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Trabajando hasta tarde

-Suave -murmuró Damon, deslizando dos dedos bajo la goma que cerraba mis bragas y jugando sobre mi vulva. Acarició la piel desnuda y luego metió los dedos profundamente en mi coño, entre mis ya mojados labios. Cuando por fun suspiré, tumbándome de espaldas en la mesa de mi despacho y agarrándome a los bordes con ambas manos para no caer, se arrodilló en el suelo, deslizó mis bragas con algo de rudeza a un lado e introdujo su lengua entre mis labios menores.

Su lengua era ruda, como la de un animal, y sólo el contacto de ella contra mi vulva me llevó cerca del climax. Si frotaba su lengua arriba y abajo sobre mi clítoris de esa manera unas pocas veces más, me llevaría al colapso, y mi cuerpo se estremecería espasmo tras espasmo. Cerré los ojos e intenté contenerme. No quería correrme demasiado pronto, pero me estaba volviendo loca.

-Eres jodidamente suave.

Sus palabras se amortiguaban en mi coño pero podía oír lo que decía y hubiera comprendido el sifnificado incluso si no las hubiera podido entender. Algunos lenguajes no necesitan traducción. Eso era también obviamente cierto en lo referente a él. Comprendía los lenguajes sin palabras de mi cuerpo. Y justo cuando quería que lo hiciera, movió su lengua arriba y abajo, arriba y abajo, chupando mi clítoris y a los lados, encontrando las zonas sensibles que producian un suave contacto. Abrí las piernas tanto como pude sobre la mesa y me la sujeté con los manos para mantenerlas abiertas en forma de V. Descubrí que no tenía vergüenza. Quería que él siguiera trabajando en mi cuerpo y necesitaba darle elmáximo acceso posible. No importaba si parecía una perra hambrienta, desesperada y anhelante.

Damon se echó hacia atrás para admirarme y luego se acercó otra vez, abriendo la boca para rodear mi clítoris, con los labios alrededor de éste como si me estuviera besando. De forma instintiva, él sabía cómo tocarme, apretando y mordisqueando ese punto tan tierno, rodeándolo con los labios y chupándolo como un bebé el pecho de su madre. Trataba mi joya latiente como si fuera algo precioso, algo que se podía romper, utilizando su lengua para liberar al clítoris del labio que lo cubría. Entonces cambió de técnica y trabajó mñas deprisa, cerrando los labios, su fuerte respiración era un instrumento de placer, poniéndose caliente y duro contra mí. En segundos me había hecho gemir fuerte y arquear el cuerpo, soltarme las piernas y rodearlo con ellas murmurando sunombre, olvidando totalmente dónde estábamos (en mi oficina). En horas de trabajo.

-Shhh -me riñó-. No querrás que la gente nos oiga, ¿verdad?

Negué con la cabeza pero en realidad no me importaba quién escuchara. Quería perderme, gritar, hacer el tipo de ruidos que decían que hacía la gente, los que había oído en las peliculas porno.

-Shhh -dijo de nuevo, como si se diera cuenta de lo que estaba pensando, y yo me mordí el labio inferior intentando controlar mis emociones pero incapaz de hacerlo. La inteligente lengua de Damon me estaba volviendo loca y me encontré a mí misma deseando demasiadas cosas a la vez. Quería que su lengua hiciera exctamente lo que estaba haciendo: esos perezosos círculos alrededor de mi clítoris, alrededor y alrededor, antes de que sus labios se cerraran de nuevo y succionaran. También quría tumbarme en la mesa, apartar todos mis papeles y tener su cuerpo encima del mío. Trasladar nuestros cuerpos a la postura del sesenta y nueva me permitiría darle placer mientras yo recibía el mío a través de su boca.

Después de eso, yo quería más incluso. Me imginé apoyándome boca abajo en la mesa dejando que me cogiera por detrás, viendo a la vez nuestros reflejos en el marco de encima de mi mesa, la imagen fantasmal de Damon con su pelo oscuro suelto hasta los hombros, de pie detrás de mí, taladrándome. Abrí un poco la boca, mis ojos se medio cerraron, consumida por la fuerza de su polla dentro de mí. Debíamos parecer indecentes, descontrolados e indomables. Fuera de control pero siguiendo un ritmo. Piel con piel; sus manos hurgando dentro de mí, mi cuerpo deslizándose con el suyo, soportando sus embestidas.

Entonces sonó el teléfono, y la fantasía acabó abruptamente. ¿Qué me imaginaba estar haciendo? Tenía la mano atrapada dentro de mis bragas, los dedos deslizándose arriba y debajo de mi clítoris hinchado acariciándolo como si fuera un talismán, frotándolo como si me fuera a traer buena suerte. El teléfono sonó de nuevo y miré el reloj con culpabilidad antes de usar mi mano libre para alcanzar el auricular. Eran las 17:15. ¿Cuanto tiempo había estado jugando conmigo misma en mi mesa?

-Soy Damon -dijo mi guapo novio-. Estoy abajo en el vestíbulo. ¿Puedo subir? ¿Estas lista?
-Sí -murmuré pensando. Deprisa. Muy deprisa-. Sube -le dije quitandome las bragas mientras hablaba-. Tengo una sorpresa para ti…

por Alison Tyler

Relato sacado del libro “El arte del Sexo Oral Vol. 2 Cunnilingus” Escrito por Violet Blue.

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