Perro (sumiso)

El suelo esta duro, es frió y el haber dormido desnudo en el hace que los huesos de Perro se quejen cuando se despereza. Antes solía dormir sobre una manta de pelo, pero la ultima vez que Ama le visito fue un poco travieso así que ella le castigo a dormir en el suelo. Ama aveces era dura , pero el sabe que se lo mereció y que la alternativa de no volver a verla seria aun mas dura así que acepto su castigo.

Perro se levanta aguantando para no quejarse. No quiere despertarla, hoy va a prepararle a Ama el desayuno como a ella le gusta, tortitas con sirope de chocolate y nata, zumo de piña y café recién hecho. Sale de la habitación despacio y se dirige al baño para asearse. Ya en la cocina se pone algo de musica y mientras cocina piensa en lo que dirían todos sus conocidos si le vieran comportarse de aquella manera, pero el tiene claro que el adora esa vida, el sentirse totalmente entregado a ella, saber que a Ama eso la hace feliz y que siempre estará a su lado con la única condición de que cada uno cumpla su papel en esa relación. Y en definitiva ¿no es eso el amor? entregarse completamente a alguien sin reservas y con la única condición de cumplir unas reglas que nos ponemos unos a otros dentro de la relación.

Cuando Perro tuvo todo preparado fue a ponerse el arnés y la correa que Ama le regalo para despertarla. Volvió a entrar en la habitación tan silenciosamente como salio, dejo la bandeja con el desayuno encima de un taburete, se puso de rodillas junto a la cama y con mucha delicadeza golpeo la mano de Ama para despertarla. Ama al principio refunfuño un poco pero cuando su nariz empezó a captar el olor a café recién hecho hizo que sus ojos se abrieran. Al ver el desayuno sobre el taburete sonrió dulcemente y rasco la cabeza de Perro. “Has sido un buen chico Si sigues portándote tan bien puede ser que esta noche te deje dormir otra vez sobre tu alfombra.” Los ojos de Perro se iluminaron de gratitud, en contra posición de sus huesos que aun seguían quejándose.

Tras comerse el desayuno Ama salio de la cama y fue a la ducha. Perro se quedo parado ensimismado por la visión de su cuerpo. Sus cuerpos eran totalmente diferentes a sus roles dentro de la relación. Ella pequeña, de piel pálida, pelo rojo como su carmín preferido y unas curvas dignas de la mejor de las guitarras. El, al contrario, era grande, con el pelo largo y el cuerpo cubierto en parte por tatuajes. Mientras seguía disfrutando de la visión, Ama, dio un par de palmadas en su muslo para que le siguiera, el lentamente y a cuatro patas la siguió para ayudarla en lo que ella quisiera.

Siempre que Ama se marchaba Perro se sentía triste, aunque siempre sabia que volvería pues el era su Perro. Ama había ido a trabajar y a hacer unas compras así que no volvería hasta por la tarde. Perro pensó que era momento de ponerse algo de ropa y hacer las tareas caseras, el solo pensar en recuperar su manta hizo que la idea se convirtiera en decisión en un solo segundo así que se puso manos a la obra. Mientras iban pasando las horas el pensaba en los motivos que le habían llevado a aceptar todo eso, pero acabo resolviendo que hace tiempo que ya no pensaba en ello y que lo único que sabia es que desde que conoció a Ama se sentía mas feliz que nunca.

Cuando ella llego se encontró la casa totalmente recogida y su Perro esperándola pacientemente junto a la puerta. Ella le cogió de la correa y le llevo junto así alrededor de toda la casa mientras inspeccionaba que todo estuviera bien. Por un momento el se asusto al ver que ella encontraba la ropa que el se había puesto mientras ella no estaba, pero Ama se limito a echarla en el cesto de la ropa sucia y siguió con su inspección. Cuando llegaron a la habitación y ella termino su ronda, se puso delante de el y tirando de la correa le hizo levantarse “Has sido un perro muy bueno así que por esta vez me gustaría que te comportases como un hombre.” “Si Ama.”

Cualquiera que les viera en ese momento solo hubiera visto una pareja de enamorados mas, fuertemente abrazados, besándose con pasión y sumidos en su propio mundo. Pues en definitiva el amor es la entrega de una persona a otra, después de ahí cada uno pone sus limites y además de los relacionados nadie puede ponerles ni limites, ni fronteras.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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