12 campanadas, 12 razones.

“Soy un malvado por que no soy feliz; ¿acaso no me desprecia y odia toda la humanidad?”
Frankenstein – Mary Shelley

Las guirnaldas rojas, verdes y doradas adornaban el comedor junto a un pequeño árbol navideño de plástico relleno de nieve artificial, mas guirnaldas, bolas y luces parpadeantes. Su cuñado estaba en plena discusión a gritos con su propio padre y su hermano, sobre si el presidente del gobierno este o aquello; la madre de Joel le gritaba mientras que el niño la replicaba de forma maleducada. Su hermana con su hija recién nacida, su madre y la suegra de su hermana hablaban de la criatura. Mientras tanto Andrés, desde una esquina de la mesa, terminaba la cuarta cerveza desde que llego a casa, no recordaba cuantas había bebido a lo largo del dia; sentía que tanto ruido y tantos colores le iban a hacer vomitar. Observaba el cuadro con desdén, como si todo aquello no fuera con el como si en realidad los demás solo fueran cucarachas, seres pequeños y despreciables que no se merecían mas que un pisotón.

-Anda chache, cógela tu un rato que a mi me duelen los brazos.-Y sin mas aviso le quito la cerveza aun sin terminar de las manos y le puso con cuidado a Martina en los brazos.

La mente de Andrés, abotargada por el alcohol miraba a la niña de solo 3 días sin saber que hacer con esa cosita tan pequeña y frágil mas que poner los brazos rígidos para que no se escurriese. Se miraban uno al otro fijamente, sin pestañear, ella aun con sus ojitos medio ciegos y el con sus ojos acuosos intentando enfocar la vista. Era tan frágil, tan bonita y con una vida con tantas posibilidades. Andrés se imaginaba que la veia crecer y ella le querría, seria su tío favorito, y el ya no se sentiría solo. Un grito como de una alarma de incendios le saco de sus ensoñaciones y le cambio su sonrisa de felicidad por una mueca de desprecio. Se levanto y tambaleante aunque a cierta velocidad se acerco hasta su hermana Arantxa para devolverle a su hija.

-Lo siento tata, esta llorando.
-¿Que le has hecho?-Respondió la madre de Andrés con sorna. Este se giro y la miro con una cara aun mas cargada de desprecio todavía.
-No la he hecho nada.-Mira a su hermana buscando su clemencia-En serio, no la he hecho nada, pero creo que no le gusto.
-No te preocupes, sera que tiene hambre.-Arantxa le quito a su hija de los brazos y le sonrió con cariño. Eso le dejo mas tranquilo.

Se fue a la cocina para huir de todo aquello. Cogió otra cerveza mas, se encendió un cigarro y le dio una calada. Se preguntaba como había llegado a aquella situación. Joven, con casa propia, un trabajo y un futuro aun con posibilidades pero lo único que veía era un tipo viejo, cansado y con mas cicatrices que dientes. Oyó la puerta que se abría y después apareció su madre:

-Andrés hijo, que van a empezar las uvas.
-Yo ya tengo mis uvas.-Levanto los brazos enseñando el tercio y el cigarro.

Su madre bufo a su espalda y cerro la puerta de golpe. Mientras se marchaba la escucho que decía “Ya esta borracho.” Y de hecho lo estaba, era lo único bueno de estas fiestas la excusa para poder emborracharse. Mientras volvía a pensar en que le había llevado a aquella situación oía en el comedor que las campanadas iban a empezar, se miro las manos y decidió que realmente la cerveza y el tabaco serian tan buenas ofrendas al año como cualquier otra cosa.

La gente iba cantando cada campanada y el seguía el ritmo, con cada campanada una calada o un trago.

-¡¡UNA!!- La impotencia al intentar ayudar a su exnovia por que ella no se dejo ayudar.
-¡¡DOS!!- El odio y la falta de control cuando Andrés la echo de su casa.
-¡¡TRES!!- La incapacidad de poder querer a alguien que le quería a el.
-¡¡CUATRO!!- La patada en el orgullo que le dio una mujer después de haberle dicho tantas mentiras para encandilarle.
-¡¡CINCO!!- La traición perpetrada por una mujer con un buen amigo de el.
-¡¡SEIS!!- El silencio de su amigo después de haberle traicionado.

Con cada campanada y con cada razón su corazón se volvía un poco mas negro, mas lleno de odio.

-¡¡SIETE!!- La ausencia de apoyo que aveces veía en los que el consideraba amigos.
-¡¡OCHO!!- El darse cuenta que a su ex novia no era mas que una egoísta a la que no podría dejar de amar.
-¡¡NUEVE!!- El descubrir que no podía tener sexo con una mujer sin querer salir huyendo al minuto siguiente.
-¡¡DIEZ!!- La sensación de soledad sin posibilidad de cambio.
-¡¡ONCE!!- El dejar que otro amigo suyo acabase con la mujer que el deseaba.
-¡¡DOCE!!- La impotencia y la falta de una oportunidad.

Cada injusticia, cada razón para odiar, cada traición se habían clavado en su mente como un recordatorio de lo que no quería y una llamada a la venganza que se merecía. Una sonrisa y unos ojos cargados de odio se dibujaron en su cara. Hacia tiempo que no se sentía tan bien, por fin tenia una meta. Si el sufría, todos sufrirían, era lo justo. Su madre volvió a la cocina y le abrazo.

-Feliz año hijo. Ojala que este año seas todo lo feliz que puedas.-Le dijo entre lagrimas. Andrés le cogió la cara y le limpio las lagrimas.
-No te preocupes mama, este año yo haré que sea mucho mejor.

The Nobodies – Marilyn Manson

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

One response to “12 campanadas, 12 razones.

  • Verónica (peke)

    Me ha gustado y mucho tu post, puedo decirte que mas uvas puesto a esa lista.besotes de esta peke.pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe, siempre que quieras…

Debes haber iniciado sesión para comentar.

A %d blogueros les gusta esto: