Sacandome lo prohibido.

Me encanta este sitio, es mi sitio. Asientos bajos pero cómodos, poca luz, buena música de blues y tranquilidad para ponerme a escribir. También es un buen sitio para perderme en mi imaginación, resolver problemas y purgar malos deseos. Estoy esperando una visita que como siempre en estas situaciones llegara cuando… bueno, cuando quiera llegar.

Me enciendo un cigarro y aspiro el humo con calma. El contrabajo suena con un ritmo pegadizo, Imelda me cuenta que un tal Jhonny tiene boom boom y no puedo aguantar la sonrisa. Expulso el humo y medito por un momento en los problemas en los que me meto yo solo. He dejado una relación, tengo un trabajo que me carga de responsabilidades, tengo una casa que tengo que cuidar y de la que me tengo que hacer responsable. Pues parece que no tengo suficiente que además vuelvo a meterme en temas de faldas. No aprenderé jamas.

Aspiro otra bocanada de humo, cierro los ojos saboreando el tabaco. Con los ojos cerrados concentro mi mente en los recuerdos que tengo de mi acompañante. Su voz, el color de su pelo, su risa, las formas de su cuerpo, el movimiento de sus caderas al andar… El simple recuerdo hace que un escalofrío recorra mi cuerpo y que mis instintos mas básicos, el animal que hay dentro de todos, se revuelva en mi interior e imágenes de lujuria increíbles incluso para mi pasan por mi mente. Por un segundo siento su piel junto a mi, su sudor junto al mio recorriendo nuestros cuerpos. Escucho su respiración agitada en mi oído, siento su calor y el placer de estar dentro de ella.

-Me gusta como piensas.

Oigo la voz a mi espalda. Abro los ojos sorprendido. Doy otra bocanada de humo y le doy un trago mas a la cerveza. El frío hace que me calme un poco y recupere el control. Me obligo a mantener la calma y no mostrarle que me ha pillado por sorpresa. No tiene mayor importancia pero se que a ella le gusta jugar y no voy a ser yo el que le quite ese placer. Sin girarme sonrío y le respondo.

-Hola Betty, has tardado en darte a ver.

-Pero ya sabias que esta aquí desde hace un rato, ¿verdad?

-Claro que si. Olía algo tentador y peligroso desde hace un rato. Me encanta tu colonia, por cierto.

La broma le hace gracia y su risa, aunque ligera, calla la musica que hay en el local. Oigo sus tacones a mi alrededor y se aparece ante mi como el sueño que en realidad es. El pelo corto con el flequillo recogido en la coronilla, la piel blanca en contraste con el vestido negro que viste y que se le pega al cuerpo como una segunda piel, un corpiño hace que sus caderas se marquen de una forma que hacen que por un momento me maree. El color lo ponen sus uñas, labios y pelo. Rojo, no podía ser de otra manera. La imaginación puede ser manipulada al antojo de cada uno, pero subconscientemente siempre salen a flote ciertos detalles que no podemos controlar. Para mi en esta ocasión es ese color en ella y como marco el recuerdo de la ultima vez que nos vimos.

Se enciende un cigarrillo y da una bocanada de humo mirando hacia ninguna parte. Gira su cabeza hacia mi y sonríe

-Tenia ganas de que nos pudiéramos encontrar a solas. Tenemos mucho de lo que hablar.

-En realidad, y por mucho que me pese, solo eres parte de mi imaginación; así que si no te importa yo seré el que hable. Ojala fueras real y pudiera decirte a la cara toda la verdad. Pero me conformare con esto.

-Y si soy parte de tu imaginación no preferirías mas… esto.- Se sube encima mía y pasa sus dedos por mi pelo, me besa y me muerde el cuello. Me mareo y quiero dejarme llevar. Deseo su lengua en mi boca, sentir sus labios, pero ese pequeño resquicio de consciencia que todavía me queda hace que diga “No”.

Ella sigue sentada frente a mi. Todo ha sido un sueño, muy placentero sin lugar a dudas pero solo un sueño. Me mira a los ojos y sonríe de forma seductora. Bebo otro trago de cerveza, uno largo. Lo necesito. Sabia que este encuentro iba a ser complicado, desde la primera vez que la vi sabia que iba a revolver mi mundo, pero es solo una parte de mi imaginación así que me obligo a controlarme. Respiro profundamente y la miro una vez mas. Y ella sigue sentada frente a mi, no ha cambiado ni el gesto ni la sonrisa. Dios, ojala pudiera…

Me centro. Respiro profundamente una vez mas y obligo a mi boca a decir las palabras que están en mi cabeza.

-No hagas eso otra vez, por favor.

-Vale.-Me dice mientras hace un mohín

-Mira, no voy a alargar esto por que se que si no vas a seguir jugando con mi cabeza…

-Yo no.-Pone cara de niña buena y ojitos de cordero. No puedo evitar reírme

-Como te iba diciendo,-intento continuar mientras aguanto la risa- no voy a alargar esto, quiero decirte algo, soltar todo esto que siento y hacer que te marches de mi cabeza.

Cambia su cara y me mira con gravedad. No tiene que importarme, es mejor así

-Mira Betty, he pensado en ti mucho desde la primera vez que te vi. Has sido, joder has sido una fantasía hecha realidad y mas sabiendo que eres algo prohibido. Tu en particular sabes que siento, sabes todo lo que pasa por mi cabeza y sabes que me tienes totalmente a tus pies. Pero por mucho que no me guste no puedo tenerte, los dos sabemos por que, así que quiero que salgas de mi cabeza. Por favor, es lo mejor para todos.

Me sigue mirando igual, esta enfadada. Pero se que es mejor así

-Podrías intentar luchar un poco, ¿no? Creo que me lo merezco.

-Te lo mereces. Te mereces algo mucho mejor. Pero ahora mismo no puedo luchar, ganaría algo maravilloso pero perdería demasiado.

Gira la cabeza e inspira molesta. El silencio es ensordecedor, la musica sigue sonando pero se ha quedado en un quinto plano, tan lejos de mi percepción que casi no la oigo.

-¿Has terminado?

La miro y sus lágrimas de rabia me golpean como una patada en el pecho. Así que decido terminar esto de una vez.

-Si. Márchate.

Vuelvo a estar solo. No hay rastro de ella. Busco algún rastro de su olor pero todo sigue oliendo a tabaco, alcohol y soledad. No se quien esta cantando ni lo que dice. Mi cabeza esta tan llena de dudas, remordimientos y rabia ante la injusticia de esta situación que parece que todo el mundo a mi alrededor estuviera en un plano diferente al mio. En mi cabeza solo se repite una frase. “Yo solo quería conocerla y ver que pasaba. Yo solo quería una oportunidad.”

Me termino la jarra y pago en la barra. Salgo a la calle, me pongo los cascos e Imelda me vuelve a decir que Jhonny tiene un boom boom. Yo ahora mismo me cago en Imelda, en Jhonny, en la amistad y la madre que trajo a la existencia al mundo entero. Enciendo mi ultimo cigarrillo, aspiro la primera bocanada y me repito la misma frase de siempre. Como dicen los paracaidistas “Si fuera fácil, lo harían otros”, así que sigo caminando de vuelta a casa, preparado para un día mas y preparado para seguir con mi vida.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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