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Y de la nada apareció.

Lo bueno de no ser real es que no sientes frio, a no se que mi señor quiera que lo sienta por eso aprovecho los momentos en que el duerme para escaparme de su lado y ver la noche. Era una noche como cualquier otra, las nubes tapaban el cielo y no me dejaban ver ni las estrellas ni la luna. Bueno, quizas eran las nubes o las lagrimas, el caso es que tampoco me importaba mucho yo solo buscaba un poco de tranquilidad. La vida para alguien como yo, un bufon por si aun no me habeis reconocido, no es facil. Siempre pendiente de los mandatos de mi señor, siempre a la sombra de todos y sin ningun reconocimiento. Y no es que no sepa cual es mi sitio en el mundo pero aveces uno echa de menos un poco de cariño. Eso junto con la soledad de pensar que no hay nadie en el mundo como yo, que por mucho que digan las canciones y las peliculas no siempre es emocionante y es sobretodo solitario. Continuar leyendo


Bufón

Plink! Plink!

¿Hay alguien ahí?

¿Hola?

¡¡Maldito espejo mágico!!. Si ya le dije yo a mi señor que por mucho que el quisiera creer estas cosas de la ciencia son totalmente inútiles, pero claro como soy solo un pobre y feo bufón como voy a saber de estas cosas, pero para probarlo bien que sirve el sirviente. Me veo explotando por los aires, ya te digo que si. Pero bueno, de poco me va a valer el lamentarme, así que vamos a cumplir las ordenes del señor.

Veamos que pone aquí… “…hablar al espejo y este guardara la información en la tela de araña.” ¿Tela de Araña? Yo no veo ninguna tela de araña… de hecho lo veo bastante limpio, para mi que le falta algo y a mi señor le han timado. Mira que se lo dije “Señor, que yo seré un vil siervo de usted pero de timos entiendo un rato.” pero nada. Bueno pues iremos a decírselo, seguro que a partir de ahora se alegrara de tener a su bufón cerca.
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¡¡PAAAMMM!!
…pero mi señor un pobre bufón como yo que iva a saber que esa Tela de Araña no era real.
¡¡CATAPLUMM!!
Gran puntería señor esa casi me alcanza, pero en serio deje de tirarme cosas que acabara haciéndome daño y ¿quien le hará los recados a su merced? Prometo hacer lo que usted manda y no volver a hacerle preguntas estúpidas.

Madre mía, como se las gasta el señor por cosas sin sentido, ni que todos tuviéramos que tener interés en las artes científicas.
Bueno, vamos a comenzar antes de que se enfade otra vez y me quiera romper la crisma. A ver que dicen las instrucciones… “Dar la orden GRABAR, vera un brillo en el espejo y podrá empezar a hablar. Cuando termine diga la orden PARAR. Se le pedirá un nombre para el archivo grabado y finalizara la grabación.”… Parece sencillo, vamos a ver, dar la orden GRABAR… ¡¡GRABAR!!.

¡¡Bbbzzzzzzmmmmm!!

¡¡REDIOOOSSS!! ¡¡Que susto!! Aquí no decía nada de un zumbido… al final me veo que esto explota.

Bueno, el caso es que ahora hay que empezar a hablar y lo grabado lo escucharan otras personas con espejos mágicos. Bueno, pues… ¡Hola! Soy un el bufón de mi señor. Me gustaría decirles mi nombre pero mi amo decidió quitármelo por avergonzarle, según dice eso hará que pierda el único tesoro que poseo, mi humanidad. Para serles sincero yo me sigo sintiendo igual de humano que el mismísimo día que nací. También es cierto que muchas veces no comprendo las palabras de mi amo, el es un hombre culto y, como les dije, antes yo soy un simple y humilde bufón.

Discúlpenme si resulto atrevido, pero ya que supongo que este artilugio lo utilizara gente que les gusta contar cosas y escucharlas me gustaría hablarles de mi que a pesar de ser un simple bribón he tenido una vida y alguna que otra historia puedo contar y también puedo hablar sobre muchos temas.

Espero que estén cómodos por que voy a contarles la historia de mi vida. Aunque no es una historia muy larga si tengo un buen rato de charla. Así que empezaremos por el principio.

