Archivo mensual: noviembre 2008

La Nada

Huir. Ese es el único pensamiento que hay en su cabeza. Todo a su alrededor es negro excepto un cielo de un color violeta enfermizo. La ciudad son solo siluetas de lo que debería haber a su alrededor, los edificios, el suelo; como si estuviera en una revista y alguien hubiera recortado la ciudad. Huir. ¿Pero huir de que? Por un momento se da la vuelta y la visión de su perseguidor le deja sin aliento. Nada, una gran e inmensa masa de Nada se acerca cada vez mas hacia el absorbiendo todo lo que toca, las siluetas vacías e incluso el enfermizo cielo, todo se termina convirtiendo en Nada. “Acojona, ¿a que si?” Le dice alguien a su espalda seguido de una risa digna de una hiena. Antes de poder darse la vuelta unas manos le empujan lanzándolo contra aquella inmensidad.

 

Y despierta. Respira apresuradamente y mira a su alrededor desorientado. Toca el suelo de su habitación, las paredes, mira por la ventana y ve como la ciudad sigue en su sitio y comienza a calmarse. Solo era una pesadilla piensa, pero vuelve a oír esa risa. Hay alguien en su casa, ¿un ladrón? Coge su despertador convencido de que es la mejor arma que puede utilizar ahora mismo. Despacio va saliendo de la habitación y ve que la luz del comedor esta encendida. Entra corriendo intentando sorprender al intruso, pero ciertamente el sorprendido es el cuando ve quien esta sentado en su sofá. “¿Andrés?” Su amigo de la infancia esta sentado tranquilamente en el sofá con una sonrisa dibujada que, en algunos momentos, parece que le llega de oreja a oreja. “Hola viejo, cuanto tiempo.” Le responde. “Tu no deberías estar aquí. Habías muerto. Hace dos años” Andrés vuelve la cabeza hacia el mirándole tras unas gafas de sol “Pues quizás es que aun estas soñando por que los muertos no regresan, ¿verdad?” Claro, piensa para si mismo, y la idea le alivia. “¿Te gusta mi traje?” Unos pantalones de pinzas y una americana tan negros que cuando se fija en ellos siente vértigo, le parece como si mirara al vació mismo. Se marea y pierde el equilibrio cayendo de rodillas al suelo. “Te estas poniendo blanco tío, ¿No te gusta?” y le oye reírse como una autentica hiena.

 

Cuando deja de mirarle poco a poco se recupera “¿Por qué estas aquí?” Le mira directamente a los ojos intentando evitar con la mirada el traje, no los ve por las gafas pero sabe que le esta mirando. “No lo se tío, es tu sueño, dímelo tu.” “El otro día estuve pensando en ti, en lo que te paso, supongo que te echaba de menos.” “Que tierno,” responde Andrés con una sonrisa lobuna “y dime, ¿Cómo es que pensaste en mi? Hace mucho que me marche.” Roberto se sienta junto a el procurando no mirarle por miedo a hundirse si su mirada se desvía “Por que las cosas están muy jodidas tío. Desde hace unos meses todo ha ido hacia abajo. Me han echado del laboratorio. ¿Te acuerdas de Sole, la chica con la que salía? Pues después de 4 años me ha dejado justo cuando más la necesitaba. Me dijo que es que no soportaba ver como me hundía y al parecer su solución para sacarme fue hundirme aun más. Tu eras siempre el que estaba a mi lado apoyándome y…” se calla por miedo a decir algo que quizás no debería ni pensar. “¿Y que?” Responde Andrés con tono imperativo “Y pensé que me gustaría irme a donde estas tu.” La risa de Andrés es atronadora parece como si llegara de todos los rincones del salón. “Tu no quieres venir a donde estoy yo viejo.” “No puede ser peor que esto. Todo es una mierda ya no puedo soportarlo mas si tuviera valor…” Y no le da tiempo a decir nada mas.

 

Antes de darse cuenta Andrés le tiene cogido por el cuello sosteniéndolo en vilo sin llegar a tocar con los pies en el suelo. Roberto intenta romperla presa pero es como si un cepo de acero le agarrara la garganta obligándole a luchar por respirar. “¿¿Una mierda?? ¿¿TU CREES QUE LO QUE ESTAS PASANDO ES UNA MIERDA??” Ve como la cara de Andrés se ha convertido en algo entre su amigo y algo totalmente inhumano. La boca se abre tanto al hablar que casi podría dividir en dos la cabeza. “Tu no sabes lo que es una mierda. Una mierda es que sin razón alguna unos hijos de puta me dieron una paliza echando por los suelos todos mis sueños, que me arrebaten todo el tiempo que tenia y la posibilidad de cumplir mi promesa con Noe de hacerme viejo a su lado. Donde yo estoy solo hay Nada. Vacío. Solo mantienes la conciencia de tu existencia, tus recuerdos y nada mas. Los segundos se convierten en días, los días en años. Notas como la gente se va olvidando de ti y al mismo tiempo esa Nada va borrando todo lo que eres y no tienes forma de luchar.” Andrés le suelta y Roberto cae al suelo sin aliento.

