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Un sitio llamado Soledad

Existe. Yo se que existe. Muchos creen que estoy loco y los que no creen que era una fantasía de mis innumerables borracheras pero yo se que estuve allí Es un sitio en el que necesitaba estar, no se como llegue o como me encontró el a mi pero tengo claro como que el sol sale por la mañana que Soledad existe y yo estuve allí.

Todo sucedió en una época en la que yo me sentía hundido, todos me decían que estaba tirando mi vida por la borda y cada cosa que hacia era motivo de critica. Todo en mi vida se estaba yendo al carajo y yo no hacia más que autocompadecerme y la bebida se convirtió en mi única compañera de andanzas. Mi mente obstruida por el alcohol no hacia mas que recordarme el por que de mi estado.

Una de esas noches andaba paseando por la ciudad de noche, seguía pensando en mis historias y mi móvil no dejaba de sonar con llamadas constantes de mi familia. No se lo cogí a ninguno pues sabía que lo único que harían seria recordarme que soy la ultima mierda que pisa este mundo pero ellos no dejaban de intentarlo. Acabe apagando el móvil esperando encontrar el silencio que necesitaba, lo único que quería era estar solo. Quería estar solo, quería que el mundo me dejase en paz y como una luz se me vino la idea de que quizá seria mas fácil que yo dejase el mundo en paz, que fuera yo el que dejara el mundo terminar con todo esto de una santa vez pero primero debía estar solo y tomar una ultima copa.

Y como si de una invocación se tratase ese pensamiento encendió algo en mi cabeza que por un momento hizo que me detuviera. De repente como si de otro flash se tratase se vino a mi mente la imagen de una puerta y la idea extraña de que debía de ir al sitio que había detrás de esa puerta. Sin saber como empecé a andar sin un rumbo aparente pero en mi cabeza era como tener una brújula que me indicaba hacia que dirección tenía que ir.

Después de no se cuanto tiempo caminando me adentre en una especie de callejón mal iluminado pero al fondo bajo la luz de una bombilla vieja se encontraba la puerta que vi en mi mente. Ahora que estaba enfrente y no era solo una imagen fugaz en mi cabeza pude verla mejor y pararme en los detalles. Aunque ciertamente no había muchos detalles en los que fijarse, era una puerta simple de madera. No estaba ni siquiera pintada, no tenia ningún distintivo, ni ninguna placa que dijera que había tras esa puerta pero yo sabia que lo que buscaba estaba tras ella así que decidido empuje,
esta se abrió sin hacer ningún tipo de ruido y entre en lo que parecía un pub irlandés.

Todo me resultaba extrañamente familiar como si fuera un sitio al que estoy acostumbrado a ir pero no me sonaba haber estado allí nunca. Todo era de madera, el suelo, el techo, las paredes, incluso la barra que estaba un poco mas adelante. Había luz como de lámparas de gas antiguas y de fondo podía oír música irlandesa. Lo que me resulto curioso es que no había ninguna mesa ni ningún taburete en la barra para poder sentarse, tampoco había gente, la única persona que había en el local era el camarero que estaba de espaldas a mí limpiando vasos. Justo en el momento en el que
estaba llegando a la barra el se dio la vuelta con una sonrisa.

-Buenas tardes Don Andrés

-¿Como sabes usted mi nombre?

-Pues de la misma manera que usted sabe el mió señor.

No entendía que me quería decir con eso pero sin saber como una frase se empezó a formar en mi cabeza.

-Lug… tu nombre es Lug.

-Eso es señor.

El me respondía como si aquello fuera lo mas normal del mundo pero a mi todo esto me resultaba excesivamente extraño aunque no tenia miedo pues algo dentro de mi me decía que allí era donde tenia que estar. Fui a pedirle algo de beber cuando sin darme tiempo me dijo: “La bebida le esta esperando en su mesa, señor” y me señalo hacia el final de la barra donde había una puerta que si alguien me hubiera preguntado antes por ella hubiera dicho que no estaba.

Para ser realistas mas que una puerta era como un hueco en la pared que daba a un pasillo con las mismas lámparas de gas que estaba iluminada la zona del bar. Me gire y Lug hizo un movimiento para que siguiera hacia delante. El pasillo parecía no tener fin, estaba tallado en la piedra, era lo suficientemente grande como para que 4 personas pasaran una al lado de la otra y el techo que estaba a unos 2 metros de altura tenia unos dibujos que contaban la historia del local, al parecer contaba que era un sitio que se aparecía a los viajeros que estaban perdidos, dándoles descanso y
consuelo hasta que habían repuesto sus fuerzas para seguir adelante.

En las paredes cada poco se veían otros huecos en la pared que daban una especie de habitaciones donde de vez en cuando se veía a alguna que otra persona en las sombras, seguí caminando hasta que vi uno de esos huecos con una luz encendida sobre el y un cartel que ponía mi nombre. Entre dentro y vi una habitación grande sin muchos lujos, una mesa de madera con un tapete y una baraja de cartas. También había sobre la mesa una jarra helada de cerveza y un plato con algo de embutido y pan. Al otro lado de la habitación había una cama que parecía recién hecha, sobre ella una ventana que dejaba ver la luz de las estrellas aunque era raro ver tan claras las estrellas en la ciudad; había una percha junto al hueco que hacia las veces de puerta. Una única lámpara en el techo iluminaba todo. Ciertamente todo era perfecto, era lo que necesitaba en ese momento, algo de comida y un sitio para descansar y estar solo.

