Por las mejores intenciones

Llevo años patrullando las calles, he visto muchas cosas malas y por las razones mas estúpidas. Recuerdo una chica, no tendría mas de 16 años, que había asfixiado a su hijo por que le molestaba cuando follaba con el padre del chaval. En otra ocasión vi el cadáver de un chaval totalmente desfigurado después de que unos rapados le pegaran una paliza simplemente por que no les gustaba la ropa que llevaba, era muy exótica. La gente es capaz de hacer las cosas mas horribles por las razones mas estúpidas. Así pensaba yo hasta aquella noche.

Esa noche estaba en la comisaria. Como cualquier otra noche había jaleo. Madrid es una ciudad que no duerme, entre juerguistas extranjeros que se creen que este es el país de “haz lo que quieras”, las peleas de borrachos, algún que otro robo y otros asuntos mas peliagudos, hay trabajo para mas policías de los que había entonces y ahora. Mi compañero y yo estábamos de patrulla por el barrio de La Latina y nos llamaron sobre las 2 de la mañana por que teníamos que ir a Embajadores por el asesinato de un mendigo en la estación de metro. Cuando llegamos lo primero que hicimos fue ir a ver el cadáver, los de la forense aun no habían llegado y teníamos que encargarnos de que nadie pisara el vagón donde había sucedido todo. Aquello era asqueroso, al tipo le habían reventado los ojos y por si con eso no hubiera sido suficiente le habían reventado la cabeza contra el suelo. Pobre desgraciado, seguro que de todas las muerte que se podía pensar esa ni se la había imaginado. Lo habían hecho con tanta rabia que esperaba encontrarme con otro mendigo al que había intentado robar o a algún nazi cabeza hueca, era lo lógico. Cuando llego el forense y certifico la muerte nosotros nos fuimos a por el que había hecho semejante salvajada. Cuando le vi lo primero que hice fue preguntar al de seguridad si estaba seguro de que había sido el.

-Si jefe, totalmente seguro. Fue él mismo quien paro el tren y me busco para que le detuviera. Me contó lo que había hecho y por que, me dejo totalmente descolocado. Este tipo tiene que estar completamente majara.

-¿Y eso por que?

-Por que esta convencido de que lo que hizo fue ayudarle.

-¿Perdón?

-Si jefe, es lo que el dice.

El chico no era un mendigo ni un nazi. Su aspecto era el de un chico normal, no mas de 20 años, un poco fondón, con gafas; pero lo que mas me aterro era su cara relajada y su sonrisa, tenia una cara de satisfacción que me llevo a la misma conclusión que al vigilante, tenia que estar como un puto cencerro. Cuando nos vio se levanto y sonrío aun con mas ganas.

-Creo que vienen a por mi, ¿verdad?

-Si, chaval ¿te hace ilusión?

-La verdad es que no, pero se lo que hecho y es lo que tenia que pasar.

Se le veía una serenidad en los ojos al decirlo que pensé en esos asesinos en serie que salían en la tele. ¿Habría matado a mas o esta era el primero? No lo sabia y rece por que fuera el primero, no me apetecía volver a ver esa escabechina otra vez.

Le dejamos toda la noche en un calabozo con otros presos, borrachos, drogatas y demás morralla; al menos al principio por que tuvimos que cambiarle de celda a las pocas horas, otro de los presos quiso hacerse muy amigo de el chico y parece que no era tan valiente con los que eran mas fuerte que el. Monto un escandalo que lo oyó toda la comisaria así que lo tuvimos que llevar a una celda en la que estuviera el solo.

Cuando volví al mediodía me dijeron que tenia que hablar con el, no necesitábamos una confesión pero mis jefes querían que intentase sacar un por que de lo que hizo. Intente que se lo encasquetaran a otro, yo no soy psicólogo y no me apetecía nada volver a verlo, me daba escalofríos, pero no hubo manera. Al parecer le llevaron un psicólogo para que hablara con el pero el dijo que solo hablaría con el agente que le había llevado a la comisaria, el resto del tiempo se limito a mirarlo y a sonreír ¡De toda la gente del mundo al que podía caer bien y tubo que ser a un puñetero psicópata! Lo seguí intentando pero al final no tuve otra opción así que baje al calabozo donde estaba.

Estaba tumbado en el catre, con los ojos cerrados, parecía tranquilo. Entre en la celda y le di una patada al colchón.

-Buenos días Ya es hora de despertarse.- El ni se inmuto. Abrió los ojos con calma, me sonrío y se sentó

-Buenos días agente. Ayer no tuvimos tiempo de presentarnos, mejor dicho no me dieron tiempo a presentarme. Me llamo Oscar.-Me tendió la mano pero ni me moleste en estrechársela

-Mira chaval, no me apetece nada estar aquí pero no me han dado mucha opción puesto que has dicho que solo hablarías conmigo de por que le hiciste eso a aquel vagabundo. Así que venga, date prisa que quiero irme.

-¿Usted por que cree que lo hice?

-¿Por que eres un psicópata de los cojones?-Se río a carcajadas como si le hubiera gastado una broma.

-No soy un psicópata, yo no disfrute con lo que hice, fue un acto de caridad.

-¿De caridad?-Esta vez el que se río, sin ganas, fui yo.-¿Sacarle los ojos a un pobre desgraciado y reventarle la cabeza a golpes te parece caridad?

-Si me deja que le explique lo que paso…

-No chaval, deja que te explique yo lo que paso. Tu estabas en el vagón, el vagabundo te molesto por la razón que sea, lo mismo se tropezó y se te cayo encima, no te gusto su pinta o quizá no te gusto la forma en que te pidió un euro. Te cabreaste y como le viste poquita cosa decidiste cebarte con el. Todos perdemos los nervios chaval, solo que tu te pasaste.