 

Cuando se recupera Andrés le esta dando la espalda y tiene la cabeza agachada. “Lo siento Andrés.” Andrés levanta la cabeza y se lleva una mano a la cara quitándose las gafas. “¿Sentirlo? Claro que vas a sentirlo.” Andrés se gira y donde debería estar el cuerpo ahora solo hay Nada, un gran y profundo vació, como si hubieran recortado su ser y solo quedara la silueta. Roberto intenta huir pero poco a poco la Nada le empieza a absorber. Intenta agarrarse a todo lo que esta al alcance de su mano pero la atracción es mayor y ve como sus pies empiezan a hundirse en la silueta de lo que antes era su amigo. “Acojona, ¿a que si?” dice el vació acompañado de esa risa infernal. Roberto lucha como puede, clava las uñas en el suelo, siente como estas se desprenden y al final es absorbido por la Nada y en su cabeza resuena triunfante la risa de hiena.

 

Y despierta. La luz del sol entra por la ventana y por primera vez en mucho tiempo se siente feliz de estar vivo. Cae en la cama rendido, se mira las manos y ve que las uñas están en su sitio. La tensión se suelta y no puede evitar reír. Solo fue una pesadilla, piensa. Otra voz en su interior le dice “¿Estas seguro?” y sus ojos se fijan en unas gafas de sol que hay sobre su mesilla. Unas gafas de sol que solo había visto una vez y fue antes de que las puertas del infierno se lo tragaran.


Una historia de historias

Entras en el bar buscando refugio de la lluvia y el frío de la calle, también de lo que sea que te ha hecho salir del calor del hogar. Te sientas, pides una bebida y mientras llega te dedicas a observar el local donde te has metido. Es tranquilo, no hay mucha gente, la musica se oye lo suficientemente alta para escuchar los acordes de la guitarra pero sin llegar a ser molesta para aquellos que quieren hablar. Se huele a tabaco y a alcohol como es de suponer pero tampoco es un olor que en este momento te resulte molesto.

El camarero llega con tu pedido, mascullas un gracias y sigues con el reconocimiento de lo que tienes alrededor. Jóvenes charlando y riendo a pleno pulmón, parejas haciéndose carantoñas… nada excepcional excepto un hombre que esta solo. Te fijas un poco mas atentamente en el. ¿Que hace? ¿Esta escribiendo? Si, esta sobre un cuaderno y escribe de forma casi atropellada, alguna que otra vez se para mirando lo que ha escrito como si no lo reconociera como suyo, como si algún tipo de trance le hiciera escribir y parase para ver que le habría traído esa voz que le habla en su mente. ¿Que escribirá? ¿Algún tipo de historia? ¿La historia de quien? Por un segundo se te pasa la tonta idea que estaría bien que escribieran la tuya aunque, siendo sinceros, tu vida no te parece de un interés tal como para que alguien se molestase en contarlo.

“Cuan equivocado esta” Oyes la voz detrás tuya y te giras bruscamente. El hombre, si es que puede ser llamado así, que esta sentado justo en la mesa contigua a la tuya te sonríe mientras juguetea con un viejo bastón Su aspecto es totalmente extraño. El único parecido que consigues encontrar es al de los jokers de las cartas de poker. Una americana encima de una maya que le cubre el cuerpo entero, un sobrero con tres cuernos rematados por tres cascabeles y unos ridículos zapatos terminados en punta. Toda su ropa esta desgastada y rota en partes incluso uno de los cuernos del sombrero cuelga a medias sujeto desesperadamente por unas costuras mal rematadas. Su rostro al igual que su ropa parece desgastado y roto, lleno de cicatrices de arañazos.

“Aunque le hayan hecho creer que la importancia de su día a día es algo insulso y sin interés puedo decirle, y solo es el punto de vista de este humilde bufón, que incluso la caída de una hoja de otoño puede ser una bella historia, si es contada debidamente claro esta.” “¿Quien eres?” “Es evidente que soy un bufón, aunque si lo que os referís es a mi nombre he de responderos que no tengo ya que como castigo me lo quitaron hace mucho tiempo.” Te giras intentando olvidar a ese loco extraño y sus palabras sin sentido. Te fijas otra vez en el escritor intentando adivinar que puede ser lo que escribe con tanto interés “El hombre por el que tanto interés mostráis es mi señor y puedo deciros que sus ojos, al igual que los mios, ven las historias que surgen a cada momento por donde sea que pasamos.” Molesto, te giras hacia el bufón y respondes “¿Ah, si? ¿Y como es eso? ¿Tenéis ojos mágicos?” “No, para nada. No es cuestión de ningún tipo de brujería ni encantamiento parecido. La única magia que poseen es la del ver la verdad detrás de los artificios de la realidad y fijarnos en los detalles que para los demás son banales pero que con una mirada escrutadora pueden rebelar muchas verdades.” Le miras extrañado intentando comprender semejante verborrea. El te mira , ladea la cabeza extrañado de que no le entiendas. De repente como si una idea brillante se le hubiera ocurrido sonríe enseñando sus amarillos dientes, o al menos crees que el gesto de su cara intenta ser una sonrisa; se levanta de un salto de la silla y te señala con el bastón una ventana cercana a ti, con un gesto te pide que le sigas y sin saber muy bien por que le haces caso.

