Una historia de historias

Entras en el bar buscando refugio de la lluvia y el frío de la calle, también de lo que sea que te ha hecho salir del calor del hogar. Te sientas, pides una bebida y mientras llega te dedicas a observar el local donde te has metido. Es tranquilo, no hay mucha gente, la musica se oye lo suficientemente alta para escuchar los acordes de la guitarra pero sin llegar a ser molesta para aquellos que quieren hablar. Se huele a tabaco y a alcohol como es de suponer pero tampoco es un olor que en este momento te resulte molesto.

El camarero llega con tu pedido, mascullas un gracias y sigues con el reconocimiento de lo que tienes alrededor. Jóvenes charlando y riendo a pleno pulmón, parejas haciéndose carantoñas… nada excepcional excepto un hombre que esta solo. Te fijas un poco mas atentamente en el. ¿Que hace? ¿Esta escribiendo? Si, esta sobre un cuaderno y escribe de forma casi atropellada, alguna que otra vez se para mirando lo que ha escrito como si no lo reconociera como suyo, como si algún tipo de trance le hiciera escribir y parase para ver que le habría traído esa voz que le habla en su mente. ¿Que escribirá? ¿Algún tipo de historia? ¿La historia de quien? Por un segundo se te pasa la tonta idea que estaría bien que escribieran la tuya aunque, siendo sinceros, tu vida no te parece de un interés tal como para que alguien se molestase en contarlo.

“Cuan equivocado esta” Oyes la voz detrás tuya y te giras bruscamente. El hombre, si es que puede ser llamado así, que esta sentado justo en la mesa contigua a la tuya te sonríe mientras juguetea con un viejo bastón Su aspecto es totalmente extraño. El único parecido que consigues encontrar es al de los jokers de las cartas de poker. Una americana encima de una maya que le cubre el cuerpo entero, un sobrero con tres cuernos rematados por tres cascabeles y unos ridículos zapatos terminados en punta. Toda su ropa esta desgastada y rota en partes incluso uno de los cuernos del sombrero cuelga a medias sujeto desesperadamente por unas costuras mal rematadas. Su rostro al igual que su ropa parece desgastado y roto, lleno de cicatrices de arañazos.

“Aunque le hayan hecho creer que la importancia de su día a día es algo insulso y sin interés puedo decirle, y solo es el punto de vista de este humilde bufón, que incluso la caída de una hoja de otoño puede ser una bella historia, si es contada debidamente claro esta.” “¿Quien eres?” “Es evidente que soy un bufón, aunque si lo que os referís es a mi nombre he de responderos que no tengo ya que como castigo me lo quitaron hace mucho tiempo.” Te giras intentando olvidar a ese loco extraño y sus palabras sin sentido. Te fijas otra vez en el escritor intentando adivinar que puede ser lo que escribe con tanto interés “El hombre por el que tanto interés mostráis es mi señor y puedo deciros que sus ojos, al igual que los mios, ven las historias que surgen a cada momento por donde sea que pasamos.” Molesto, te giras hacia el bufón y respondes “¿Ah, si? ¿Y como es eso? ¿Tenéis ojos mágicos?” “No, para nada. No es cuestión de ningún tipo de brujería ni encantamiento parecido. La única magia que poseen es la del ver la verdad detrás de los artificios de la realidad y fijarnos en los detalles que para los demás son banales pero que con una mirada escrutadora pueden rebelar muchas verdades.” Le miras extrañado intentando comprender semejante verborrea. El te mira , ladea la cabeza extrañado de que no le entiendas. De repente como si una idea brillante se le hubiera ocurrido sonríe enseñando sus amarillos dientes, o al menos crees que el gesto de su cara intenta ser una sonrisa; se levanta de un salto de la silla y te señala con el bastón una ventana cercana a ti, con un gesto te pide que le sigas y sin saber muy bien por que le haces caso.

