En una oscura habitación

En una oscura habitación, húmeda, solo había una pequeña ventana por donde se filtraba la luz de la luna y una gran puerta que no parecía tener pomo ni cerradura.

Allí se encontraba Elisa con la respiración agitada y algo desorientada. Estaba asustada pues apenas era capaz de recordar que había hecho ayer

¿Como llego a ese lugar? Su ropa estaba sucia parecía barro ¿quizás la arrastraron por un bosque? Desesperada intento mirar por la ventana pero estaba demasiado alta. Elisa daba vueltas y vueltas, el frío le calaba hasta los huesos, angustiada se tiro en el suelo y se puso a llorar lágrimas de ira de miedo de impotencia pues no sabia por que ni para que estaba allí y nadie respondía a sus preguntas al otro lado de la puerta así que finalmente desistió.

Pasaron semanas meses, incluso años quizás. Elisa ya perdió la noción de el tiempo y poco a poco termino por adaptarse a esa pequeña habitación comiendo las ratas que vivían en los huecos de la pared o insectos y pasando horas bebiendo agua por una grieta de humedad, lo único que Elisa podía mirar era La Luna por su pequeña ventana. Termino creyendo que podía hablar con ella incluso pedirle que la sacase de allí y llevarla con ella y se lo pedía todas las noches, imploraba ser viento y atravesar las ramas de los árboles, ser estrella y ver todo desde el firmamento o ser lechuza y tener la visión de la noche.

Elisa creyó firmemente que si se lo pedía cada noche la luna se lo concedería pero el tiempo paso y ella siguió en su pequeña y húmeda habitación Elisa pensó que quizás la luna quería que ella hiciese algún sacrificio para demostrarle su amor y después de mucho razonar dejo de comer “Ni un bocado” se dijo y durante meses así lo hizo. Ella solo miraba a su luna y le pedía una y otra vez su deseo. Parecía que la luna no se lo iba a conceder incuso algunos dirían que Elisa deliraba pero una noche cuando estaba casi desfallecida Elisa se reunió con la luna y fue viento y pudo hacer bailar a los árboles, fue estrella en el firmamento y vio la noche como una lechuza

Elisa fue feliz, quizás solo fue su ultimo suspiro, su mejor sueño quizás fue el regalo de la luna.

Theya.

Otro relato de la autora de “El hombre invisible” . Hay historias que no pueden tener otro aroma que el amargo de la tristeza y el dulce de las lagrimas de la ilusion.

Acerca de El Bufón

Soy el fiel sirviente de mi señor. Un susurrador de historias, un observador de realidades algunas mas alegres y otras mas tristes. Bienvenidos a este pedazo de mi mente. Ver todas las entradas de El Bufón

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