“Quiero que miréis hacia allá y me digáis que es lo que veis”. Te fijas hacia donde señala con el bastón Al final de la calle ves gente paseando pero entre todos te fijas en una pareja de jóvenes. Ella va cogida del brazo de el, lleva un abrigo que le llega a medio muslo, una faldita de cuadros, botas altas y medias; el lleva una chaqueta de cuero con cremalleras, pantalones ajustados y unas botas muy grandes, todo de un riguroso negro. “Una bella pareja, ¿no te parece? No nos fijamos en la gente y de ahí se podría sacar una pequeña-gran historia. Fíjate en la cara de ella ¿La ves? Irradia felicidad, sus ojos brillan como dos luceros y se coge al brazo de el con decisión como si quisiera retenerlo, como si quisiera llevárselo con ella . Pero en la cara de el veo cosas diferentes, la sonríe pero con pena como si pidiera disculpas. Y su mirada esta distraída aunque la mire, no piensa en ella; parece que su mente estuviera en otro lado. Que pena, la historia de un ángel intentando hacer volar a alguien encadenado, ¿no te parece?” No sabes que responder, los miras y no ves nada especial en ellos. “Oh! Pero quizá es que no los estaréis mirando bien” Pasa su bastón delante de tus ojos y lo que ahora ves te deja sin aliento. Acaban de pasar delante tuya y ves como ella despliega unas enormes alas blancas que iluminan toda la calle. De la espalda de el sale una enorme cadena de la que gotea un liquido espeso y negro, la cadena llega hasta el suelo y se arrastra algo mas de un metro por detrás de ellos. Mueves la cabeza y la imagen ya no esta, solo son dos personas mas.

Te vuelves al bufón que muestra una sonrisa completamente maléfica y ves como sus ojos te miran con una sabiduría antinatural. “Pero esa solo es una posibilidad dentro de todas las posibles historias que existen.” Te frotas los ojos y vuelves a mirar por la ventana pero los chicos ya no estan y todo sigue igual. “Y hay otras historias que no son tan evidentes pero que están ahí, ¿os gustaría verlas conmigo? Pues solo tenéis que cerrar los ojos un momento” Obedeces y mientras cierras los ojos por tu mente vuelve a surgir la imagen de esas dos alas blancas y de la cadena supurante.

“Ya podéis abrirlos” Ya no te encuentras en el mismo lugar. Te levantas sobresaltado y ves que estas en una especie de oficina. Hay una gran mesa larga llena de ordenadores y teléfonos, piensas que debe ser algún tipo de servicio de atención al cliente pero no ves ningún logo que te diga de que empresa. Al fondo de la mesa ves al bufón haciéndote señas y saltando alrededor de una chica sudamericana que mira una pantalla con cara de estar bastante aburrida. “Si nos fijáramos en este escena, así de un primer vistazo, cualquiera se daría cuenta que es todo muy aburrido. Pero todas las historias no se ven a simple vista y hay que profundizar un poco mas.” Te da un auricular y con la otra mano ves como clava el conector de los mismos en la parte baja del cráneo, la chica no hace muestras de darse cuenta de nada. No sucede nada al principio, pero luego empiezas a oír cada vez con mas claridad una voz femenina y entiendes que estas escuchando los pensamientos de ella. “Dios que aburrimiento de noche y es que no me apetece ni leer.” Te fijas que el bufón saca una ruleta de radio de uno de sus bolsillos y la pone en la coronilla de la chica “Es que no me gusta esta emisora” te explica riéndose de su propio chiste. Mientras gira la ruleta oyes como la voz salta de un argumento a otro como si realmente estuviera pasando por diferentes emisoras. “¡Aha! Aquí esta lo que yo quería oír” “Ya ha pasado un año desde que me fui de Cuba, y que lento se me ha hecho. La abuela seguro que estará preocupada por que hace mucho que no la llamo pero es que me da tanta lastima decirla que aun no puedo ir a verla. Ella siempre dice que no pasa nada pero se que la duele tanto como a mi el no vernos. La hecho tanto de menos…” Otro nuevo giro de manecilla y se corta el sonido.

