Archivo de la categoría: De otros

Historias de avión (por Rober Sinté)

“Tanto los optimistas como los pesimistas contribuyen a la sociedad. El optimista inventa el avión y el pesimista, el paracaídas.”

(George Bernard Shaw)

No es, en realidad, que me haya convertido en un viajero habitual, pero después de mis últimas experiencias me he dado cuenta de que viajar en avión es casi como viajar en el tiempo. Todo depende, claro, de en qué dirección te muevas. Pero esencialmente el resultado es el mismo: la sensación de haberse trasladado a un lugar y en un momento a los que no correspondes.

Escribo estas palabras mientras me encuentro rodeado de historias dispares. Viajo con destino a Madrid desde el otro lado del Atlántico y me doy cuenta de la cantidad de pensamientos que se acumulan en un tubo presurizado que en este momento, by the way, sobrevuela la costa este canadiense. Cuatrocientos pasajeros y en realidad a nadie le importa otro. Habrá familias que se reúnen, parejas que se separan, entrevistas de trabajo y quéseyo cuántos motivos. Pero aquí, ahora mismo, escuchando a Nacho Vegas recitar “El Angel Simón”, pienso en lo que siento y me da por sentir lo que pienso. Será la voz del asturiano, que me hace reflexionar. De hecho creo que así es; es de esos artistas que consiguen mantenerme en vilo cuando lo escucho sin importar el número de veces que haya oído la canción o que pueda tararearla o no de memoria. El caso es que me hace pensar.

Continuar leyendo


Confianza

Enrique se dio la vuelta, aún incómodo, mientras Ana ya dormía profundamente. La luz de la luna se filtraba por los espacios de la persiana y formaba un cuadro abstracto de luz en la pared, mezclándose con el gotelé. Hacía un año que estaban casados. Habían sido novios 3 años. La quería. Pero Enrique pensaba en si en ese año de casados, Ana había empezado a relajarse, a bajar esa coraza que protegía su vulnerable sentido del yo. La confianza mutua, el estar a gusto sin analizarlo todo, el sentirse aceptado tal cual uno es,… No eran temas que Ana llevase muy bien. De repente, un ruido rompió la quietud de la habitación, elevándose de tono hasta que finalmente, cesó bruscamente. El estruendo, un sonoro pedo, había sido obra de Ana, que dormitaba sin enterarse de nada. Mientras el fétido olor de la tremenda ventosidad llegaba a sus fosas nasales, Enrique esbozó una sonrisa y se durmió inmediatamente.

“Relatos cortos para gente con poco tiempo” – Ender Wiggins


Una historia de Anansi

En fin, probablemente ya conoceréis algunos de los cuentos que hablan de Anansi, probablemente no haya nadie en todo el ancho mundo que no conozca algún cuento que hable de Anansi.

En el amanecer de los tiempos, cuando todas las historias se contaban por vez primera, Anansi era una araña. Siempre andaba metiéndose en líos y saliendo de los líos en los que se metía. ¿Recordáis el cuento del Muñeco de Alquitrán, aquel cuyo protagonista era el Hermano Conejo? Pues, en su versión original, el protagonista era Anansi. Hay gente que piensa que Anansi era un conejo. Pero se equivocan. No era un conejo. Era una araña. Continuar leyendo


Erlkönig (Rey de los Elfos)

¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?

Es un padre con su hijo.

Tiene al pequeño un su brazo

Lo lleva seguro en su tibio regazo.

“Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?”

“¿No ves padre al Rey de los Elfos ?

¿El Rey de los Elfos con corona y manto?”

“Hijo mío es el rastro de la neblina.”

“¡Dulce niño ven conmigo!

Jugare maravillosos juegos contigo;

;Muchas encantadoras flores están en la orilla,

Mi madre tiene muchas prendas doradas.”

“Padre mío, padre mio ¿no escuchas

Lo que el Rey de los Elfos me promete?”

