El corazón de la ciudad

El sol terminaba de ocultarse en el horizonte, aunque los grandes edificios ya hacían el intento de ocultar su luz desde media tarde. Las gentes de bien iban de camino a sus casas, el día terminaba para ellos y debían reponer fuerzas para la jornada siguiente. Era la hora en que las familias se juntaban alrededor de la mesa para comentar los avatares del día a día mientras cenaban. En las calles ya solo quedaban juerguistas, prostitutas, vagabundos y gente que, como Etien, se escondían de la luz por una u otra razón.

Llevaba un par de horas despierto. Odiaba el despertar. El llenar sus pulmones de aire por primera vez le hacia sentirse asfixiado, algo irónico en alguien que no necesita respirar pero no podía evitarlo por mucho tiempo que pasara. Aunque hacia poco tiempo que tenia su nueva condición, aun se negaba a utilizar la palabra que empieza por V, cinco años habían sido suficientes para independizarse de su nueva familia y establecerse por su cuenta. Para su otra familia, la de verdad, se encontraba en Suecia intentando lanzar su carrera de escritor mientras trabajaba como oficinista.

Cuando se fue del Nido paso varias noches vagando de ciudad en ciudad pensando donde ir, hasta que decidió que lo mejor seria volver a la ciudad donde nació a los hábitos de la noche, volvería a Madrid. Gracias a su aspecto juvenil, el pelo revuelto, su cara inocente aunque no demasiado y su forma de vestir un tanto casual pero a la moda, no aparentaba mas de 21 años; y a los contactos de su “madre” junto con los dones aprendidos de ella hicieron que no tardara mucho en convertirse en el amante de hombres y mujeres que mantenían su economía y, en algunos casos, su alimentación.

Todas las noches, independientemente de lo que tuviera que hacer, las comenzaba en el Km.0. Se apoyaba en la pared de la Puerta del Sol, encendía un cigarro y se pasaba un buen rato viendo a la gente pasar. Noche tras noche se obligaba a seguir ese ritual aunque ese cigarro no le supiera a nada, aunque tuviera que obligar a sus pulmones a moverse y aunque todas las personas que veía no eran mas que seres inferiores; se obligaba a seguir ese ritual para recordarse que el había sido así, que el había sido una vez humano, débil y efímero Su “madre” siempre se reía de el por aferrarse a su humanidad, pero Etien lo mantenía para no creerse un dios como la mayoría de los suyos. El sabia que era inmortal pero no olvidaba, se negaba a olvidar de hecho, que era vulnerable.

Dibujo realizado por Noemi Gonzalez Matellan.

Mientras se mantenía distraído en sus pensamientos una voz sonó en su cabeza “¿No son deliciosos?” No pudo ocultar su sorpresa a la otra persona pero inmediatamente reconoció la voz y formo una frase en su mente “Aura, sal inmediatamente de mi cabeza.”
-Eres un arisco, mi querido Etien.

Para una persona normal el sonido de la voz no hubiera sido perceptible, quizá un leve susurro, pero para el es como si le hubieran hablado al oído Se giro lentamente hacia la dirección de donde venia la voz y sonrío al ver a su vieja amiga. Se podría decir sin lugar a dudas que si Betty Page pudiera verla saldría de su tumba para matarla por pura envidia. Aura era la contrapartida de Etien en todos los aspectos. Mientras que el vestía como siempre de forma muy casual ella era pura elegancia y glamour. Llevaba una falda de tubo negra, unos zapatos de tacón y unos guantes a juego con la falda. La camisa ajustada hacia junto con la falda que se notara cada centímetro de sus perfectas curvas. El pelo largo y ondulado tapaba la mitad de la cara ocultando también uno de sus verdes ojos. El color de los labios, rojo sangre, era el mismo que el del pelo. Metro sesenta de puro deseo para cualquier ser vivo o inmortal.

Mientras se acercaba a el moviendo las caderas a un ritmo invisible que capto de forma mágica la atención de Etien, Aura se quito los guantes y cuando estuvo junto a el de un movimiento casi invisible abofeteo a Etien.

-¿Como te atreves? Desde que te marchaste con Madres no he vuelto a saber de ti, y hace unos días me entero que llevas en mi ciudad cinco meses y ni siquiera me has llamado. Tienes suerte de no haberte cruzado en el camino de los otros vampiros que habitan esta ciudad, si no ya existirías- El rencor era palpable en su voz que dejaba ver su no-humanidad.

-Lo siento.-Dijo Etien agachando la cabeza.
-Y lo que mas me molesta,-continuo tornando su voz triste- es que no me llamaras ¿Tanto me odias?¿Tanto rencor me guardas por no interceder ante Madre para que te quedaras conmigo? No estaba preparada para enseñarte. Acaba de establecer mi dominio aquí y no podía atenderte. Se que madre es fría pero…

-Raquel. Su nombre es Raquel y no es mi madre.-El odio hacia ella se reflejaba en su voz. La sangre empezó a acumularse en sus extremidades en respuesta a ese sentimiento. Se concentro un poco y cuando consiguió calmarse continuo hablando.- El tiempo con ella ha sido un infierno. Durante un tiempo te odie e imaginaba noche tras noche como vengarme.
Aura noto su tristeza e intento acariciarle la mejilla, pero justo en el momento en que iba a tocarle Etien la miro con unos ojos tan cargados de sangre que la dejo paralizada. El, al contrario de lo que decían sus ojos, cogió su mano con dulzura, aspiro su olor y beso su muñeca.
-Después -continuo en un tono mas calmado-, recordé por que empecé a adorar la noche y por que quise formar parte de todo esto. Así que hice un par de trabajos para Raquel, me gane su favor y le pedí que me dejara libre para ir a donde realmente quería estar. Y aquí estoy, por cierto… -empezó a rebuscar en sus bolsillos y saco una caja pequeña envuelta con papel de regalo.- Esto es para ti.