Piensas en las veces que has pasado lejos de tu familia y como la echabas de menos. Recuerdas ese nudo en el estomago que crea la añoranza de los tuyos y piensas cuan grande puede ser el nudo de esta pobre. “Es una historia muy típica entre la gente que se marcha del hogar pero aun así la historia existe y debe ser contada por alguien. Tienes mala cara, ¿Te encuentras bien?” Te mira sonriente como si hubiera hecho otro chiste. “Mejor seria que te sentaras” y de un empujón te lanza hacia atrás y caes en el banco de un parque.

Miras hacia todos lados sorprendido por el cambio repentino de escenario aunque desde hace rato has aceptado, por la integridad de tu cordura, que te has tenido que quedar dormido y todo esto es un sueño raro, excesivamente raro. Oyes unos cascabeles y cuando miras en la dirección del sonido ves al bufón que mira con cierta curiosidad entre las cosas de un vagabundo que duerme sobre otro banco del parque. “¡ah! Estas ahí Te estaba buscando pensé que te habrías perdido entre tanta basura” Y vuelve a reírse “Se podría decir que este buen hombre” dice señalando con el bastón al vagabundo ”es el resultado de una vida de vicios y mala vida, ¿no? Si supieran escuchar los tuyos se darían cuenta de que la historia que guarda un libro muchas veces no tiene nada que ver con la cubierta que le protege. Acercate y preparate a ver.” Ves como se desenrosca la punta de los dedos corazón de cada mano y que dentro hay una especie de pinchos. Uno de las manos la acerca a la cabeza del vagabundo, ves que palpa la cabeza como si buscara algo en ella y tras encontrarlo clava de un solo golpe el dedo-pincho de esa mano. La otra mano la levanta frente a ti señalándote con el dedo-pincho y antes de que te des cuenta de sus intenciones, con la rapidez de una flecha, te lo clava en la frente produciéndote un gran dolor.

Todo se vuelve negro de repente, no te desmayas simplemente es como si todo a tu alrededor desapareciera. Empiezas a oír un viento muy fuerte y un remolino te envuelve. El único sonido que captas es el del aire rugiendo aunque el remolino en lugar de basura trae imágenes Ves a un hombre joven frente a un jurado, ves su seguridad en su rostro. La imagen cambia, ves al mismo hombre con la que parece su mujer y sus hijos, todos guapos y felices. Ahora estas en una carretera, fuera de esta hay un coche ardiendo, ambulancias y bomberos. Ves como pasa delante tuya pasa una camilla con el abogado. Un cementerio. El abogado llora frente a tres tumbas con la foto de su familia cogida de la mano. Ahora ya no tiene pinta de abogado, le ves sentado en un parque con un brick de vino, su ropa ya no es elegante, su cara ya no muestra seguridad, su vida parece que ya no es nada.

La tormenta para y ves como la oscuridad retrocede. Vuelves a encontrarte en el bar en el que comenzó esta historia. Oyes la risa de tu compañero detrás tuya. “Ve amigo mio, hay muchas historias que no se ven, que pasan sutiles ante nosotros como una brisa. Pero hay algunos con unos ojos mas despiertos que ven el mundo que hay tras el mundo. Ese en el que os fijasteis ve esas cosas que usted hasta ahora desconocía, sus ojos han sabido encontrar los mundos que hay dentro de la gente y, como si una maldición acompañara a la visión necesita escribirlas aunque nadie las preste atención Quien sabes lo que esos ojos han visto y lo que esa mano cuenta a aquellos que estén dispuestos a leer.” Te vuelves a fijar en ese hombre, sigue encerrado en su mundo o quizá en el mundo que ha visto. Lo miras de otro modo y notas en ti cierto sentimiento reverencial hacia el.

Buscas a tu alrededor y el bufón ya no esta. Te acercas a la barra pagas tu bebida y te marchas. En la calle sigue haciendo frío pero tu mente ahora esta ocupada en otras cosas, miras a la gente y ya no los ves igual. Ves ángeles y demonios, despedidas, amores, perdidas; y comprendes que ya la vida no sera igual para ti por que el bufón te ha dado el don de la visión y la maldición de la escritura.


La Bestia

Cualquiera que hubiera visto aquel día a Lucia pensaría que es una mujer hermosa pero que de algún modo sus ojos mostraban que había vivido demasiado. Frágil, ya que era una mujer pequeña y delgada; o quizás vulnerable por su forma de caminar siempre mirando al suelo. Pero lo que no sabían es que Lucia guardaba en su pequeño cuerpo una fuerza impresionante además de las ganas de vivir que solo podían lograr aquellos que han sufrido tanto que ya no tienen lagrimas, aquellas que el dolor físico no les aterra pues ya es algo común en sus vidas.

Si le preguntaran a Lucia diría que ya no puede sentir. Diría que tiene el alma rota pero, muy en el fondo, Lucia guardaba un secreto, algo que en los días mas duros la ayudaban a seguir adelante. Lucia tenia la absurda ilusión de que había algo mejor para ella y así pasaba el tiempo esperando que ese idea llegara.

