Un amor para siempre

El día había sido duro en el trabajo y Luis solo pensaba en llegar a casa y descansar. Además estaba Sara en casa, por fin había conseguido que volviera con el. Rompieron durante un tiempo pero el había puesto todos sus esfuerzos en conseguir que volviera a casa. Olvidaron las discusiones, las palizas e incluso la orden de alejamiento que ella interpuso contra el. Luis la perdono y consiguió que ella entendiera que lo mejor es que volviera con el.- ¡Hola cariño, ya estoy en casa!.

La casa era pequeña, la entrada estaba junto al baño y desde la puerta podías ver el comedor y la habitación al fondo. Pero los dos sabían que era suficiente para ellos. No necesitaban mas. “Nos queremos y con eso es suficiente ¿verdad nena?” Decía siempre Luis y acompañaba la frase con un beso en los labios. El comedor estaba recogido de forma pulcra, todas las cosas ordenadas de forma perfecta, Sara no se merecía menos y Luis hacia todo lo posible para que la casa estuviera impecable, aunque hacia un calor infernal y un olor a cerrado insoportable. Luis se recordó que tenia que arreglar el aire acondicionado por que con la enfermedad de Sara no podían abrirse las ventanas. Dejo su bolsa y la chupa en una silla y se preparo algo rápido de comer.

– ¿Sabes lo que me ha pasado hoy? Ha venido a verme la pesada de mi jefa otra vez por que uno de los chavales se ha quejado por el sueldo y los horarios, como si yo pudiera arreglarlo. Me viene con el rollo de “Es que tu eres el coordinador y yo no puedo estar encargándome de estos problemas continuamente”. Pues se lo he dejado bien claro que yo hago lo que puedo que si quieren un mejor servicio tendrán que pagarlo mejor y si no que se jodan, así se lo he dicho no me he cortado un pelo.

Luis comía y hablaba sin esperar respuesta alguna. Sabia que Sara estaba en la habitación con la puerta cerrada por que no se encontraba bien desde hacia unos días, pero también sabia que a ella le gustaba que le contase como había llevado el día Era su amor y se interesaba por todo lo que el hacia.

Mientras masticaba vio que un gusano subía por la mesa. “Joder que asco.” Fue a buscar corriendo una servilleta, lo cogió con dos dedos y lo tiro corriendo a la basura. Se apunto en la agenda que mañana sin falta tenia que ir a comprar algo para los malditos bichos, no los soportaba mas y sabia que no era el ambiente adecuado para su chica pero tampoco podía dejar que se fuera por que si no la comerían la cabeza y volvería a perderla otra vez. No podía perderla otra vez. No la perdería otra vez. Fregó los platos de la comida y los coloco en su sitio.

Cuando abrió la puerta de la habitación el olor dulce de algo muerto y putrefacto le inundo la nariz. Pero no se aparto, ya conocía ese olor desde hacia días era. El amor de su vida, su chica. En su mente se repetía que llevaba enferma desde hacia días por eso era el olor pero el la quería y no le importaba. Encendió la luz y la vio tal cual la dejo por la mañana. Tumbada sobre la cama, atada al cabecero de la cama, su piel apergaminada y descolorida, estaba casi sin pelo ya y los ojos verdes que el tanto había adorado ya casi eran blancos. Pero todo esto a el no le importaba, el la recordaba tal cual había sido y la amaba, no importaba lo que el tiempo hiciera por que el la amaba. Se acerco junto a la cama y la acaricio dulcemente la fría piel.

– Cariño se que te encuentras mal y ahora no me oyes por que estas dormidita, pero solo quiero que sepas que te amo. Que si el otro día te golpee en la cabeza fue por que intentaste irte y sabes que no podía permitirlo. No estoy enfadado por querer dejarme solo otra vez y se que cuando despiertes tu me perdonaras lo que te hice y nos iremos a todos esos sitios que tantas veces me has dicho que te gustaría ir y volveremos a ser felices. Yo te deje la primera vez y me di cuenta de que no podía vivir sin ti y tu me recompensaras todos los esfuerzos que he hecho para recuperarte.

Se acerco a ella y la beso con mucho cuidado. Primero solo en los labios, despacio y con mucho cuidado, no quería despertarla Poco a poco fue metiendo su lengua en la boca fría y muerta del cadáver que estaba en su cama mientras se quitaba la ropa. Empezó a acariciarlo, mientras en su mente acariciaba el cuerpo de la mujer que una vez amo. Con una mano siguió tocando los pechos caídos y el sexo seco mientras que con la otra se acariciaba su propio sexo con autentica desesperación hasta que al poco eyaculo encima de lo que quedaba de ella.

Se quedo totalmente extasiado, tumbado junto al cadáver de Sara, con la cara de felicidad del que ha disfrutado del mejor sexo de su vida. Después se giro y la abrazo.

– Buenas noches cariño. Espero que tengas felices sueños y espero que alguno sea conmigo.- Le dijo y se río de forma picarona.

Cerro los ojos y la dio un beso de buenas noches. Mientras se quedaba dormido soñó con los días felices que vivió junto a la mujer que amaba, con los bailes y las risas, cuando no había discusiones ni estaba solo. Soñó con la mujer que el tendría para siempre.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

One response to “Un amor para siempre

  • LaDy_SaDyK

    joder e leido unas cuantas y molan me voy a meter mas amenudo jejeje de esta en especial vi un video de una cancion que en la parte de la necrofilia me lo a recordado mucho.

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