Me gustaría empezar a contarles esta historia hablándoles de mi infancia, decirles que aunque era pobre mi padre me trato bien, hablarles de tropelías de chiquillos o de amoríos con bellas jovencitas. Pero siento decirles que no es mi caso. Yo no he tenido esa parte de mi vida, en mi caso sucedió como en las sagradas escrituras ¡¡Hagase el bufón!! Y aparecí. Por lo que se puede decir que no tengo mas de 5 años de vida y todos ellos los he pasado al servicio de mi amo al cual respeto y adoro como un padre, pues es lo mas parecido que he encontrado a uno. El me ha enseñado que es la vida, me ha enseñado el mundo en su multitud de viajes. Me ha enseñado sobre ciencia, arte, educación… aunque he de reconocer que al ser de humilde condición nunca he sido bueno en ninguno de esos vericuetos para gente inteligente, yo siempre he preferido las cosas simples de la vida.Pero entre todas las cosas que me enseño mi maestro hubo una que me dejo totalmente maravillado y lleno de amor.

Un día me llamo para que fuera a su presencia. El estaba como siempre en su cuarto sentado frente a su escritorio. Cuando estuve con el dijo que quería enseñarme un nuevo arte que había aprendido. Me enseño 3 cartas, dio la vuelta a la primera de ellas y vi que era un joker con el dibujo de un bufón. El me dijo: “Mira bufón este eres tu y como buen sirviente que eres vas a donde yo te digo”, cogió la primera carta, la volvió a poner boca abajo y la paso debajo de las otras dos; “Pero si te llamo…” hizo sonar un cascabel “vuelves a mi lado.” y giro la primera carta y ¡¡allí estaba otra vez el joker!! Yo no hacia mas que reír y saltar al ver semejante prodigio.

“Lo ves bufón mio, esta carta te representa a ti por que hace igual que tu, yo la vuelvo a pasar abajo” la giro y la volvió a pasar debajo de las otras dos, “… pero si yo le llamo” e hizo sonar el cascabel otra vez “…el salta y vuelve a estar a mi lado.” y giro de nuevo la primera carta y… ¡¡otra vez estaba allí!! Yo no podía parar de reír y de saltar, no había visto en mi vida (aunque no es muy larga) nada parecido.

Cuando mas alegre me sentía mi señor me dijo algo que hizo que mi ilusión se esfumara “Bufón, eres tan tonto que no te has dado cuenta que te engañe, en realidad todo lo que te he estado enseñando eran 3 cartas iguales” y me enseño las 3 cartas una a una demostrándome que eran 3 jokers iguales. Todos eso sentimientos que acababa de descubrir se esfumaron me sentí triste y defraudado. Había visto una maravilla hecha realidad y me acababan de descubrir con un mazazo que todo era mentira. “No te pongas así bufón, voy a intentar alegrarte la cara. Toca una de las 3 cartas” yo sin mucho interés ya toque una cualquiera. Mi señor la cogió y le dio la vuelta dejando las otras dos sobre la mesa. “No te sorprendería si doy la vuelta a la carta y es un joker, ¿verdad?” Moví la cabeza negativamente y me enseño que la carta era un joker como yo esperaba. “Lo que pasa bufón que si este juego fuera con 3 jokers seria demasiado sencillo.” Chasco los dedos sobre las otras dos cartas las dio la vuelta y sucedió algo que hizo que casi se me parara el corazón… ¡¡LAS CARTAS ERAN TOTALMENTE BLANCAS!!

Las cogí las empecé a tocar, las frote, incluso intente romperlas para ver si llevaban algún artilugio en su interior, y… ahí fue cuando mi señor salio corriendo detrás mía dándome golpes en la cabeza (al ir siempre encorbado es donde llega sin tener que agacharse). Pero ese día conocí al verdadero amor de mi vida, la magia. Tan bella y sorprendente, pena de mi que alguien de mi calaña no sepa tratarla. Es mi gran amor y mi mayor tristeza… aunque de eso prefiero no hablar.

Quizá se mejor que deje ya de hablar tanto. Si alguien realmente escucha esto y me llegara a reconocer solo por mi voz, le pediría que no hablara a mi señor de lo contado pues no le gusta que me ponga sentimental pero también me gustaría pedirles que si me ven hagan sonar un cascabel pues con eso sabré quienes son y que hay alguien dispuesto a escuchar. Bueno, ahora me marcho. Adiós.

Bien, a ver como se paraba esto ahora “… cuando termine diga la orden PARAR” muy bien PARAR.

Diga el nombre del archivo…

¡¡Santísima virgen que miedo!! Dios no se por que les tienen que poner estas voces… pues… no se, ¿bufón?