Ese día, Lucia, se había retrasado un poco haciendo la compra y quizás por eso se la veía más nerviosa de lo normal. Cuando llego al lugar donde habitaba La Bestia, respiro un momento y abrió la puerta. Hoy no estaba de buen humor, la comida aun no estaba hecha pero Lucia tenia una idea para contentarla, le iba a preparar una comida especial. Nadie podría decir que no se esmero. Uso la vajilla buena, el olor era delicioso y la presentación muy cuidada. Pero eso no parecía suficiente, para La Bestia nunca era suficiente. Se lo comió todo y siguió mirándola con esa mirada que no podía ser humana, esos ojos que solo podían ser de un monstruo. Al rato La Bestia empezó a sentirse mal, vomitaba continuamente, intento golpear a Lucia pero ni siquiera tenia fuerzas para eso.

Finalmente, La Bestia se relajo y languideció hasta quedarse rígido, pero Lucia vio algo mas en los ojos de La Bestia. Ya no había odio y por fin pudo ver al hombre que una vez amo. Por temor a que La Bestia se enfureciese se puso a fregar los platos y a limpiar la cocina, así no tendría excusa para golpearla. Cuando se quedo satisfecha con su trabajo volvió al salón y allí estaba el cuerpo tirado en el suelo pero no se veía a La Bestia, solo a un hombre.

¡Por fin lo consiguió!. Lucia pon fin lo había derrotado. Cogió a aquel hombre, su hombre, y lo sentó en su sofá. Por fin Lucia empezó a creer que la idea de que merecía algo mejor no era tan solo una ilusión.

Theya

Boikot – Bajo el suelo


Solo un beso

Siempre me he regodeado en mis fantasías sexuales y he tenido fantasías de muchos tipos. Pero todas se han guiado por el mismo patrón En todas era capaz de sacar lo peor de mi, mi parte mas oscura y pervertida. Siempre había sido así hasta ahora.

De todas ellas es la mas casta, pero de todas es la única que me hace sentirme mal. Y es la única en la que entran por medio mis sentimientos. Desde hace días esta fantasía se repite y siempre es igual.

Estamos los cuatro en su casa, mi chica, otra chica que no se quien es y el. Estamos tomando unas cervezas y la conversación es animada. No se como ni de que manera empezamos un juego pinchandonos unos a otros a ver quien es mas valiente. El primer reto es que ellas se besen. En mi cabeza es tan excitante como yo quiero. Ellas se besan con ternura, se abrazan, se acarician y parece que disfrutan el beso. Lo terminan con un pico, se miran con lujuria y luego nos miran a nosotros.

Ahora es nuestro momento. Esto no debería ser nada inusual, he fantaseado con chicos en situaciones mas lujuriosas, pero el es una espirita para mi, es el único chico por el que he sentido algo alguna vez así que es mi revancha. Le pongo una mano en el cuello y acerco mis labios a los suyos. Son suaves y mullidos. Los muerdo con delicadeza, Abro la boca y les paso mi lengua, el hace lo mismo, su lengua y la mía entran en contacto y es como si ese contacto fuera la chispa para que algo arda en mi y se me escape un gemido.

Me abrazo a el con fuerza y mi lengua empieza a jugar con la suya, exploro su boca y entonces el sueño se escapa de lo físico para inundarme en un mar de sensaciones y sentimientos. Me abrazo mas fuerte a el por que quiero que los dos nos hagamos uno, quiero entregarme, siento que quiero ser suyo, mi docilidad sale a flote, quiero que me haga lo que quiera conmigo, quiero darle todo lo que soy.

Nos separamos, ese mar de sentimientos hace que me sienta como una quinceañera en su primer beso, me abrazo a el y siento que todo esta bien. Miro A Noé y ella sonríe con el conocimiento de quien sabe que he saldado una cuenta pendiente.

Es extraño cuando te sientes mal por sentir algo bonito hacia alguien, aunque ciertamente es maravilloso cuando puedes sentir algo tan profundo por alguien a quien quieres… como amigo.

Pesadilla

Nunca hubiera imaginado que la muerte fuera así. Un mar negro de nada, o quizás esto es el purgatorio y estoy esperando mi turno para ser juzgado. Durante todo el tiempo que llevo aquí he estado repitiendo mentalmente mis últimos minutos de vida para intenta entender como paso todo y que fue lo que me mato.

Sonó el despertador. Eran las 5.30. Estaba de turno de mañana y tenia que irme en media hora pero aun así remolonee un rato en la cama abrazado a mi chica. Cuando me levante me fui directo a la ducha, me vestí, cogí mis cosas y salí por la puerta. En el rellano estaba oscura y por un momento en las sombras me pareció ver movrese algo pero cuando encendí la luz no vi nada en las escaleras así que tampoco le di mayor importancia. “Mierda, el móvil”, me lo había dejado en la habitación así que entre corriendo sin cerrar la puerta ni encender las luces de casa. Entre al cuarto sin hacer ruido, cogí el móvil, di un ultimo beso a mi chica y volví a salir al comedor. Y ahí fue cuando lo vi.