“Calma, mantén la calma hijo mío;

El viento mueve las hojas secas.”

“¿No vienes conmigo buen niño?

Mis hijas te atenderán bien;

Mis hijas hacen su danza nocturna,

Y ellas te arrullaran y bailaran para que duermas.”

“Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,

A las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?”

“Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:S

on los árboles de sauce grises.”

“Te amo; me encanta tu hermosa figura;Y

si no haces caso usare la fuerza.”

“¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!

¡El Rey de los Elfos me ha herido!”

El padre tiembla y cabalga mas aprisa,

Lleva al niño que gime en sus brazos,

Llega a la alquería con dificultad y urgencia;

En sus brazos el niño estaba muerto.

Johann Wolfgang von Goethe

De las cosas que salieron mal… y bien.

Coyote fue el primero. Si recuerdas esto, entenderás todo lo demás. Al principio. de todo, cuando el mundo era nuevo, había poco que hacer para Coyote. No tenía amigos, ni a nadie con quién hablar, así que hizo a otros. Hizo patos, porque les gustaba parlotear y hacerle compañía. Hizo agua, para que le cantara canciones de cuna. Durante un tiempo, esto fue suficiente. Después se cansó de los patos y del agua, y decidió crear el resto de la Tierra. Esto lo hizo cantando, igual que cuando creó a los patos y al agua. Su canción fue larga y gloriosa, y muchas criatuas vinieron voluntariamente, descendio de las estrellas para escuchar a Coyote cantar. La Tierra era nueva para ellas, y en ella se quedaron, agradecidas de tener un lugar en el que descansar. Algunas criaturas eran animales, y otros monstruos.

Unas cuantas criaturas, como el ornitorrinco, fueron creadas por Coyote. Fueron hechas como individuos libres, por que Coyote no necesitaba sirvientes por aquél entonces. Quería diversión y conversación interesante, así que hizo cada una de sus creaciones tan diferentes de las demás como pudo. Exceptuando, quizás, al ornitorrinco. Se dice que se había quedado sin ideas cuando lo hizo, así que se limitó a repetir algunas partes de la canción en un orden distinto para ver qué pasaba.

Por supuesto, Coyote cometió algún que otro error en el camino. Uno de los más grandes fue crear a los humanos. Los hizo para que pudieran vivir en la Tierra y ser amigos de los animales, pero los creó con los restos de un monstruo, y muchos conservaron las costumbres del monstruo muy cerca de sus corazones. Al principio todo fue bien, pero después los humanos empezaron a hacerse codiciosos. Muchas criaturas fueron a Coyote y le dijeron, “Hermano Coyote, estos humanos son unos insensatos. No pertenecen a este lugar“.

Coyote pensó sobre esto y dijo, “Son unos insensatos, sí, pero ahora están aquí, y no les obligaré a marcharse. Simplemente tendremos que aceptar que son diferentes“.

Lobo salió de entre los bosques y reunió a un gran número de humanos entre sus zarpas. Dijo que se llevaria a algunos de los hombres más dignos a su manada. “Se harán fuertes conmigo, y aprenderán a respetar el mundo.

Coyote sonrio y dijo, “Eso está bien, por que los humanos necesitarán orientación si han de vivir en este mundo. Puede que yo tambien enseñe a unos cuantos, o puede que no. Aún no lo he decidido“.

Gato, siempre celoso de Lobo, dijo que él también tomaría a algunos bajo su tutela. “Aprenderán a ser independientes, y sabrán como cazar y defenderse por sí mismos“.

Coyote le dijo tambien, “Eso está bien, por que los humanos necesitarán orientación si han de vivir en este mundo. Puede que yo tambien enseñe a unos cuantos, o puede que no. Aún no lo he decidido“.

Tiburón reunió a unos cuantos hombres y les enseñó a nadar. “Vivirán en el agua, donde no podrán hacer daño a los animales que habitan en la tierra“.