Archivo Bufón grabado.

Subido a la Tela de Araña.

Pues ala, terminado. A contarle a mi señor que funciona a las mil maravillas y a ver si así se siente un poco mas alegre y deja de tirarme cosas a la cabeza.


Mis ideas en la pared

Nadie se fijaba en él mientras se preparaba. Quizá alguna que otra persona se giraba al verlo maquillarse cansadamente, los que pasaban a su lado lo esquivaban como si fuera cualquier bulto tirado en la calle, pero tampoco era algo que le preocupase. Sabía que para el mundo era invisible, mientras él quisiera que fuera así. Sólo existía para mí, el único testigo consciente de su última actuación.

 

 

En este mundo hay dos tipos de ciegos, los peores de todos son aquéllos que no quieren ver. Aprovéchate de ellos”, me decía siempre enganchado a alguna botella de cerveza. Siempre se definió como un cobarde de ideas revolucionarias y en su última actuación había decidido pasar al ataque y mostrar esas ideas al mundo.

 

 

Terminó de arreglar su viejo y raído traje de rombos blancos y negros, se colocó su sombrero de cascabeles y se subió a un viejo cajón de madera que utilizaba como maleta para llevar todos sus artilugios. Encima del cajón observaba a la gente esperando alguna respuesta pero nadie lo estaba mirando. Siguió a algunas personas haciéndoles burla pero todas huían asustadas, empezó a hacer cabriolas y volteretas pero seguían sin hacerle el más mínimo caso. Se paró en medio de la calle y con cara de enfado se giró hacia su cajón, sacó dos bocinas de gas y subiéndose a él las accionó al mismo tiempo haciendo un ruido atronador y consiguiendo así llamar la atención de todos cuantos pasaban a su alrededor. –Perdonen mis métodos pero necesitaba llamar su atención. Permítanme que me presente: soy un bufón. Veo en sus rostros que esta afirmación es evidente e igualmente estúpida, pero al no tener nombre es la única manera en la que me puedo presentar. Sin más dilación, espero que me regalen un poco de su tiempo y así poder mostrarles un poco de mi arte-. Y sin previo aviso la caja se movió haciendo que tropezara y cayera al suelo de bruces. La gente se arremolinó con cara de asombro ante semejante golpe pero él sin avisar pegó un salto y se puso de pie. Todo el mundo lo miraba con cara de asombro hasta que entendieron la broma y empezaron las carcajadas.

 

 

Somos capaces de las más grandes maravillas, de realizar auténticas proezas. Pero desde pequeños nos meten tanta mierda en la cabeza que no somos capaces ni de saber quiénes somos realmente“.

 

 

Tenía a la gente extasiada con sus malabarismos y sus bromas. Estaba en su pleno apogeo. Durante 40 minutos estuvo haciendo trucos de magia, malabarismos, figuras con globos… todo el repertorio completo. Mientras recibía los aplausos finales subió al cajón y se dispuso a dar un gran discurso: –Señoras y señores, antes de mi gran número me gustaría decir unas últimas palabras. Somos la más imperfecta de las creaciones. Todos y cada uno de nosotros vamos pasando cada uno de nuestros días desperdiciando oportunidades de hacer realidad todos nuestros sueños. Perdemos la oportunidad de hacer felices a personas que ni siquiera conocemos pero sólo nosotros, por un azar del destino, somos capaces de hacerlo. Sin embargo, día tras día, momento tras momento, seguimos mirándonos el ombligo. Se empeñan en borrar nuestra propia voluntad, en que seamos uno más del rebaño haciéndonos olvidar que todos y cada uno de nosotros somos individuos únicos y maravillosos-.

 

 

La cara de la gente era un auténtico cuadro. La mayor parte de ellos lo miraba con extrañeza y el resto se movían impacientes esperando a que terminara para ver ese gran número. Él vio todo eso en sus rostros. Vio como todos ellos buscaban la diversión sin importarles ni una sola de sus palabras. Su cara cambió a la total depresión. Se dio cuenta de que ninguno de ellos cambiaría, no antes de ver el número final.

 

 

Señoras y señores, perdonen las palabras de este estúpido y viejo bufón. Ahora les deleitaré con mi gran número final-. Todos aplaudieron eufóricos. –Desde hace tiempo he de decirles que encuentro cierto placer en la pintura y he llegado a perfeccionar mi arte hasta ser capaz de realizar una obra en unos pocos segundo. En un momento voy a plasmarles mis ideas en esta pared que tengo a mi espalda-. Tras recibir las ovaciones pertinentes, bajó del cajón y buscó dentro sus herramientas.