Donde estaba no tenia ningún interruptor cerca así que el móvil de linterna y cuando lo encendí iluminaron delante de mí un par de piernas desnudas que estaban junto a la puerta de la calle. Le ilumine mas arriba para verle la cara y vi un chico mas o menos de mi edad, estaba totalmente desnudo y la luz del móvil hacia que su piel tuviera un aspecto inhumano, como si fuera de mármol. Pero lo que me asusto mas fue su cara, la inexpresividad que tenia en ella daba la sensación que llevara una mascara pero algo dentro de mi sabia que no era así, esa era su propia cara. Sus ojos sin iris, negros como un pozo ayudaban a esa imagen de irrealidad. Giro su cabeza como si le extrañara que estuviera allí y sin darme tiempo se abalanzo sobre mí dándome un golpe que me hizo volar por los aires atravesando la puerta y estrellándome con la pared de la habitación.

Todo se volvió negro y deje de sentir mi cuerpo pero aun oía lo que pasaba a mí alrededor como si fuera una tortura para lo que iba a venir. Noe, mi amor mi vida, se despertó asustada “¡¡¿¿Andrés??!!”. Le oi acercarse a ella que empezó a gritar de terror al verle. Solo fueron dos golpes. Con el primero escuche el sonido de huesos, el segundo fue mas un chapoteo, como darle un puñetazo a una sandia aplastada. Lo siguiente fueron sus pasos marchándose, calmados, sin prisa, con la misma frialdad que demostraba su cara; y después… nada.

Desde que me encuentro en este estado no he dejado de preguntarme lo mismo una y otra vez ¿Por qué?…
¿Por qué nosotros? ¿Qué le habíamos hecho?…
¿Quién era o que era?…
¿Por qué no termino de despertarme de esta pesadilla?

Durante muchos años este personaje nos ha acechado y atacado de la misma manera en nuestros sueños. Esperamos que hablando al mundo de él decida visitar a otros dándonos paz… al menos a nosotros.

Bukkake

“Bukkake es un género pornográfico y una práctica de sexo en grupo, donde una serie de hombres toman turnos para eyacular sobre una persona arrodillada, ya sea mujer u hombre. La práctica tiene fuertes connotaciones de humillación sexual.”

Cualquier persona que la viera y oyera su voz pensaría que es una chica dulce, retraída, tímida; tampoco se equivocarían mucho aunque también es cierto que las apariencias engañan.

Ana a pesar de su aspecto siempre guardo en su interior una gran seguridad, unas ansias de comerse la vida a cada paso y una inquietud enorme por vivir todo lo que la vida la depare, y a sus 23 años y su aspecto angelical podría enseñar a muchos solo contando sus experiencias.

En su vida normal trabajaba en una empresa de marketing, de momento solo era una becaria pero demostraba día a día su buen hacer y tenia el aprecio de sus jefes. Entre sus amistades era muy querida aunque había pocos que la conocieran muy bien pues no se daba a conocer mucho. Y entre los amantes que había tenido en su corta vida (tanto hombres como mujeres) solo decían maravillas de ella. Pero aun así ella no se sentía satisfecha del todo.

Sus experiencias sexuales habían sido placenteras y aunque no tenia quejas de ninguno de sus amantes tenia la sensación de que faltaba algo siempre. Suponía que su aspecto les daba la sensación de que era delicada y frágil, como si se les fuera a romper en las manos; pero ella quería (se podría decir mas correctamente ansiaba) ser utilizada, que se olvidaran de que era una persona, solo quería ser un objeto en manos de otros, un objeto con el cual otros satisfacieran sus necesidades. No sabia de donde venia ese sentimiento, tampoco se lo preguntaba pero lo que si sabia es que la necesidad de sentirse así empezaba a calar incluso en sus sueños.

Aunque como todo ser humano tenia sus fantasías y muchas de ellas ya las había cumplido otras muchas tenia miedo de llevarlas a la realidad, pero había una de ellas que estaba dispuesta a llevar a acabo fuera como fuera. La saco de un libro que hablaba sobre las experiencias sexuales de una chica aun mas joven que ella. La parte que cautivo a Ana contaba que la protagonista se hallaba con los ojos vendados, arrodillada entre varios hombres desnudos los cuales utilizaban su boca y sus manos para satisfacerse. Ana no dejo de imaginarse mientras leía esa escena en que la protagonista era ella y que varias manos la tocaban sin ella poder ver quienes eran pero tampoco le importaba. Imaginaba que los desconocidos usaban su boca por turnos para follarla y terminar llenándola de esperma. Se sintió extasiada y consiguió un orgasmo sin llegar a tocarse. En ese mismo momento de éxtasis decidió que debía cumplir esa fantasía
pues era exactamente eso lo que ella andaba buscando.

