La gran estafa

 -Señoras y señores, para terminar les mostrare mi juego favorito.-Loki sonreía con su dentadura blanca al publico que asistía en la calle a su pequeño acto de magia con cartas. Un cartel que habia pasado mejores epocas anunciaba su nombre con letras rojas y amarillas “Loki. El mago loco”, un juego de palabras muy sencillo pero valido como otro cualquiera. Su fiel Fenrir descansaba junto al cartel guardando la bolsa donde llevaba sus pocas pertenencias.

Con su labia, su raído traje verde chillon y su también llamativo pelo rojo tenia cautivado al publico. Y a pesar de las cicatrices que cubrían parte de su cara y cuello les tenia ensimismados. Se acerco a una chica del publico, la dio a escoger una carta y le pidió que la enseñara al resto de la gente. La perdió en la baraja y les enseño varias veces como la carta elegida viajaba de la baraja al bolsillo. El publico aplaudía a rabiar pero no fue nada comparado al ultimo aplauso cuando cogido de ambas manos por dos espectadores hizo viajar toda la baraja de la mano al bolsillo excepto la carta elegida. La gente sorprendida y con la convicción de que habían visto un acto de magia real silbo, aplaudió y vitoreo el nombre del antiguo semi-dios. “Pobres tontos -pensó Loki para si mismo-, si supierais lo que es la magia de verdad me escupiríais en lugar de darme vuestro dinero.” Con una señal Fenrir le acerco su sombrero y se paseo recibiendo las monedas que la gente le daba. Mientras sonreía y daba las gracias un hombre mayor se le acerco.

-Yo te he visto hacer trucos mejores.

-¿Si?-respondió- Puede ser pero hace mucho que no venia por aquí.

-Si, pero no fue aquí fue aquí fue hace muchos años. Aunque creo que tu nombre era Loke.

Loki se giro para mirar al viejo. Hacia mucho que no le llamaban por ese nombre tan antiguo. La gente de hoy en día había modificado el viejo nombre escandinavo y casi nadie lo recordaba. El hombre era bastante mas grande que el. Vestía una gabardina y un traje gris bastante elegante, aunque no podía verle la cara por que se la tapaba el ala ancha de un gran sombrero podía ver que lucia una larga barba blanca y le sonreía igual que un lobo sonreiría a una oveja antes de comérsela.

-Si mal no recuerdo tenias un juego en el que cambiabas un dardo por muerdago. Fue un juego muy peligroso. Mataste a alguien y te condenamos por ello.

El viejo levanto la cabeza y mostró sus ojos, uno tan azul como un mar frio y profundo, el otro a la vez blanco como si estuviera ciego pero a la vez lleno de toda la sabiduría de la existencia. La mirada de Loki torno de la incertidumbre por la identidad de su compañero a una mirada mezcla de terror y rabia al reconocer por fin a su juez. Fenrir noto la urgencia en su señor y se puso junto a el gruñendo y enseñando los dientes a aquel al que tanto odiaban los dos.

-Hola Odin. Cuanto tiempo sin verte sigues igual de bien que siempre, ¿no me das un abrazo?

-No seas mezquino Loki, y dile a tu chucho que se relaje si no quiere que le aplaste el cráneo y lo convierta en alimento para Hugin y Munin.- Y al oir sus nombres un par de enormes cuervos negros se posaron sobre el dios nórdico. Fenrir les gruño y les lanzo un par de ladridos retándoles a cualquiera de los tres a intentarlo.

La gente pasaba alrededor de ellos sin mirarles, como si no estuvieran allí, y con paso rápido con la sensación que en ese hueco del mundo donde no había nada para ellos fuera mejor alejarse pues algo malo iba a pasar. Las dos antiguas deidades se miraban fijamente. Sus energías luchaban entre si mas buscando conocer las debilidades de su contrincante que una victoria definitiva. Loki estaba preparado para huir, no quería volver a su encierro. Habían sido muchos siglos sufriendo dolor por el ácido que le escupía una serpiente gigante que estaba sobre el. Pero el tiempo del Ragnarok estaba cerca y se había conseguido soltar de sus ataduras. Antes de escapar del infierno mato al dichoso reptil y también a su esposa que con su falso amor hacia que le cayera menos veneno pero no le soltaba. “Lo hice por ti” fue lo ultimo la oyó decir antes quitarle la vida y destrozar su cuerpo de tal manera que ni el mas poderoso de los dioses la pudiera volver a traer a este mundo.

-¿Que es lo que quieres Odin?- dijo por fin Loki dejando patente su hostilidad.- Los últimos días se acercan y ni tu, el padre de todos, te atreverías a ir en contra de las profecías para evitar el Ragnarok. ¿Donde esta ese zopenco que llamas hijo?¿Esta escondido para golpearme por la espalda con su martillo como el perro que es?

-Thor no esta aquí, de hecho ninguno de mis hijos sabe que ya has escapado y menos que he venido a buscarte. Estoy aquí por otra razón. El Ragnarok llegara y estaré gustoso de verte morir a ti y a todos tus hijos ese día. Pero de momento vengo a proponerte una pequeña tregua por que hay otro mal que nos acecha. Aun mas peligroso que el fin de los días.

-¿Si?¿Y cual es hermano?

-¿No lo has notado? ¿Tan ciego has estado intentando esconderte que no te has dado cuenta?.

-¿Que no me he dado cuenta de que?- Respondió Loki con impaciencia. Tanta charla estaba empezando a hacerle perder la paciencia y miraba a todos lados buscando a cualquiera de los otros intentando tenderle una emboscada.

-Ya te he dicho que no están aquí, no les busques. ¿Tan inmerso estas en tus mentiras que no reconoces la verdad cuando la tienes delante? Maldito estúpido. Te hablo de un mal mayor que el Ragnarok.