“Quiero que miréis hacia allá y me digáis que es lo que veis”. Te fijas hacia donde señala con el bastón Al final de la calle ves gente paseando pero entre todos te fijas en una pareja de jóvenes. Ella va cogida del brazo de el, lleva un abrigo que le llega a medio muslo, una faldita de cuadros, botas altas y medias; el lleva una chaqueta de cuero con cremalleras, pantalones ajustados y unas botas muy grandes, todo de un riguroso negro. “Una bella pareja, ¿no te parece? No nos fijamos en la gente y de ahí se podría sacar una pequeña-gran historia. Fíjate en la cara de ella ¿La ves? Irradia felicidad, sus ojos brillan como dos luceros y se coge al brazo de el con decisión como si quisiera retenerlo, como si quisiera llevárselo con ella . Pero en la cara de el veo cosas diferentes, la sonríe pero con pena como si pidiera disculpas. Y su mirada esta distraída aunque la mire, no piensa en ella; parece que su mente estuviera en otro lado. Que pena, la historia de un ángel intentando hacer volar a alguien encadenado, ¿no te parece?” No sabes que responder, los miras y no ves nada especial en ellos. “Oh! Pero quizá es que no los estaréis mirando bien” Pasa su bastón delante de tus ojos y lo que ahora ves te deja sin aliento. Acaban de pasar delante tuya y ves como ella despliega unas enormes alas blancas que iluminan toda la calle. De la espalda de el sale una enorme cadena de la que gotea un liquido espeso y negro, la cadena llega hasta el suelo y se arrastra algo mas de un metro por detrás de ellos. Mueves la cabeza y la imagen ya no esta, solo son dos personas mas.

Te vuelves al bufón que muestra una sonrisa completamente maléfica y ves como sus ojos te miran con una sabiduría antinatural. “Pero esa solo es una posibilidad dentro de todas las posibles historias que existen.” Te frotas los ojos y vuelves a mirar por la ventana pero los chicos ya no estan y todo sigue igual. “Y hay otras historias que no son tan evidentes pero que están ahí, ¿os gustaría verlas conmigo? Pues solo tenéis que cerrar los ojos un momento” Obedeces y mientras cierras los ojos por tu mente vuelve a surgir la imagen de esas dos alas blancas y de la cadena supurante.

“Ya podéis abrirlos” Ya no te encuentras en el mismo lugar. Te levantas sobresaltado y ves que estas en una especie de oficina. Hay una gran mesa larga llena de ordenadores y teléfonos, piensas que debe ser algún tipo de servicio de atención al cliente pero no ves ningún logo que te diga de que empresa. Al fondo de la mesa ves al bufón haciéndote señas y saltando alrededor de una chica sudamericana que mira una pantalla con cara de estar bastante aburrida. “Si nos fijáramos en este escena, así de un primer vistazo, cualquiera se daría cuenta que es todo muy aburrido. Pero todas las historias no se ven a simple vista y hay que profundizar un poco mas.” Te da un auricular y con la otra mano ves como clava el conector de los mismos en la parte baja del cráneo, la chica no hace muestras de darse cuenta de nada. No sucede nada al principio, pero luego empiezas a oír cada vez con mas claridad una voz femenina y entiendes que estas escuchando los pensamientos de ella. “Dios que aburrimiento de noche y es que no me apetece ni leer.” Te fijas que el bufón saca una ruleta de radio de uno de sus bolsillos y la pone en la coronilla de la chica “Es que no me gusta esta emisora” te explica riéndose de su propio chiste. Mientras gira la ruleta oyes como la voz salta de un argumento a otro como si realmente estuviera pasando por diferentes emisoras. “¡Aha! Aquí esta lo que yo quería oír” “Ya ha pasado un año desde que me fui de Cuba, y que lento se me ha hecho. La abuela seguro que estará preocupada por que hace mucho que no la llamo pero es que me da tanta lastima decirla que aun no puedo ir a verla. Ella siempre dice que no pasa nada pero se que la duele tanto como a mi el no vernos. La hecho tanto de menos…” Otro nuevo giro de manecilla y se corta el sonido.