Antes de hacer nada fue a hablar con su amigo Alberto con el que tenia una especial conexión. El, 4 años mayor que ella, había sido un antiguo amante suyo y aun mantenían una estrecha relación pues después de conocerse descubrieron que eran muy parecidos en su forma de pensar y de vivir. Cuando Ana descubrió que era lo que quería no dudo en hablar con el pues sabría que si en este mundo habría alguien que la entendería seria el sin duda, así que cogió el teléfono y quedaron en verse esa misma tarde.

Se vieron en una cervecería cercana a la plaza mayor y pidieron un par de cervezas.
-Bueno, cuéntame que es eso tan importante que tenias que contarme.
-Recuerdas que te he dicho muchas veces que siempre me falto algo en el sexo pero que no terminaba de saber que era.
-Si claro. Cuando me dijiste que también te paso conmigo me chafaste.- Dijo Alberto poniendo
cara triste.
-¡¡Que tonto que eres!!- Dijo ella mofándose.- El caso es que hace tiempo descubrí que necesitaba sentirme un objeto en manos de otros.
-¡¡JODER PUES YA ME LO PODRÍAS HABER DICHO!!.- Alberto empezó a reírse.
-Pero si es que ni yo mismo sabia que es lo que pasaba. Bueno, a lo que iva, el otro día leyendo un libro leí una cosa que me hizo volverme loca.

Ana empezó a relatarle la escena del libro y como ella se imaginaba la protagonista del libro siendo manoseada y utilizada por varios hombres, después le confeso sus intenciones de llevar a cabo su fantasía. Con cara muy seria y tono aun mas serio Alberto la contesto:

-Niña, ¿estas segura de lo que me estas diciendo? Y si das con algún loco y te pasa algo.
-Pensé que tu lo entenderías. – Y empezó a pensar que se había equivocado en contárselo.
-A ver, si entenderte te entiendo. Sabes que yo siempre he sido el primero en llevar acabo mis fantasías siempre que he tenido oportunidad pero tengo miedo de que te puedan hacer daño.
-¿Y si tu estuvieras allí?
-¿Como?
-No me refiero participando, le tengo mucho aprecio a Nuria y jamas te toleraría que la pusieras los cuernos y a mi jamas se me ocurriría intentar nada contigo.
-Entonces, ¿a que te refieres?.
-Me refiero a que estés cerca por si me pasa algo que vengas a mi rescate.
-¿Me pongo la blanca armadura o no hace falta?- Le respondió Alberto con tono sarcástico.
-Mira, si no quieres ayudarme me parece bien pero no es necesario que te pongas borde conmigo.
-Vale, lo siento. Pero entiende que me sorprenda. Si Nuria se enterara me capa.
-No tiene por que enterarse además tu no vas a tocarme, solo vas a estar allí por si me pasa
algo.
-No lo se, déjame que lo piense.

Y continuaron la tarde hablando de cosas triviales, sus vidas, sus trabajos; hasta que llego la hora de marchar y Alberto prometió llamarla al día siguiente para darle una respuesta.

Cuando Alberto la llamo y le dijo que la ayudaría, Ana no pudo aguantar su felicidad y se puso a saltar como una loca, quedaron al día siguiente para hablarlo y ella se paso el resto del día rebosante de alegría, mas de uno de sus compañeros de trabajo le pregunto si es que se había echado novio y ella no era capaz de responder mas que con un “…algo parecido.”

Alberto dijo que aceptaba bajo unas condiciones. Primero que el escogiera a los candidatos, obviamente contando con los gustos de ella, obviamente. Segundo que el conseguiría el lugar y no irían a casa de ninguno de los desconocidos; y tercero que si en algún momento veía algo que no le gustaba o pensaba que algo no iba bien cortaría la fiesta y ella no diría nada.

Ana estuvo deacuerdo pues sabia que todo eso era para su propia seguridad y ese mismo día puso el siguiente mensaje en un foro para buscar a los candidatos: “Chica de 23 años, buen cuerpo y muy sumisa busca hombres para hacer Bukkake. No cobro, ni quiero regalos, solamente quiero que me utilicéis. Mandad foto y os responderé.” Adjunto una foto suya desnuda y espero la respuesta.

Al día siguiente tenia 40 respuestas y Alberto, que también tenia acceso a la cuenta del foro, desecho a la mayoría pues muchos de ellos solo ponían fotos de sus pollas. Se quedaron con cuatro, les escribieron para decirles que eran los afortunados, quedaron con ellos en que seria en un par de de días y les mandaron la dirección de la casa de un amigo de Alberto que se la había prestado

El día de la cita Ana estaba de los nervios, por la mañana pensó en llamar a los chicos para decirles que lo cancelaba pero se lo pensó dos veces y se tranquilizo pensando que Alberto estaría allí para cuidarla. Un par de horas antes Alberto y Ana fueron a la casa para que ella se pudiera duchar, cambiarse y tomarse algo con tranquilidad. Después de la ducha fue a donde estaba Alberto con la ropa que tenia intención de llevar, unas botas altas y un tanguita negro, nada mas. Alberto se empezó a poner nervioso y le pidió que se pusiera algo así que se puso un albornoz que encontró.