Probé la cerveza y el embutido, no eran gran cosa pero sabían bien. Mientras comía y bebía empecé a pensar en todo aquello que estaba pasando en mi vida, fui pasando una a una sobre todas mis problemas, empezaron a parecer menos graves las soluciones fueron cada vez mas claras y los nudos que se habían formado en mi mente parecía que se ivan soltando. Termine con la comida y la bebida varias veces pero parecía que según dejaba el plato vacío cuando me giraba volvía a estar lleno, lo mismo sucedía con las jarras una vez terminada era perderla de vista y otra vez estaba llena y
fría como recién salida de un congelador aunque como todo allí parecía no tener importancia.

Después de varias jarras los efectos del alcohol hicieron mella en mí. Estaba tirado sobre la mesa medio dormido y muy borracho cuando apareció Lug.

-Espero que todo haya sido de su agrado señor.

-Lug respóndeme a una pregunta, ¿que cojones es este sitio? ¿por que la jarra y el plato nunca se
vacían? ¿estoy muerto y esto es una especie de purgatorio?

-No señor, no creo que usted este muerto. Este sitio solo es una humilde posada que resguarda a aquellos que necesitan hacer un alto en el camino. Intentamos que todos nuestros huéspedes se sientan agusto con nosotros y tras muchos años hemos sabido adelantarnos a lo que el cliente va a pedir.

-Y que lo digas viejo. Dios, estoy muy borracho y no quiero andar ahora hasta mi casa. Ni siquiera
se donde estoy.

-Mejor será que descanse en esta cama. Mañana será otro día

-No puedo pagarla Lug- dije, antes de que de mi garganta saliera una atronador eructo- Perdona… no tengo dinero para pagar una cama, mejor será que me vaya.

-No se preocupe por eso señor. Mañana será otro día.

Lug me levanto sin tener que hacer esfuerzo y me dejo tumbado en la cama. Me quito los zapatos y cuando se daba la vuelta para marcharse le llame.

-Eh, Lug. Respóndeme a una ultima pregunta ¿como se llama este sitio y por que me resulta tan familiar?

-Este sitio tiene muchos nombre señor. Cada viajero necesita una cosa y como buenos anfitriones se lo damos. Cada uno tiene lo que necesita y en la forma en la que lo necesita ni mas ni menos, solo lo necesario. Por esa razón cada persona llama a este sitio de una forma distinta. Algunos lo llaman Descanso, otros Paz, incluso alguno más original y agradecido lo llamo “El Cruce de Lug”. Pero usted ha venido aquí buscando una cosa y cuando hable de nuestro local estaría bien que lo llamara por el nombre de la necesidad que lo trajo aquí.

-Yo solo quería estar solo Lug. Solo quería estar tranquilo y que el mundo me dejara en paz.

-Es un bonito nombre señor, le dejo estas cerillas con publicidad para que se acuerde otro día de visitarnos

Me dio las cerillas en la mano. Con la vista algo borrosa pude ver que la caja era verde y muy simple. En dorado estaba escrito el nombre del local y después de leerlo no pude evitar sonreír y decirlo como si fuera el rezo a algún dios antiguo.

Cuando desperté era de día y no había rastro de la posada, ni de Lug, ni de la habitación donde me quede dormido. Me levante sobresaltado al ver que estaba en mi propia habitación No recordaba como había llegado allí pero el recuerdo del sitio donde estuve se mantenía en mi mente como si de un sueño se tratase pero yo sabia que había estado allí.

Me volví a tirar en mi cama e intente recordar todo lo que había sucedido pero aparte de la vaga sensación de haber estado en un sitio tranquilo solo me quedaban los pensamientos que había tenido mientras cenaba. Tenia la solución a todos mis problemas o al menos la voluntad y las fuerzas suficientes como para continuar el camino y empezar a enmendar todo aquello que estaba mal en mi vida.

Cuando fui a ver a mi familia me entere de que había estado desaparecido un mes y no les creí. Me preguntaban continuamente donde había estado y yo solo era capaz de decirles que descansando pues era lo mas cierto y lógico que les podía decir.

De todo esto ya han pasado varios meses, ahora mi vida ya esta en el rumbo correcto y todo me va bien. Mas de una vez he buscado el sitio donde estuve esa noche pero no ha habido manera, nada que me indicara hacia donde ir ni que buscar. Solo me quedo una sola cosa la caja de cerillas que encontré tirada en el suelo de mi habitación Ya no tenia el nombre del sitio ni ningún indicativo de donde la había sacado, pero yo estoy seguro de que me la dio Lug y que en esa caja estaba escrito el nombre de aquella posada de viajeros. Recuerdo perfectamente las letras doradas en las que se podía leer claramente “Soledad”.

Esta es la primera historia de otras muchas que vinierón. Espero que les guste.


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