-¿Si? ¿Y cual es viejo tuerto?

-La gente nos esta olvidando, han creado sus propios dioses y ya hay pocos que crean en nosotros. Ahora adoran el dinero, la tecnología, la popularidad; a nosotros solo nos recuerdan como personajes de ficcion, seres de historietas y cuentos de pueblos bárbaros; no como los dioses que realmente somos.

-Aunque yo desaparezca disfrutare viendo tu orgulloso rostro siendo tragado por El Olvido. ¡Oh! No puedo esperar a ver como el mas grande desaparece poco a poco convirtiéndose en el viejo endeble que realmente es.-Loki se rio imaginándose al viejo dios totalmente impotente desapareciendo en la nada.

-¿Y no preferirías hacerlo tu mismo? Quitarme la vida con tus propias manos triunfando por fin sobre mi.

Loki se callo y busco el engaño en la cara de su antes hermano.

-¿Y que propones?-Loki estaba intrigado. ¿Por que le estaba dando una opción para poder vencerle?

-Una estafa de proporciones astronómicas.

-Me gusta como piensas. Sigue hablando.

-Sabes que no somos los únicos dioses antiguos en este mundo. Los humanos han venerado a muchos dioses a lo largo y ancho del planeta. Pero la razón ha ido relegandonos a todos a un plano en el que no somos mas que cuentos de viejas. Pocos hay que crean ya en nosotros, nuestro poder cada día es menor y me niego a que esas deidades de pega me venzan sin ni siquiera presentar batalla, y he encontrado la manera de que recuperemos nuestro poder y destruyamos a esos jovenzuelos estúpidos.

-¿Y que tiene que ver esos con los demás dioses? Coge a los tuyos y lucha contra ellos como hubieras hecho en tu época.

-¿No escuchas cuando te hablo? No tenemos el poder suficiente. Necesitamos a los demás dioses para hacerlo.

-De acuerdo. Eso lo entiendo, pero no veo donde esta la estafa.

-Ese es la parte interesante. Haremos que luchen ellos contra nuestros enemigos dejándonos solo a nosotros y la sangre derramada en la batalla nos devolverá el poder que nos pertenece.

Loki pensó en lo delicioso que seria absorber el poder de tantos dioses, sentirse otra vez grande. Pero aun tenia dudas, aunque la posibilidad de engañar a seres tan poderosos que si le descubrían podrían deshacerse de el con un simple pestañeo era tentador, pero veía algunos fallos en el plan.

La noche se acercaba y la gente que aun andaba por las calles no eran mas que unos pocos borrachos y algunos vagabundos que buscaban algún sitio para dormir. Los dos seres se mantenían aun la mirada y el silencio se había vuelto a asentar entre ellos.

-¿Tienes miedo Señor de Las Mentiras?- Dijo Odin volviendo a sonreír con condescendencia hacia su pariente.

-No es miedo viejo tuerto, es duda. Aun no entiendo por que me das la oportunidad de recuperarme y poder batearte el culo.

-Ya te he dicho que quiero dar una lección a esos impostores y,sinceramente, prefiero que seas tu el que me venza a cualquiera de esos engreídos.

-No te gusta que te hagan competencia, ¿eh?. Me lo pensare pero no te prometo nada.

-No te lo pienses demasiado Loki. No tenemos mucho tiempo y hay demasiado que hacer. Cuando te decidas sabes como encontrarme y hasta entonces procura que nadie se entere de que estas aquí.

Odin se dio la vuelta y se marcho. Loki le miro y calculo la posibilidad de aprovechar la ocasión de matarle antes de que se diera cuenta. Pero nunca había sido ni un guerrero ni un asesino, lo suyo eran los engaños y las mentiras, antes de que intentara cualquier cosa el viejo dios se daría cuenta y le machacaría, así que se dio la vuelta y recogió sus cosas dispuesto a marcharse en dirección contraria tan rápido como pudiera, no confiaba en que toda la charla no fuera una manera de ganar tiempo para encerrarle de nuevo.

Mientras caminaba por las calles pensando en el encuentro con Odin observaba el mundo al que se había escapado. Había cambiado mucho desde antes de su encierro. Miraba a la gente, tan diferente, tan inconsciente de la presencia de seres como él. En sus tiempos la gente tenia poco y era mas consciente de los peligros que le acechaban pero hoy en día estaban tan cargados de cosas que distraían su atención que para alguien como el, un especialista mintiendo y que disfrutaba tanto viendo sufrir a otros, no eran mas que caldo de cultivo para sus fechorías. Hacia poco había leído que la gran ventaja de El Diablo, uno de esos dioses malignos que la gente había creado en su ausencia; su ventaja era que nadie creía que existía. Lo mismo pasaba con él. Seria una pena el dejar pasar la oportunidad de ganar tiempo y divertirse con tantos incautos sueltos por el mundo a los que podía engañar. Así que la decisión era sencilla. Seguiría a Odin en esta mentira mientras se entretenía haciendo sufrir a la humanidad como siempre había hecho.

A lo lejos escucho un trueno y miro al cielo buscando al estúpido brabucon de Thor. En respuesta al mismo levanto el brazo y estiro el dedo medio esperando que lo viera mientras en su mente formo una frase “Pienso hacerte tragar tu martillo hasta que cagues el acero del que esta hecho.” La idea le hizo gracia y soltó una carcajada a modo de desafió contra toda la existencia. El tiempo de que se cumplieran las profecías estaba por llegar. Todos sufrirían por su mano. Por fin se cobraría su venganza, pero antes haría lo que mejor se le daba; mentir y traicionar a todo al que estuviera a su alcance.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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