 

 

La gente no cambia nunca…“. Se levantó, se giró y mostró la más terrible y real de sus caras. “…sólo si los llevas a una situación extrema…“. Levantó el brazo mostrando una pistola y se la llevó a la boca. “…son capaces de vislumbrar la posibilidad de otro mundo posible”. Echó la cabeza hacia atrás y, sin más ceremonias, apretó el gatillo.

 

 

Literalmente plasmó sus ideas en la pared. Después de los gritos y las llamadas de socorro la gente no dejaba de mirar el cadáver. Pude ver cómo todos y cada uno de ellos cambiaba. Les habían dado con la realidad en la cara y desde ese momento ya no volverían a ser los mismos. Vi sus caras y supe que si mi amigo, “el bufón”, pudiera ver lo que había conseguido se reiría de su última broma. Y sobre todo, de ver cómo esas caras mostraban la conmoción de haber visto la realidad de una vez por todas.

 

 

Luciana – El viejo variete

Escrito por Andres Castellanos “El Duque” y corregido por Roberto de la Fuente “Roth”


Una historia de historias

Entras en el bar buscando refugio de la lluvia y el frío de la calle, también de lo que sea que te ha hecho salir del calor del hogar. Te sientas, pides una bebida y mientras llega te dedicas a observar el local donde te has metido. Es tranquilo, no hay mucha gente, la musica se oye lo suficientemente alta para escuchar los acordes de la guitarra pero sin llegar a ser molesta para aquellos que quieren hablar. Se huele a tabaco y a alcohol como es de suponer pero tampoco es un olor que en este momento te resulte molesto.

El camarero llega con tu pedido, mascullas un gracias y sigues con el reconocimiento de lo que tienes alrededor. Jóvenes charlando y riendo a pleno pulmón, parejas haciéndose carantoñas… nada excepcional excepto un hombre que esta solo. Te fijas un poco mas atentamente en el. ¿Que hace? ¿Esta escribiendo? Si, esta sobre un cuaderno y escribe de forma casi atropellada, alguna que otra vez se para mirando lo que ha escrito como si no lo reconociera como suyo, como si algún tipo de trance le hiciera escribir y parase para ver que le habría traído esa voz que le habla en su mente. ¿Que escribirá? ¿Algún tipo de historia? ¿La historia de quien? Por un segundo se te pasa la tonta idea que estaría bien que escribieran la tuya aunque, siendo sinceros, tu vida no te parece de un interés tal como para que alguien se molestase en contarlo.

“Cuan equivocado esta” Oyes la voz detrás tuya y te giras bruscamente. El hombre, si es que puede ser llamado así, que esta sentado justo en la mesa contigua a la tuya te sonríe mientras juguetea con un viejo bastón Su aspecto es totalmente extraño. El único parecido que consigues encontrar es al de los jokers de las cartas de poker. Una americana encima de una maya que le cubre el cuerpo entero, un sobrero con tres cuernos rematados por tres cascabeles y unos ridículos zapatos terminados en punta. Toda su ropa esta desgastada y rota en partes incluso uno de los cuernos del sombrero cuelga a medias sujeto desesperadamente por unas costuras mal rematadas. Su rostro al igual que su ropa parece desgastado y roto, lleno de cicatrices de arañazos.

“Aunque le hayan hecho creer que la importancia de su día a día es algo insulso y sin interés puedo decirle, y solo es el punto de vista de este humilde bufón, que incluso la caída de una hoja de otoño puede ser una bella historia, si es contada debidamente claro esta.” “¿Quien eres?” “Es evidente que soy un bufón, aunque si lo que os referís es a mi nombre he de responderos que no tengo ya que como castigo me lo quitaron hace mucho tiempo.” Te giras intentando olvidar a ese loco extraño y sus palabras sin sentido. Te fijas otra vez en el escritor intentando adivinar que puede ser lo que escribe con tanto interés “El hombre por el que tanto interés mostráis es mi señor y puedo deciros que sus ojos, al igual que los mios, ven las historias que surgen a cada momento por donde sea que pasamos.” Molesto, te giras hacia el bufón y respondes “¿Ah, si? ¿Y como es eso? ¿Tenéis ojos mágicos?” “No, para nada. No es cuestión de ningún tipo de brujería ni encantamiento parecido. La única magia que poseen es la del ver la verdad detrás de los artificios de la realidad y fijarnos en los detalles que para los demás son banales pero que con una mirada escrutadora pueden rebelar muchas verdades.” Le miras extrañado intentando comprender semejante verborrea. El te mira , ladea la cabeza extrañado de que no le entiendas. De repente como si una idea brillante se le hubiera ocurrido sonríe enseñando sus amarillos dientes, o al menos crees que el gesto de su cara intenta ser una sonrisa; se levanta de un salto de la silla y te señala con el bastón una ventana cercana a ti, con un gesto te pide que le sigas y sin saber muy bien por que le haces caso.