Aura lo desenvolvió con cuidado. Bajo la envoltura había una pequeña caja de madera. Cuando la abrió vio que guardaba un pequeño mecanismo que empezó a girar haciendo sonar “Para Elisa” de Beethoven. -La encontré en un viejo mercadillo de Praga. Estaba hecha polvo y tarde en restaurarla pero…
Sin dejarle decir mas se abalanzo sobre el y le beso en los labios. Lo único que Aura guardaba de su anterior vida era el recuerdo de una caja de musica que su padre le hizo con esa melodía Cuando ella gano poder y recursos comenzó a dedicar para de estos a recuperar cualquier caja de musica que sonara de la misma manera. Cuando se separaron Etien la miro con una mirada mezcla de asombro y satisfacción.
-Veo que ha merecido la pena.
-Vamos a mi casa.- Le dijo ella. Y sin darle tiempo a responder le cogió de la mano y comenzó a andar.

Etien observaba la ciudad junto a Aura desde la ventana de su ático Aun tenia restos de sangre en el cuello y en otras partes del cuerpo aunque las heridas ya se habían cerrado. El sabor de la de ella aun se mantenía en su lengua e involuntariamente como si esta tuviera vida propia se relamía buscando cualquier resto que pudiera quedar en sus labios.
-Es preciosa, ¿verdad?-Le dijo ella.
-Es otra ciudad mas.-Le respondió mientras lamia un rastro de sangre de su cuello.
-No es otra ciudad. Es mi ciudad. Aun eres joven para entenderlo.
-Raquel me dice lo mismo, y es cierto que no lo entiendo. ¿A que viene esa territorialidad?¿Que es una ciudad cuando tienes una eternidad para verlas todas?
-Por que cada lugar tiene su propia musica.
-¿Como que tiene su propia musica? No entiendo que tiene que ver la musica en todo esto.
-Lo tiene que ver todo. Cada ser vivo posee su propio ritmo, su corazón late a un compás único Ellos no lo notan pero nosotros si, podemos escuchar los latidos de su corazón y cuando nos alimentamos el nuestro adopta ese ritmo. Cuanto mas tiempo vivimos nuestros sentidos se agudizan mas y podemos escuchar esos latidos a mas larga distancia. Tu aun solo captas los latidos de la gente que esta cerca de ti pero yo soy capaz de escuchar los de cada uno de los seres vivos de esta ciudad -Cerro los ojos y siguió hablándole como si estuviera en un trance.- Cada corazón que late lo hace con su propio tempo, como instrumentos independientes que forman una inmensa orquesta. Una orquesta que interpreta continuamente el Latido de la Ciudad.

Etien se rasco la cabeza con incredulidad. Era cierto que su oído no cubría un radio muy amplio y que su sentido musical no llegaba a mas de poder seguir alguna que otra melodía pegadiza. Cerro los ojos y se concentro en captar los latidos cercanos y le pareció que no guardaban relación unos con otros. Le recordaba mas a una banda de músicos sordos que a una gran orquesta. Abrió los ojos y miro con cierta frustración a Aura.

-Tienes razón, ni lo oigo ni lo entiendo.
-Ven aquí-Le atrajo hacia si abrazándole por la espalda y le acerco la muñeca a la boca.-Bebe de mi. Saca poder de mi sangre y abre tu sentido del oído.

La obedeció sin rechistar. Mientras bebía de ella se concentro de nuevo y volvió a captar los mismos latidos, pero en cuanto se organismo comenzó a sacar poder de la antigua sangre amplifico su oído de forma exponencial. La falta de costumbre hizo que todos los latidos entraran en su oído en tromba. Su cabeza empezó a batirle como si cada latido fuera un martillazo. Cuanto mas bebía de ella la cantidad de latido que escuchaba aumentaba. Se concentro intentando contener el aluvión de sonidos llevando su voluntad y su mente al limite.
Cuando estaba a punto del colapso empezó a captar un ritmo coherente entre la marea de latidos, centro todo su atención en el y empezó a comprender el ritmo, cada parte, cada sección de la ciudad por separado y al final el Todo, la orquesta completa. Soltó la muñeca de Aura y palpo el cristal como si estuviera ciego. Su mente trabajaba a toda potencia intentando procesar la melodía que escuchaba. Se sentía totalmente extasiado, inmerso en la musica que lo envolvía.
Y poco a poco la melodía comenzó a apagarse. Latido a latido, la ciudad se fue silenciando para el y comenzó a formarse un vacío en su interior que lo hizo llorar como un bebe ante la falta de un pecho que lo alimentar. Cayo de rodillas, su cara cubierta de lágrimas de sangre. Aura le abrazo y le meció intentando consolarle. Paso mucho rato hasta que consiguió calmarlo, después le llevo de nuevo a la cama. Cuando el Sol salio ellos dormían abrazados en plena oscuridad.

Etien se despertó antes de que se ocultara el Sol por completo, aun era joven y el sueño no le requería tanto. Aun le dolía la cabeza del esfuerzo de la noche anterior. Se dio una ducha, se vistió y se marcho antes de que Aura despertara dejándola una nota pidiéndola disculpas por marcharse sin despedirse y prometiéndola que la llamaría pronto, ahora necesitaba tiempo.Volvió al sitio donde comenzaban todas sus noches, repitiendo su ritual, observando a la gente pasar, pero ya no como seres inferiores o simple comida. Ahora los miraba con un mayor respeto, imaginándolos como seres preciosos, sonidos únicos de una melodía inmensa y perfecta. Ahora los veía como lo que realmente eran, partes pequeñas de un gran corazón.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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