Piensas en las veces que has pasado lejos de tu familia y como la echabas de menos. Recuerdas ese nudo en el estomago que crea la añoranza de los tuyos y piensas cuan grande puede ser el nudo de esta pobre. “Es una historia muy típica entre la gente que se marcha del hogar pero aun así la historia existe y debe ser contada por alguien. Tienes mala cara, ¿Te encuentras bien?” Te mira sonriente como si hubiera hecho otro chiste. “Mejor seria que te sentaras” y de un empujón te lanza hacia atrás y caes en el banco de un parque.

Miras hacia todos lados sorprendido por el cambio repentino de escenario aunque desde hace rato has aceptado, por la integridad de tu cordura, que te has tenido que quedar dormido y todo esto es un sueño raro, excesivamente raro. Oyes unos cascabeles y cuando miras en la dirección del sonido ves al bufón que mira con cierta curiosidad entre las cosas de un vagabundo que duerme sobre otro banco del parque. “¡ah! Estas ahí Te estaba buscando pensé que te habrías perdido entre tanta basura” Y vuelve a reírse “Se podría decir que este buen hombre” dice señalando con el bastón al vagabundo ”es el resultado de una vida de vicios y mala vida, ¿no? Si supieran escuchar los tuyos se darían cuenta de que la historia que guarda un libro muchas veces no tiene nada que ver con la cubierta que le protege. Acercate y preparate a ver.” Ves como se desenrosca la punta de los dedos corazón de cada mano y que dentro hay una especie de pinchos. Uno de las manos la acerca a la cabeza del vagabundo, ves que palpa la cabeza como si buscara algo en ella y tras encontrarlo clava de un solo golpe el dedo-pincho de esa mano. La otra mano la levanta frente a ti señalándote con el dedo-pincho y antes de que te des cuenta de sus intenciones, con la rapidez de una flecha, te lo clava en la frente produciéndote un gran dolor.

Todo se vuelve negro de repente, no te desmayas simplemente es como si todo a tu alrededor desapareciera. Empiezas a oír un viento muy fuerte y un remolino te envuelve. El único sonido que captas es el del aire rugiendo aunque el remolino en lugar de basura trae imágenes Ves a un hombre joven frente a un jurado, ves su seguridad en su rostro. La imagen cambia, ves al mismo hombre con la que parece su mujer y sus hijos, todos guapos y felices. Ahora estas en una carretera, fuera de esta hay un coche ardiendo, ambulancias y bomberos. Ves como pasa delante tuya pasa una camilla con el abogado. Un cementerio. El abogado llora frente a tres tumbas con la foto de su familia cogida de la mano. Ahora ya no tiene pinta de abogado, le ves sentado en un parque con un brick de vino, su ropa ya no es elegante, su cara ya no muestra seguridad, su vida parece que ya no es nada.

La tormenta para y ves como la oscuridad retrocede. Vuelves a encontrarte en el bar en el que comenzó esta historia. Oyes la risa de tu compañero detrás tuya. “Ve amigo mio, hay muchas historias que no se ven, que pasan sutiles ante nosotros como una brisa. Pero hay algunos con unos ojos mas despiertos que ven el mundo que hay tras el mundo. Ese en el que os fijasteis ve esas cosas que usted hasta ahora desconocía, sus ojos han sabido encontrar los mundos que hay dentro de la gente y, como si una maldición acompañara a la visión necesita escribirlas aunque nadie las preste atención Quien sabes lo que esos ojos han visto y lo que esa mano cuenta a aquellos que estén dispuestos a leer.” Te vuelves a fijar en ese hombre, sigue encerrado en su mundo o quizá en el mundo que ha visto. Lo miras de otro modo y notas en ti cierto sentimiento reverencial hacia el.

Buscas a tu alrededor y el bufón ya no esta. Te acercas a la barra pagas tu bebida y te marchas. En la calle sigue haciendo frío pero tu mente ahora esta ocupada en otras cosas, miras a la gente y ya no los ves igual. Ves ángeles y demonios, despedidas, amores, perdidas; y comprendes que ya la vida no sera igual para ti por que el bufón te ha dado el don de la visión y la maldición de la escritura.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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