Luchando contra mis fantasmas

La única luz que iluminaba la instancia era la de las velas rituales que rodeaban el circulo, cada una de ellas situada en cada uno de los puntos cardinales. El circulo de protección y los dibujos que lo formaban estaban hechos con sal. El diseño era perfecto y claro, si no fuera así los fantasmas que Andrés intentaba invocar podrían destrozar su mente mas de lo que ya lo habían hecho.El ritual era sencillo, traerlos a la realidad y mantenerlos en ella el tiempo suficiente para que el los pudiera encerrar en si mismo.

Durante años todos ellos habían estado rondándole, castigándole día y noche por sus errores. Usaban sus recuerdos, para tomar forma y alimentarse de su dolor. Casi consiguieron volverlo loco y lo habrían conseguido si no fuera por que un antiguo demonio llamado Zola le encontró y le entrego el ritual a cambio de un favor. Hizo cosas que estuvieron mal, muchos sufrieron por ello, cosa que los fantasmas aprovecharon para fortalecerse aun mas, pero al final consiguió el ritual y pronto acabaría con ellos.

Según decía el ritual cada espíritu respondía al nombre de la forma que había adoptado. Para encerrarlos debería grabarse el nombre del mismo, con un cuchillo santificado a fuego, en un ser con voluntad para que esta los retuviera. Parecía fácil, hasta que intento grabar el primero de esos bastardos e intento escaparse arrancándole la piel, su fuerza de voluntad basto para someterlo y según termino de escribir el nombre la herida cicatrizo. Ya llevaba cuatro nombres grabados en sus brazos y piernas, solo quedaban dos.

El sudor y la sangre cubrían su cuerpo, estaba agotado y el siguiente era uno de los mas fuertes, necesitaba toda su concentración para encerrarle. Respiro profundamente, enfoco en su mente el recuerdo de la persona que debía invocar, agarro el cuchillo con fuerza y empezó a grabar la primera letra del nombre.

-A.- El sonido se escapo entre sus dientes cerrados al mismo tiempo que grababa la letra en su pecho. La imagen de una chica joven se formo delante de el tal cual la recordaba. Rubia, pelo largo, ojos marrones y unas curvas generosas. En la cara de ella se reflejaba tristeza.
-¿Por que me haces esto? ¿Quieres olvidarme?-La voz llego con un viento frío que le heló la sangre.
-Cállate zorra, L.

Cada corte se convertía en un autentica tarea de titanes. El fantasma comenzaba a introducirse en el y era el momento de la lucha de voluntades.

-E.

La realidad se escapo de el. Se vio en el parque en el que la beso por primera vez, se comían con la pasión de la primera vez. Los ojos se le llenaban de lágrimas mientras veía escenas, una tras otra de todos los momentos que había pasado con ella. Cerro los ojos y se concentro.

-J, A.
-Sigues siendo un cobarde, Andrés No te atreviste a amarme entonces y ahora en lugar de recordarme quieres borrarme de tu mente para dejar de sentirte culpable por tu traición.-Los gritos de ella se habían convertido en un vendaval que le azotaba, su cara reflejaba un odio inhumano. La energía del espíritu luchaba por salir del cuerpo de Andrés haciendo que su piel se revolviera intentando despegarse del cuerpo.
-Eso no es cierto y lo sabes. N, D, R.

-¿Que no es cierto? Míralo tu mismo.

La realidad cambio de nuevo. Se vio caminando con ella agarrado de la mano, se oyó decirle que la quería pero que no podía estar con ella, se vio una y otra vez en la misma situación haciendo lo mismo una y otra vez. Le decía que la quería, le pedía disculpas por no estar con ella, ella lo entendía y le daba tanto como deseaba. Andrés comenzó a llorar, se le cayo el cuchillo al suelo. El espíritu se acerco y le acaricio la cara con su tacto frío

-No pasa nada Andrés. Quiéreme, déjame pasar contigo el resto de tu vida. Recordaremos juntos todos los momentos felices que pasamos.
-Lo siento, de verdad que siento lo que hice mi niña, yo siempre te quise.
-No te preocupes, ahora estaremos juntos para siempre.

Se abrazaron y el viento que les rodeaba comenzó a parar. El fantasma de la chica le cogió de la cabeza y se besaron. Andres lamió cada centímetro de su boca y recordó su sabor, la suavidad de su lengua. Pero también recordó que era parte de su pasado, sabia que se había equivocado pero no podía castigarse mas por lo que ya paso y no puede arreglarse. Abrió los ojos, busco con las manos el cuchillo. Se separo de ella, la miro a los ojos y la acaricio la cara a ella.

-Siempre te quise mi niña. Siempre fuiste mi pequeño y dulce pecado.-Encontró el cuchillo, lo agarro con fuerza.- Y siento volver hacerlo.-Traspaso la forma de ella y grabo la ultima letra que la encerraría para siempre.- A. Alejandra obedece mi mandato, ¡¡VEN A MI”.

El grito del espíritu vino de todas partes, el viento tomo aun mas fuerza. La forma de el fantasma se deshizo y comenzó a filtrarse dentro de las heridas que le nombraban. Andrés cayo al suelo casi sin vida. Se despertó minutos después Le dolía la cabeza y el pecho a rabiar. Se levanto y comprobó que las heridas habían cicatrizado. Las velas estaban prácticamente consumidas, necesitaba terminar con el último de ellos antes de que se acabaran. Iva a ser el mas duro, este cabrón había tomado su otro nombre, el de su alter ego y bajo el que había cometido los mas grandes errores. Tendría que luchar contra si mismo. De las sombras de la habitación le vino el sonido de unos cascabeles y una risa.

-¿Estas seguro de que podrás conmigo viejo? En realidad no quieres deshacerte de mi, en realidad quieres volver a ser yo. No lo niegues.

Andrés volvió a coger el cuchillo. Respiro profundo otra vez y fijo la vista en la oscuridad.

-Yo te cree, yo te castigue sin nombre y hoy te lo devuelvo para encerrarte para siempre. Lucharemos de nuevo para ver quien controla, viejo.

La risa volvió a sonar y una sonrisa se dibujo en la cara de Andrés Agarro el cuchillo con fuerza y se lo llevo a la frente.

-Es la hora, E.

Al tiempo que grababa la letra el viento empezó a sonar a su alrededor y un rugido animal sonó en toda la habitación La ultima batalla comenzaba y Andrés sabia que en esta solo había la posibilidad de ganar o morir.

Y mañana tenia planes.

-L.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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