Oso reclamó algunos humanos como propios, tomándolos con dulzura entres sus zarpas.”Les enseñaré a amar la Tierra, y en tiempos de necesidad me ayudarán a mantener la Tierra fuerte y lozana“.

Cuervo se llevó a algunos a su nido, para cuidarles y alimentarles. “Aprenderán a volar, y verán el mundo desde encima de las nubes. Así podrán avisar a los demás de los peligros que se aproximen“.

Rata también escogio a algunos. Sonrió a los demás y se llevó a sus humanos. No dijo ni una palabra sobre lo que haría con ellos. Rata es así… reservada.

Lagarto reunió a algunos hombres para enseñarles los secretos del pasado. “Recordarán todo lo que sea olvidado en el mundo, y cuando llegue el momento, compartirán sus secretos“.

Serpiente envolvió su cola alrededor de algunos humanos y los escondió bajo el suelo, donde vivía. “Aprenderán a arrastrarse, y aprendrán a nadar y a esconderse en los fondos de los ríos. Aprenderán a subir a los árboles y a cambiar de color“.

Al final, Araña se adelantó y recogió al resto de los humanos para su red. “Aprenderán la gloria de construir una buena red, y la belleza de acechar adecuadamente a una presa. Saborearán la sangre de sus enemigos, y aprenderán a proteger las cosechas de otros humanos de los insectos que las destruirían“.

A cada uno de estos animales, Coyote le dijo lo mismo que le dijo a Lobo. Todos se marcharon complacidos, pero entonces se adelantó Gusano. Tanteaba ciegamente, buscando humanos a los que él pudiera proteger y alimentar, pero no pudo encontrar ninguno. “¡Hermano Coyote!“, gritó, “Yo también quisiera ayudar a los hombres, pero no puedo verlos“.

Coyote sonrió, y agitó su cabeza. “Hermano Gusano, tu hermana, la Araña, se los a llevado a todos, porque cree que sus costumbres son las mejores“.

Sus costumbres son estúpidas“, dijo Gusano.”Si se la dejara hacer su voluntad, el mundo terminaría cubierto de interminables redes, y nada podría moverse en él sin terminar atrapado para siempre“.

Coyote suspiró, reconociendo que Gusano tenía razón.”Quizá si hablaras con ella, podrías convencerla para que te dé algunos a quienes enseñar tus costumbres“. “Lo intentaré, Hermano Coyote, pero no creo que me escuche“.

¿Puedo ayudarte de algún modo, Hermano Gusano?“, se ofreció Coyote. “No quiero tu ayuda,” chilló Gusano.”Si me prestas tu ayuda luego tendré que pagar por ella, y yo no quiero eso“.

Mientras Coyote observaba, Gusano reptó sobre la red de Araña y dijo con suavidad, “Hermana Araña, a mí también me gustaría enseñar a los humanos, pero no puedo por que te los has quedado todos. ¿Puedo coger unos cuántos para enseñarlos?

Araña se sentó en el centro de su red a pensar sobre esto. Al final dijo, “Te doy permiso para quedarte con todos los que puedas liberar de mis redes, Hermano Gusano, pero debes cogerlos tú mismo“.

Gusano sonrió y empezó a escalar. Reunió a muchos hombres, retorciendo su cuerpo y liberándolos de las redes. Por cada uno que cogía, 10 caían de la red y huían de allí, negándose a aprender de los animales que se ofrecían a enseñarles. Muy pronto, Gusano se había hecho con casi todos los humanos. Cuando se sintió satisfecho y decidió que tenía suficientes, intentó bajarlos de la red, sólo para descubrir que él mismo había quedado atrapado. “Hermana Araña, estoy atrapado en tu red. ¿Podrías liberarme?“. Araña miró a Gusano y le sonrió.”No Hermano Gusano. Ahora estás en mi red, así que me perteneces. Ahora debes quedarte aquí para siempre, haciéndome compañía“.

