Y de la nada apareció.

Lo bueno de no ser real es que no sientes frio, a no se que mi señor quiera que lo sienta por eso aprovecho los momentos en que el duerme para escaparme de su lado y ver la noche. Era una noche como cualquier otra, las nubes tapaban el cielo y no me dejaban ver ni las estrellas ni la luna. Bueno, quizas eran las nubes o las lagrimas, el caso es que tampoco me importaba mucho yo solo buscaba un poco de tranquilidad. La vida para alguien como yo, un bufon por si aun no me habeis reconocido, no es facil. Siempre pendiente de los mandatos de mi señor, siempre a la sombra de todos y sin ningun reconocimiento. Y no es que no sepa cual es mi sitio en el mundo pero aveces uno echa de menos un poco de cariño. Eso junto con la soledad de pensar que no hay nadie en el mundo como yo, que por mucho que digan las canciones y las peliculas no siempre es emocionante y es sobretodo solitario.

El caso es que estaba yo sentado en la calle, con una botella en una mano y un cigarro en la boca, contando el tiempo entre tragos y caladas; cuando de repente oi algo junto a mi.

-Hola¿quetalestas?

El cigarro salto de mi boca yendo a parar a mi entrepierna montándose la consecuente escena cómica conmigo saltando de un lado a otro intentando quitarme el cigarro y no quemarme los susodichos. Digo cómica y no por que me hiciera gracia a mi pero al ser que había aparecido junto a mi si que pareció hacerle gracia por que se estaba riendo a mandíbula batiente. En su aspecto no parecía mas que una chica normal y corriente. Una cara agradable de mirar, pelo largo y castaño, y un vestido largo que le llegaba a los pies, parecía mas un camisón que un vestido; con tantos colores que hubiera provocado un ataque epiléptico a cualquier ser humano. Pero donde se notaba lo anormal de su existencia eran sus ojos. Miraban con tanto interés que parecía que rebuscasen en mi propia alma, en algunos momentos se movían tan rápido que no era capaz de distinguir si tenia iris o todo el ojo era del mismo color, en otros el color de estos cambiaba a una variedad similar a la de su vestido y hacían que incluso me marease.

-¿Se puede saber quien demonios eres tu?
-YomellamoEris¿ytu?
-¿Perdón?
-¡Oh! Disculpa no me acostumbro a que en este plano sois un poco lentos. Me llamo Eris ¿y tu?
-Me llamo Bufón.
-¿Eso es un nombre?
-En realidad no. Un bufón es lo que soy. Pero es que no tengo no tengo nombre así que todo el mundo me llama Bufón.
-Todo el mundo tiene un nombre.
-Bueno pues yo no.-Respondí con tono cortante mientras sacaba otro cigarro y me lo encendía. Mi compañera, al menos parecía una mujer, resultaba un poco desquiciante.
-Bueno, si a ti te vale a mi también. ¿Como estas?
-Bien.
-No, pero de verdad ¿como estas? Es que la gente lo pregunta por preguntar y yo te lo pregunto por que realmente me interesa saber como estas.

La lógica de su respuesta me dejo totalmente descuadrado. Aunque lo que mas me sorprendió fue el interés por como me encontraba yo. Había pasado un tiempo, al menos así me lo parecía en ese momento, sin que nadie se interesara por mi con tanta sinceridad. Me senté a su lado, saque otra botella de dentro de mi chaqueta (soy un ser imaginario y mis bolsillos tienen tantas botellas como la imaginación de), y seguí con mi ritmo de calada y trago.

-Pues mira no estoy bien. Me siento solo.
-¿Y eso?¿No tienes amigos?
– Si pero no hay nadie como yo y los pocos que encuentro que son mas o menos parecidos me da la sensación de que no me aprecian. Seguramente no sea así y que mi mente, que esta bastante trastornada, me juegue una mala pasada pero no puedo evitarlo. Me siento solo.
-Te entiendo, yo estoy bastante chiflada también y se lo que es eso.
-¿El que?¿Estar loco o sentirse solo?
-Las dos cosas.

Nos quedamos en silencio, mirábamos el cielo como si esperáramos a que las nubes se marcharan y nos dejaran disfrutar del espectáculo de la polución y de la luz de las pocas estrellas que se atrevían a lucir a través de ella. No sabría decir en que momento ocurrió pero ya no me sentía solo. Había a alguien a quien le interesaba lo que yo tenia que decir y aunque solo fuera así en ese momento hizo que me sintiera tranquilo. Una sonrisa se dibujo en mis labios, le di otro trago a la botella y se la pase a mi acompañante que la seco de un solo trago.

-Por cierto, no conocerás a Delirio ¿verdad?
-Si, somos familia.
-Ya me parecía a mi.

E igual que vino se fue, esta vez dándome un beso en la mejilla que hizo que ardiese toda mi cara y me pusiera del color de un tomate. Si os digo la verdad, nunca sabre si fue algo real o un producto de la imaginación de un ser loco e imaginado; pero a uno se le ha quedado la sensación de que incluso los bufones, seres deformes y locos que solo sirven para la diversión de los demás, también tenemos alguien que nos mira con interés y que aunque sea solo por un escaso momento nos hacen el protagonista de una pequeña historia.

Para Elena, solo por esa conversación te has ganado mi gratitud en forma de historia.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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