La caceria

Cada noche, más pronto o más tarde, vuelvo otra vez al mismo sueño. Estoy en algún lugar oscuro, no puedo decir exactamente donde, solo que es un lugar muy extenso. A lo lejos oigo un aullido, es la señal. La caza ha comenzado. Oigo que algo se acerca a la carrera, no se lo que es pero por los bufidos que suenan al respirar y el sonido al golpear el suelo es algo enorme. A unos metros de mi lo veo, una figura gigantesca, humana pero de algún modo bestial, dos ojos rojos que me miran y una sonrisa con los dientes apretados que me dice “Házmelo divertido, corre.” Me quedo petrificada, no puedo pensar, no se que hacer; pero el rugido de la bestia-hombre hace que mi cuerpo tome la iniciativa. Corro.

De repente estoy en un bosque, esta todo oscuro pero la luna llena me deja ver los árboles que dejo atrás en mi carrera. No se como he llegado aquí y tampoco me paro a averiguarlo por que siento que esta muy cerca. A veces le noto lejos, otras mas cerca echando su aliento en mi espalda pero no me ataca. Parece que no quiere cojerme, parece que todo esto solo es un juego para el. Sigo corriendo, el estruendo de sus pisadas y de su respiración inundan toda la noche, le siento muy cerca, de repente solo hay silencio, ya no hay sonidos de persecución, miro por encima del hombro y no esta. Le busco en las sombras a mí alrededor. Cuando miro al frente, no me da tiempo de esquivar algo que hay en medio y choco contra lo que sea, cayendo de espaldas.

Miro hacia lo que he chocado y lo veo parado, enorme y majestuoso, el gran cazador. Huyo arrastrándome por el suelo pero se abalanza sobre mi, me arranca la ropa dejándome completamente desnuda y a su merced. Me huele, me olfatea lentamente disfrutando del olor de mi miedo. Las garras que me sujetan empiezan a cambiar de forma y tamaño haciéndose más pequeñas, su forma cambia convirtiéndose en un hombre, el peso que me aplasta es menor y hunde su nariz en mi cuello disfrutando de mi olor. “Eres mía” me dice. Algo dentro de mi lo entiende, sabe que es cierto, es el gran cazador y yo soy su presa, me ha capturado, “Soy tuya” le digo, levantando la cabeza y ofreciéndole mi garganta.

Besa mi cuello, me lame, me muerde y noto su miembro duro rozarse contra mi sexo. Sus manos recorren mi cuerpo, yo me abrazo a él totalmente entregada, le beso con total sumisión. De un solo golpe me penetra y, a pesar del dolor, le dejo hacer por que soy su premio y puede hacer lo que quiera conmigo. Tras un momento de dolor el placer comienza a invadirme y poco a poco el ritmo de nuestros movimientos se acompasa de una forma instintiva, volviéndonos un solo ser. En el momento del clímax nuestros cuerpos se tensan por el orgasmo y ruge como una gran bestia llenándome de su esencia.

Miramos la luna llena, desnudos y tumbados uno junto al otro. Nos miramos totalmente complacidos pero sin sonreírnos, por que los lobos no sonríen. Aullamos al astro agradeciendo, el la cacería y yo el permitirme ser una de ellos. Juntos nos escabullimos entre las sombras, juntos y sin mirarnos por que no lo necesitamos, por que somos solo uno. Como una nueva manada.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

2 responses to “La caceria

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