Gusano gritó y pidió ayuda, pero no había nadie cerca que le pudiera oír… excepto Coyote. Coyote contempló la situación y se rió.”Estás en un buen lío. Hermano Gusano. Te ayudaría, pero creo que necesitas aprender una lección. He visto cuántos humanos intentaste llevarte, y debo decir que eres muy codicioso“.

No estaba siendo codicioso“, dijo Gusano.”Sólo quería salvarlos de Hermana Araña, quien nunca les permitiría pensar por sí mismos. Ella se llevará sus sueños y los devorará como si fueran la sangre de las moscas“.

Eso es verdad, pero esas son sus costumbres“. Coyote meneó tristemente su cabeza.”Sin embargo, aún pienso que estabas siendo codicioso, por que esas son tus costumbres. Siempre estás hambriento, y comes más de lo que te corresponde. Te dejaré atrapado en la red, y vendré de cuando en cuando para ver cómo te va. ¿Solicitarías ahora mi ayuda, Hermano Gusano, sabiendo que algún día serás tú quien me tenga que ayudar a mí en el futuro? Si alguna vez pides mi ayuda, te la daré“.

¡Nunca!” Gusano se agitó un poco más, y la red de Araña le envolvió aún con más fuerza. “Nunca te pediré ayuda, Hermano coyote, porque te has reído de mí“. Coyote se marchó, riéndose de la insensatez de Gusano. Araña también se rió, sabiendo que Gusano nunca podría escapar de ella. Gusano no se rió. Gusano empezó a gritar, y aún hoy sigue gritando. Eso es lo que fue mal en nuestro mundo.

Ésta es una historia que no debes compartir con los demás cambiantes, por que creerán que Coyote hizo mal. Nosotros lo entendemos mejor. Un día, si lo desea realmente, Gusano quedará libre de su prisión. Coyote le abandonó por que fue insensato y codicioso, igual que lo son todos los que le siguen.

Esta es la verdad sobre lo que ocurrió, y también es una mentira. Pero en esta historia hay más verdad de la que los demás podrían tener la esperanza de entender.

Estracto de Nuwisha (Libro de Raza Cambiante 2)
Edit. Factoria de Ideas.

Del Amor

Y le preguntaron

a Caín, el viejo Padre:

“¿Por qué nos ordenas

que no Abracemos

a aquellos que amamos?”

Y Caín les dijo a ellos:

“El Amor es la dulce lluvia

que lentamente cae

de Aquél en lo Alto.

El Amor es el Don

de la vida.

¿No recordáis la Maldición

de Ariel?

¿Que comeríamos sólo cenizas,

beberiamos sólo sangre?

La sangre no es dulce lluvia,

nuestra bebida toma la vida”.

Y los ojos de Caín

tomaron el aspecto

de las Visiones,

y se detuvo, y habló:

“Pero si alguna vez

a uno de nosotros

un mortal nos da amor,

sin Ordenes, sin Temos,

sin compulsión alguna

un Amor es dado

libremente, entonces

este Amor será

como la gentil lluvia

incluso para el más bajo

de todos nosotros.

Y aunque jamás

deberemos Abrazarlo,

este nos alimentará

como si cenáramos

en la mesa de nuestro Padre,

satisfacerá

nuestr mas profunda sed.

¡Pero escuchadme,

chiquillos mios!

Los Hijos de Seth, siempre

nos odiarán una y otra vez,

pues somos sus predadores,

somos sus Señores,

y ellos lo saben,

en lo hondo de su alma.

¡No busqueis el Amor

entre ellos!

No os lo darán.

No seáis locos.”

El libro de Nod – Factoria de Ideas

Preámbulo a las intrucciones para dar cuerda un reloj

“Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No solo te dan un reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure por que es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la racio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.”

 

Julio Cortázar – Historias de cronopios y de famas

A %d blogueros les gusta esto: