La Nada

Huir. Ese es el único pensamiento que hay en su cabeza. Todo a su alrededor es negro excepto un cielo de un color violeta enfermizo. La ciudad son solo siluetas de lo que debería haber a su alrededor, los edificios, el suelo; como si estuviera en una revista y alguien hubiera recortado la ciudad. Huir. ¿Pero huir de que? Por un momento se da la vuelta y la visión de su perseguidor le deja sin aliento. Nada, una gran e inmensa masa de Nada se acerca cada vez mas hacia el absorbiendo todo lo que toca, las siluetas vacías e incluso el enfermizo cielo, todo se termina convirtiendo en Nada. “Acojona, ¿a que si?” Le dice alguien a su espalda seguido de una risa digna de una hiena. Antes de poder darse la vuelta unas manos le empujan lanzándolo contra aquella inmensidad.

 

Y despierta. Respira apresuradamente y mira a su alrededor desorientado. Toca el suelo de su habitación, las paredes, mira por la ventana y ve como la ciudad sigue en su sitio y comienza a calmarse. Solo era una pesadilla piensa, pero vuelve a oír esa risa. Hay alguien en su casa, ¿un ladrón? Coge su despertador convencido de que es la mejor arma que puede utilizar ahora mismo. Despacio va saliendo de la habitación y ve que la luz del comedor esta encendida. Entra corriendo intentando sorprender al intruso, pero ciertamente el sorprendido es el cuando ve quien esta sentado en su sofá. “¿Andrés?” Su amigo de la infancia esta sentado tranquilamente en el sofá con una sonrisa dibujada que, en algunos momentos, parece que le llega de oreja a oreja. “Hola viejo, cuanto tiempo.” Le responde. “Tu no deberías estar aquí. Habías muerto. Hace dos años” Andrés vuelve la cabeza hacia el mirándole tras unas gafas de sol “Pues quizás es que aun estas soñando por que los muertos no regresan, ¿verdad?” Claro, piensa para si mismo, y la idea le alivia. “¿Te gusta mi traje?” Unos pantalones de pinzas y una americana tan negros que cuando se fija en ellos siente vértigo, le parece como si mirara al vació mismo. Se marea y pierde el equilibrio cayendo de rodillas al suelo. “Te estas poniendo blanco tío, ¿No te gusta?” y le oye reírse como una autentica hiena.

 

Cuando deja de mirarle poco a poco se recupera “¿Por qué estas aquí?” Le mira directamente a los ojos intentando evitar con la mirada el traje, no los ve por las gafas pero sabe que le esta mirando. “No lo se tío, es tu sueño, dímelo tu.” “El otro día estuve pensando en ti, en lo que te paso, supongo que te echaba de menos.” “Que tierno,” responde Andrés con una sonrisa lobuna “y dime, ¿Cómo es que pensaste en mi? Hace mucho que me marche.” Roberto se sienta junto a el procurando no mirarle por miedo a hundirse si su mirada se desvía “Por que las cosas están muy jodidas tío. Desde hace unos meses todo ha ido hacia abajo. Me han echado del laboratorio. ¿Te acuerdas de Sole, la chica con la que salía? Pues después de 4 años me ha dejado justo cuando más la necesitaba. Me dijo que es que no soportaba ver como me hundía y al parecer su solución para sacarme fue hundirme aun más. Tu eras siempre el que estaba a mi lado apoyándome y…” se calla por miedo a decir algo que quizás no debería ni pensar. “¿Y que?” Responde Andrés con tono imperativo “Y pensé que me gustaría irme a donde estas tu.” La risa de Andrés es atronadora parece como si llegara de todos los rincones del salón. “Tu no quieres venir a donde estoy yo viejo.” “No puede ser peor que esto. Todo es una mierda ya no puedo soportarlo mas si tuviera valor…” Y no le da tiempo a decir nada mas.

 

Antes de darse cuenta Andrés le tiene cogido por el cuello sosteniéndolo en vilo sin llegar a tocar con los pies en el suelo. Roberto intenta romperla presa pero es como si un cepo de acero le agarrara la garganta obligándole a luchar por respirar. “¿¿Una mierda?? ¿¿TU CREES QUE LO QUE ESTAS PASANDO ES UNA MIERDA??” Ve como la cara de Andrés se ha convertido en algo entre su amigo y algo totalmente inhumano. La boca se abre tanto al hablar que casi podría dividir en dos la cabeza. “Tu no sabes lo que es una mierda. Una mierda es que sin razón alguna unos hijos de puta me dieron una paliza echando por los suelos todos mis sueños, que me arrebaten todo el tiempo que tenia y la posibilidad de cumplir mi promesa con Noe de hacerme viejo a su lado. Donde yo estoy solo hay Nada. Vacío. Solo mantienes la conciencia de tu existencia, tus recuerdos y nada mas. Los segundos se convierten en días, los días en años. Notas como la gente se va olvidando de ti y al mismo tiempo esa Nada va borrando todo lo que eres y no tienes forma de luchar.” Andrés le suelta y Roberto cae al suelo sin aliento.

 

Cuando se recupera Andrés le esta dando la espalda y tiene la cabeza agachada. “Lo siento Andrés.” Andrés levanta la cabeza y se lleva una mano a la cara quitándose las gafas. “¿Sentirlo? Claro que vas a sentirlo.” Andrés se gira y donde debería estar el cuerpo ahora solo hay Nada, un gran y profundo vació, como si hubieran recortado su ser y solo quedara la silueta. Roberto intenta huir pero poco a poco la Nada le empieza a absorber. Intenta agarrarse a todo lo que esta al alcance de su mano pero la atracción es mayor y ve como sus pies empiezan a hundirse en la silueta de lo que antes era su amigo. “Acojona, ¿a que si?” dice el vació acompañado de esa risa infernal. Roberto lucha como puede, clava las uñas en el suelo, siente como estas se desprenden y al final es absorbido por la Nada y en su cabeza resuena triunfante la risa de hiena.

 

Y despierta. La luz del sol entra por la ventana y por primera vez en mucho tiempo se siente feliz de estar vivo. Cae en la cama rendido, se mira las manos y ve que las uñas están en su sitio. La tensión se suelta y no puede evitar reír. Solo fue una pesadilla, piensa. Otra voz en su interior le dice “¿Estas seguro?” y sus ojos se fijan en unas gafas de sol que hay sobre su mesilla. Unas gafas de sol que solo había visto una vez y fue antes de que las puertas del infierno se lo tragaran.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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