero tienes que limitarte a un solo campo tío, esto no puede seguir así. No podemos mentir mas, no podemos manipular mas. Tío, tu sabes mejor que nadie que somos el fantasma de mucha gente, sabes que por nuestros juegos nos hemos convertido en el punto de inflexión en muchas vidas y no para mejor precisamente.

– Vale, no vamos a ser el preferido de “Aquel en lo alto” pero tampoco lo hemos pretendido nunca, ¿no es cierto?

– Ya tío pero no esta bien y yo no quiero sentirme culpable siempre.

– Ni yo y aunque aveces lo olvides si tu sufres yo también, es uno de los inconvenientes de este trato, viejo.

Un ultimo trago de cerveza y adiós a otra jarra. Aunque me cueste creerle se que eso ultimo es cierto. El Duque y yo somos la misma persona así que es cierto que si yo sufro el también lo hace así que creo esta vez podremos llegar a un acuerdo.

– Pues cambiemos Duque, tu sabes mejor que nadie las veces que la culpabilidad me ha hecho pensar en acabar con…

– No Andrés, eso jamás. No lo digas ni de broma. Sabes que si hicieras eso yo mismo me encargaría de hacerte sufrir durante mas de una eternidad.

– Pues hagamos un punto de inflexión ahora. Hagamos que todo esto cambie, y usemos tus habilidades para algo mejor que para meternos en problemas. Estoy cansado ya Duque, quiero avanzar tío y así no puedo hacerlo.

– A ver viejo, todo puede cambiar si quieres que así sea, pero los placeres te pierden amigo mío necesitas autocontrol y eso sabes de sobra que no te lo voy a enseñar yo.

Esta vez me ha hecho reír. Es un mamón.

– Si, se que eso es cosa mía. – Me hace un gesto de asentimiento con esa media sonrisa suya.- Y creo que ya es hora de que vuelva a coger las riendas de mi vida. Oye tío, muchas gracias por haber ve…

Como se fue, se marcho. Es lo que tienen las imágenes mentales, que aparecen y desaparecen a su antojo.

Le digo a Lucia que me cobre y ella me vuelve a preguntar. – En serio Andrés, ¿te encuentras bien?. – De fondo escucho la risa bufona de El Duque y no puedo mas que esbozar una sonrisa.

– No te preocupes Lucia, me encuentro bien pero por si acaso me voy a ir a casa.

“Es una noche cualquiera, de un mes cualquiera de cualquier año” reza Zatu en mi mp3 y la verdad es que si lo parece, pero hoy es una noche de inflexión. Hoy es el primer día de el resto de mi vida.


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