Deshaciendo mis bloqueos

Entro en el bar y me lo encuentro sentado en una mesa, mirando un cuaderno abierto por una hoja en blanco, en una mano una jarra de cerveza y en la otra un lápiz. Lleva meses así, se marcha buscando algún sitio tranquilo donde escribir y lo mas que consigue es pasar las horas bebiendo. Yo le susurro historias pero no consigue escribir, dice que le falta la chispa, eso que hace que las historias empiecen a contarse. Yo no se a que se refiere, soy solo un bufón y nunca he sabido de temas tan profundos.

Esta noche no esta solo, hay una mujer joven sentada frente a el, no la mira, en realidad no lo necesita por que sabe que esta ahí puesto que el la ha llamado aun a su pesar. Se que nadie mas la ve solo mi señor y yo en caso contrario este sitio no estaría tan tranquilo cuando la gente viera una chica con alas. Pero ella solo es un recuerdo y no existe mas que para nuestros ojos igual que yo solo existo para los ojos de ellos dos ya que solo soy parte de la imaginación de mi señor, una parte vestida con un traje de rombos blancos y negros, un gorro de cascabeles y una cara que seria desagradable incluso para… bueno para cualquiera que tuviera ojos.

Me acerco hasta ellos y me siento en una silla junto a mi amo. Ella me mira un momento con una mirada altiva con aires de superioridad, con desprecio. Tampoco me importa, ella es solo un recuerdo y con el tiempo desaparecerá, yo estaré siempre aquí. Ella es algo pasajero y yo soy parte de mi señor. Le hago la mejor de mis reverencias y le regalo la mejor de mis sonrisas, ella gira la cara con asco. “Bufón, siéntate y no molestes mas.” me dice mi señor, me dan ganas de decir que ha empezado ella pero la voz de mi señor no da opción a discusión así que simplemente me siento y observo.

-Me gustaría saber a que has venido Elena.

-No lo se, dímelo tu -responde ella mientras se mira las uñas, se gira hacia el y continua-, y mi nombre no es Elena. Mi nombre es…

-Te llamas Elena.-Responde mi señor con voz imperativa, esta vez mirándola a los ojos. Ella le mira enfadada. Es demasiado orgullosa pero no puede evitar que la controle- Ahora solo eres un recuerdo, parte de una historia que algún día terminare de escribir, solo eso.

-Muy bien. Pues solo me falta que me digas por que estoy aquí.

-Si te soy sincero preferiría que no estuvieras.

-Pero no puedes evitarlo, ¿verdad?-Ella sonríe satisfecha.

-No, te echo de menos y desde que te fuiste no consigo escribir.

-¡Que tierno!-En su voz se nota el desprecio hacia las palabras de mi señor.- Pero te recuerdo que quien no ha querido saber de mi has sido tu, tu me echaste de tu vida, tu elegiste no volver a verme, tu decidiste que yo ya no existía. Todo fue como tu quisiste.

-Eso no es cierto.-Mi señor aprieta los puños con furia. Coge la jarra, bebe hasta dejarla vacía y golpea con ella la mesa.- Yo nunca quise que fuera así, pero no tuve otra opción -Levanta la jarra y señala al camarero.- Yo necesitaba verte, tu eras mi inspiración pero eso no estaba en tus planes y me canse de seguirte, de tener que hacer malabarismos para poder verte. Te convertiste en una carga y tuve que decidir entre tu y yo.

-La decisión esta clara. Obviamente no era tan importante.

-Mas de lo que te crees, te lo dije muchas veces pero parece que no escuchaste o no entendiste nada. Pero ya no importa,-el camarero trae otra jarra para mi señor. Le da un trago cerrando los ojos, se echa hacia tras en la silla y sonríe satisfecho.-ahora solo eres un recuerdo cada vez mas difuso, un día te iras y yo encontrare la inspiración en otro lado. Fuiste importante para mi, ahora ya no lo eres y en un futuro no seras nada.

Se miran, sopesando sus fuerzas, una lucha entre el recuerdo, la añoranza y la fuerza de voluntad de seguir adelante y no vivir del pasado. Hay muchos que no superan esta batalla, los recuerdos son traicioneros y atacan siempre al corazón. Pero para mi señor no es la primera vez y aunque le cuesta esta es otra batalla que piensa ganar.

-Es momento de que te vayas. Estoy ocupado.-Mi señor vuelve a coger el lápiz y se centra de nuevo en el cuaderno.

-Si ya lo veo, dándote cabezazos contra una hoja en blanco.-Le dice mientras se levanta, abre sus alas estirándolas y se arregla las plumas con mucho cuidado.

-He dicho que te vayas.

Y delante de el solo hay una silla vacía. El esta mirando el cuaderno en blanco, golpeando con la punta del lápiz en el cuaderno. Cada uno resuelve sus problemas o sus asuntos pendientes como puede, mi señor imagina las situaciones y se enfrenta a ellas en su cabeza. Se me ocurre una cosa que quizá ayude con el bloqueo de mi señor, me acerco al oído de mi señor y le susurro mi idea. El sonríe, da otro trago a la cerveza y empieza a escribir con decisión.

“Entro en el bar y me lo encuentro sentado en una mesa, mirando un cuaderno abierto por una hoja en blanco, en una mano una jarra de cerveza y en la otra un lápiz…”

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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