Johnny fly in the smoke.

Johnny nunca se había llamado Johnny, hasta hoy. El estar en las alturas es lo que tiene, ves cosas que antes no veías, oyes cosas que no deberías escuchar y eres quien quieres ser. Johnny acaba de nacer y morira en breve, pero no le importa, así es la vida y habrá que disfrutar el momento. Johnny esta en un local con personas que hablan entre ellos, o al menos cree que hablan pues a él solo le llegan ruidos. Son compañeros, amigos algunos, al menos hasta hace un rato lo eran, ahora son recipientes de carne, simples cuerpos para mitigar los hambres de su cuerpo. El cuerpo de Johnny tiene hambre de todo.

Johnny siente como cada fibra de su cuerpo siente y necesita sentir. Cualquier roce, cualquier contacto con otra superficie le produce placer, es una sensación nueva y le gusta. Johnny sabe que incluso el dolor seria bien recibido ahora. Johnny ha dejado de ser Johnny para ser un pozo sin fondo donde se pueden colar todos los olores, sensaciones, sabores, sonidos… cualquier cosa que haga su cuerpo vibrar. Mira a la gente y siente por dentro un animal revolviéndose. Un lobo, delante de ovejas. Estira la espalda y espera sentir como sus vertebras cambian, al igual que el resto de su cuerpo que se transforma de una forma antinatural. Agarra al cacho de carne mas cercano y lo huele, lo lame, lo saborea, lo posee, lo devora.

Algo cambia a su alrededor. Han cambiado la música y oye un bajo. Con su golpeteo grave, le llama la atención. Johnny se levanta y se acerca a quien esta poniendo la música. Hablan sobre el grupo, los conoce y le gustan, y siguen hablando de música. Johnny intenta seguir la conversación pero no puede. Su cuerpo le exige moverse y su mente parece que ya no funciona. Sus dedos, como poseídos por el alma de un epiléptico, se mueven imaginando que tocan ese instrumento tan maravilloso que suena y el resto del cuerpo se empieza a mover espasmodicamente, a su antojo, intentando seguir el ritmo. Johnny cierra los ojos y ya no esta en la sala con sus compañeros. Ahora se encuentra en un concierto, él es el bajista del grupo y la gente aclama a voces su técnica, y él disfruta de si mismo y del placer de los demás al escucharle tocar. Nunca ha tocado un bajo, ni siquiera lo ha tenido entre las manos, pero ¿que mas da? si a la gente le gusta lo que hace. Una mano le saca de su sueño y le dicen que es hora de marcharse. No le apetece, no quiere volver a casa. Su estómago protesta y aun es pronto. Algo de cena estaría bien.

Johnny camina solo por la calle. Dejo a una de sus compañeras atrás, preocupada por su estado, pero Johnny le dice que no se preocupe. Hoy nadie puede alcanzarlo de tan alto que esta, hoy es invencible, hoy es superior, es un ser diferente. Ir por medio de la calle no le produce ninguna sensación de peligro. Cualquier obstáculo sera eliminado, cualquier ser de carne sera devorado, no hay peligros esta noche para “El Lobo” Johnny. La suerte esta de su parte y la hamburguesería esta vacía. Patatas, refresco, hamburguesa y palitos de pollo. No le da tiempo al chico a soltarlo cuando Johnny ya esta cogiendo los palitos y uno a uno,  casi a la vez, se los mete en la boca y los mastica con dificultad pero eso a el no le importa, ni eso ni como le mira la gente al pasar. Jhonny solo es una boca, llena de carne de pollo frito empanado y un poco picante. Nota cada virutilla de pan bailar en su boca, la textura jugosa el pollo, el sabor le inunda todo y, aunque sabe que ya lo ha comido antes, tiene la sensación de que es la primera vez que prueba una cosa tan gloriosa. Antes de llegar a casa ya se a tragado las patatas casi con la misma rapidez que los palitos de pollo y en su habitación, con mucha calma y llenándose bien la boca, se come la hamburguesa en un santiamén.

Jhonny se tira en la cama satisfecho. Se ha satisfecho de sabores, de sonidos, solo le faltaría tocar a gente. Se ha quedado con las ganas, pero sabe que en esta vida no se puede tener todo. Cierra los ojos y Jhonny  se va al lugar de donde salio.

A las 6:00h la alarma del movil suena sin compasión. Abro el ojo con desgana y me doy 10 minutos mas antes de levantarme. Pienso sobre todo lo que me paso ayer y no puedo evitar sonreir mientras un pensamiento pasa por mi cabeza “Esto hay que repetirlo, aunque no todos los días que seria demasiado. Y tengo que escribirlo, que el viaje ha sido memorable. Espero hacerlo bien.”

“Si controlas tu viaje seras feliz.” Leño – El Tren.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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