“Quiero que miréis hacia allá y me digáis que es lo que veis”. Te fijas hacia donde señala con el bastón Al final de la calle ves gente paseando pero entre todos te fijas en una pareja de jóvenes. Ella va cogida del brazo de el, lleva un abrigo que le llega a medio muslo, una faldita de cuadros, botas altas y medias; el lleva una chaqueta de cuero con cremalleras, pantalones ajustados y unas botas muy grandes, todo de un riguroso negro. “Una bella pareja, ¿no te parece? No nos fijamos en la gente y de ahí se podría sacar una pequeña-gran historia. Fíjate en la cara de ella ¿La ves? Irradia felicidad, sus ojos brillan como dos luceros y se coge al brazo de el con decisión como si quisiera retenerlo, como si quisiera llevárselo con ella . Pero en la cara de el veo cosas diferentes, la sonríe pero con pena como si pidiera disculpas. Y su mirada esta distraída aunque la mire, no piensa en ella; parece que su mente estuviera en otro lado. Que pena, la historia de un ángel intentando hacer volar a alguien encadenado, ¿no te parece?” No sabes que responder, los miras y no ves nada especial en ellos. “Oh! Pero quizá es que no los estaréis mirando bien” Pasa su bastón delante de tus ojos y lo que ahora ves te deja sin aliento. Acaban de pasar delante tuya y ves como ella despliega unas enormes alas blancas que iluminan toda la calle. De la espalda de el sale una enorme cadena de la que gotea un liquido espeso y negro, la cadena llega hasta el suelo y se arrastra algo mas de un metro por detrás de ellos. Mueves la cabeza y la imagen ya no esta, solo son dos personas mas.

Te vuelves al bufón que muestra una sonrisa completamente maléfica y ves como sus ojos te miran con una sabiduría antinatural. “Pero esa solo es una posibilidad dentro de todas las posibles historias que existen.” Te frotas los ojos y vuelves a mirar por la ventana pero los chicos ya no estan y todo sigue igual. “Y hay otras historias que no son tan evidentes pero que están ahí, ¿os gustaría verlas conmigo? Pues solo tenéis que cerrar los ojos un momento” Obedeces y mientras cierras los ojos por tu mente vuelve a surgir la imagen de esas dos alas blancas y de la cadena supurante.

“Ya podéis abrirlos” Ya no te encuentras en el mismo lugar. Te levantas sobresaltado y ves que estas en una especie de oficina. Hay una gran mesa larga llena de ordenadores y teléfonos, piensas que debe ser algún tipo de servicio de atención al cliente pero no ves ningún logo que te diga de que empresa. Al fondo de la mesa ves al bufón haciéndote señas y saltando alrededor de una chica sudamericana que mira una pantalla con cara de estar bastante aburrida. “Si nos fijáramos en este escena, así de un primer vistazo, cualquiera se daría cuenta que es todo muy aburrido. Pero todas las historias no se ven a simple vista y hay que profundizar un poco mas.” Te da un auricular y con la otra mano ves como clava el conector de los mismos en la parte baja del cráneo, la chica no hace muestras de darse cuenta de nada. No sucede nada al principio, pero luego empiezas a oír cada vez con mas claridad una voz femenina y entiendes que estas escuchando los pensamientos de ella. “Dios que aburrimiento de noche y es que no me apetece ni leer.” Te fijas que el bufón saca una ruleta de radio de uno de sus bolsillos y la pone en la coronilla de la chica “Es que no me gusta esta emisora” te explica riéndose de su propio chiste. Mientras gira la ruleta oyes como la voz salta de un argumento a otro como si realmente estuviera pasando por diferentes emisoras. “¡Aha! Aquí esta lo que yo quería oír” “Ya ha pasado un año desde que me fui de Cuba, y que lento se me ha hecho. La abuela seguro que estará preocupada por que hace mucho que no la llamo pero es que me da tanta lastima decirla que aun no puedo ir a verla. Ella siempre dice que no pasa nada pero se que la duele tanto como a mi el no vernos. La hecho tanto de menos…” Otro nuevo giro de manecilla y se corta el sonido.

Piensas en las veces que has pasado lejos de tu familia y como la echabas de menos. Recuerdas ese nudo en el estomago que crea la añoranza de los tuyos y piensas cuan grande puede ser el nudo de esta pobre. “Es una historia muy típica entre la gente que se marcha del hogar pero aun así la historia existe y debe ser contada por alguien. Tienes mala cara, ¿Te encuentras bien?” Te mira sonriente como si hubiera hecho otro chiste. “Mejor seria que te sentaras” y de un empujón te lanza hacia atrás y caes en el banco de un parque.

Miras hacia todos lados sorprendido por el cambio repentino de escenario aunque desde hace rato has aceptado, por la integridad de tu cordura, que te has tenido que quedar dormido y todo esto es un sueño raro, excesivamente raro. Oyes unos cascabeles y cuando miras en la dirección del sonido ves al bufón que mira con cierta curiosidad entre las cosas de un vagabundo que duerme sobre otro banco del parque. “¡ah! Estas ahí Te estaba buscando pensé que te habrías perdido entre tanta basura” Y vuelve a reírse “Se podría decir que este buen hombre” dice señalando con el bastón al vagabundo ”es el resultado de una vida de vicios y mala vida, ¿no? Si supieran escuchar los tuyos se darían cuenta de que la historia que guarda un libro muchas veces no tiene nada que ver con la cubierta que le protege. Acercate y preparate a ver.” Ves como se desenrosca la punta de los dedos corazón de cada mano y que dentro hay una especie de pinchos. Uno de las manos la acerca a la cabeza del vagabundo, ves que palpa la cabeza como si buscara algo en ella y tras encontrarlo clava de un solo golpe el dedo-pincho de esa mano. La otra mano la levanta frente a ti señalándote con el dedo-pincho y antes de que te des cuenta de sus intenciones, con la rapidez de una flecha, te lo clava en la frente produciéndote un gran dolor.

Todo se vuelve negro de repente, no te desmayas simplemente es como si todo a tu alrededor desapareciera. Empiezas a oír un viento muy fuerte y un remolino te envuelve. El único sonido que captas es el del aire rugiendo aunque el remolino en lugar de basura trae imágenes Ves a un hombre joven frente a un jurado, ves su seguridad en su rostro. La imagen cambia, ves al mismo hombre con la que parece su mujer y sus hijos, todos guapos y felices. Ahora estas en una carretera, fuera de esta hay un coche ardiendo, ambulancias y bomberos. Ves como pasa delante tuya pasa una camilla con el abogado. Un cementerio. El abogado llora frente a tres tumbas con la foto de su familia cogida de la mano. Ahora ya no tiene pinta de abogado, le ves sentado en un parque con un brick de vino, su ropa ya no es elegante, su cara ya no muestra seguridad, su vida parece que ya no es nada.

La tormenta para y ves como la oscuridad retrocede. Vuelves a encontrarte en el bar en el que comenzó esta historia. Oyes la risa de tu compañero detrás tuya. “Ve amigo mio, hay muchas historias que no se ven, que pasan sutiles ante nosotros como una brisa. Pero hay algunos con unos ojos mas despiertos que ven el mundo que hay tras el mundo. Ese en el que os fijasteis ve esas cosas que usted hasta ahora desconocía, sus ojos han sabido encontrar los mundos que hay dentro de la gente y, como si una maldición acompañara a la visión necesita escribirlas aunque nadie las preste atención Quien sabes lo que esos ojos han visto y lo que esa mano cuenta a aquellos que estén dispuestos a leer.” Te vuelves a fijar en ese hombre, sigue encerrado en su mundo o quizá en el mundo que ha visto. Lo miras de otro modo y notas en ti cierto sentimiento reverencial hacia el.

Buscas a tu alrededor y el bufón ya no esta. Te acercas a la barra pagas tu bebida y te marchas. En la calle sigue haciendo frío pero tu mente ahora esta ocupada en otras cosas, miras a la gente y ya no los ves igual. Ves ángeles y demonios, despedidas, amores, perdidas; y comprendes que ya la vida no sera igual para ti por que el bufón te ha dado el don de la visión y la maldición de la escritura.


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