-ESO NO FUE ASI.- Se levanto y me cogió del pecho, estaba rabioso. Le di un puñetazo en el estomago y cayo doblado.

-Chaval yo no soy un vagabundo enclenque así que no vuelvas a intentarlo.-Le cogí para levantarlo y volví a tirarlo en el catre.-Vamos a intentarlo otra vez y no te andes con mas tonterías

Pero no hablo mas. Al día siguiente fui yo el que quise hablar con el, me había pasado el día anterior dándole vuelta a aquello que me había dicho de que lo había hecho por caridad. Estaba claro que estaba perturbado pero me picaba la curiosidad Tantas series policiacas estaban pasándome factura y me creía un inspector del FBI que iba a interrogar a un asesino despiadado. Ese mismo día se lo tenían que llevar a los juzgados así que aproveche a acercarme a su celda antes de que se lo llevaran. Estaba sentado mirando a la pared, cuando me vio sonrío

-Ayer empezamos con mal pie así que vamos a intentarlo de nuevo. Necesito que me cuentes lo que paso así que empieza.

-¿Ha visto usted “Arsénico por compasión”?-Le conteste que no.- Es una comedia. A mi exnovia le gustaba mucho. Trata sobre un escritor que va a ver a unas tías suyas por que se va a casar pero descubre que estas se dedican a “aliviar” las penas de sus vecinos solitarios con arsénico.

-¿Osea que los mataban?

-Si, pero lo hacían por que les veían muy tristes. Es muy graciosa, se la recomiendo.

-¿Y eso fue lo que hiciste tu?¿Aliviar la pena de ese desgraciado?

-Mas o menos, aunque lo mio no fue tan gracioso.

-Y que lo digas.-Nos quedamos los dos en silencio.¿Como alguien podía hacer una comedia de dos viejas que mataban a otros?¿Y por compasión? No lo entendía, aunque lo que menos entendía como alguien podía tomárselo enserio y hacerlo de verdad.

-¿Entonces como fue?¿Le viste jodido y le quisiste ayudar o que?

-Algo así. Yo iba de camino a casa. No había mucha gente en el vagón, yo estaba leyendo y escuchando musica. De pronto alguien me toco y cuando levante la mirada del libro vi que era ese hombre. Parecía un esqueleto andante, llevaba unas muletas y una de las perneras del pantalón las llevaba levantadas para que se le viera una ulcera que tenia en la pierna. Estaba muy mal. Me pidió dinero y yo le dije que no llevaba así que le ofrecí algo de comida pero la rechazo y se fue farfullando algo así como que el lo que necesitaba era pasta, que me había pedido pasta y no comida que por que se la ofrecía ¿Como podía rechazar la comida?

-Por que era un yonqui,-le respondí-lo único en lo que pensaba era en el próximo chute el comer no le iba a ayudar.

-Eso pensé yo. Cuando se marchaba se le veía que al apoyar la pierna ulcerada le dolía. Ese hombre estaba sufriendo, otro chute no le iba a ayudar y había dejado claro que no quería otra ayuda. Es como la Eutanasia.

-El no te pidió que le ayudaras a morir, tu le mataste. No es lo mismo.

-Pero es que si le daba dinero iba a seguir sufriendo ¿no lo entiende?

-Era su elección chaval.

-Pero los dos sabemos que no estaba eligiendo bien.

-¿Y tu hiciste de Dios protector?

-No soy un Dios de ningún tipo. Yo solo intente hacer algo bueno por el, algo que seguramente nadie se ha molestado en hacer durante mucho tiempo. Solo quise que no sufriera mas.

Y se hecho a llorar. Por primera vez desde que le vi por primera vez le vi como el chaval confundido que era.

-La intención era buena chaval pero esa no era la manera de hacerlo.-Le dije mientras le ponía la mano en el hombro a modo conciliador. Después me siguió contando como se acerco al vagabundo y le dijo que podía ayudarle. Cuando el otro se dio la vuelta le engancho del cuello e intento estrangularlo pero se defendió arañándole y pegándole patadas así que el chico le cogió de la cabeza clavándole los dedos en los ojos al mismo tiempo que le empezó a golpear la cabeza contra pared hasta que el vagabundo se quedo quieto. Todo esto me lo contaba mientras lloraba, le dije que si lloraba por lo que había hecho ya no serviría de nada por que iba a ir a la cárcel

-No lloro por eso. Lloro por que no me entienden piensan que soy un asesino y yo lo único que hice fue ayudar. Yo no soy malo.-Eso es lo ultimo que me dijo antes de que vinieran unos compañeros y se lo llevaran hacia los juzgados.

-Por cierto, mi nombre es Javier.-Le dije justo antes de que le esposaran y le tendí la mano. El chico me la estrecho.

-Ha sido un placer Javier, ojala nos hubiéramos conocido en otras circunstancias.- Le terminaron de esposar y se lo llevaron.

No volví a saber nada de el, supongo que acabaría en algún manicomio pero esa ultima frase se mantuvo en mi cabeza durante un tiempo. A día de hoy pienso que el en realidad no era una mala persona y que quizá, y solo quizás, en realidad lo único que quería hacer era ayudar a ese hombre. Durante muchos años he visto mucho dolor causado por las razones mas estúpidas pero esa noche vi causar una atrocidad por una muy buena intención.

Aun no se que es lo que me da mas miedo.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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