Cuando llego la hora Ana se metió en el baño y los 4 candidatos empezaron a llegar y se vieron un poco sorprendidos al ser un hombre quien les abriera la puerta pero Alberto les explico, tras reírse a carcajadas, que no era el a quien ivan a bañar y que la chica estaba escondida hasta que empezara todo. Después les explico unas condiciones: “Ella no quiere conoceros, así que en ningún momento la quitareis la venda de los ojos. Podréis masturbarla pero nada de follar. Yo voy a estar aquí todo el tiempo así que si se queja, grita o la hace alguno algo que la moleste os vais a la puta calle, ¿vale?” Todos estuvieron deacuerdo, les llevo hasta la habitación donde iba a suceder todo y les dijo que se fueran desnudando. Inmediatamente después fue a buscar a Ana.

– Niña, ¿estas segura de esto? Aun estas a tiempo de echarte a atrás.
– Estoy muy segura y además tu estarás cerca por si pasa cualquier cosa.

Le dio un abrazo y le dio las gracias. Alberto correspondió el abrazo y la llevo hasta la puerta de la habitación.

– Es la hora del espectáculo. – Le dijo a Ana y la vendo los ojos.

Entraron los dos a la habitación, Alberto miro a los tipos que estaban hablando entre ellos y les dijo con un gesto que se callasen, la puso entre medias de ellos, la quito el albornoz y se marcho. Ana empezó a sentirse inquieta por que no veía nada y solo oía 4 respiraciones desconocidas pero no pasaba nada ¿quizá no les gustaba o se estaban arrepintiendo? Pero enseguida una mano atrevida empezó a tocarle el culo e inmediatamente el resto le siguieron.

Apartir de ahí todo fue rápido y algo confuso para ella, sentía un placer ignoto, ningún pensamiento pasaba por su cabeza excepto de seguir los movimientos que los hombres la indicasen pues ella solo
era un objeto. Sentía que varias manos se centraban en tocar y estrujar sus pechos mientras que otras algo mas torpes intentaban apartar su tanga por lo que ella ayudo quitándoselo. Las manos empezaron a recorrer el resto de su cuerpo y ella con las suyas tocaba los cuerpos de sus dueños. Notaba cuerpos
de todos los tipos pero se sorprendió al tocar las pollas pues eran todas de buenos tamaños y muy duras. La empezaron a empujar con la cabeza hacia abajo para que se arrodillase y entonces fue cuando estuvo a su merced. Una tras otras las pollas pasaban por su boca, unas veces por voluntad de ella y otras por que le cogían de la cabeza y la follaban como si fuera su coño. Con las manos no paraba de masturbar a los que tenia cerca por lo que ella no podía tocarse y estaba a reventar.

En cuanto empezó a notar por los gemidos que estaban a punto de correrse ella se tiro en el suelo y les pidió que se corrieran encima de ella mientras se masturbaba. Fueron los segundos mas gloriosos y placenteros de su vida, mientras la llenaban de esperma ella se corría y un montón de sentimientos empezaron a correr por su cabeza. Se sentía sucia, usada y humillada, pero al mismo tiempo se sentía totalmente satisfecha, por fin sentía el placer que llevaba tanto tiempo buscando y no pudo reprimir un gemido de verdadero placer.

Uno a uno los invitados se fueron marchando y la dejaron tirada en el suelo sin decirla nada. Ella estaba en una nube, con una sonrisa que decía toda la felicidad que sentía Ana y se quedo dormida. A los pocos minutos Alberto entro y la despertó para que se duchase y se marchasen.

Mientras Ana se duchaba, empezó a recordar esos sentimientos humillación/alegría que la habían llevado al mayor de los placeres y sin poder contenerse se volvió a masturbar con la sensación de sentirse al fin completa.


En una oscura habitación

En una oscura habitación, húmeda, solo había una pequeña ventana por donde se filtraba la luz de la luna y una gran puerta que no parecía tener pomo ni cerradura.

Allí se encontraba Elisa con la respiración agitada y algo desorientada. Estaba asustada pues apenas era capaz de recordar que había hecho ayer

¿Como llego a ese lugar? Su ropa estaba sucia parecía barro ¿quizás la arrastraron por un bosque? Desesperada intento mirar por la ventana pero estaba demasiado alta. Elisa daba vueltas y vueltas, el frío le calaba hasta los huesos, angustiada se tiro en el suelo y se puso a llorar lágrimas de ira de miedo de impotencia pues no sabia por que ni para que estaba allí y nadie respondía a sus preguntas al otro lado de la puerta así que finalmente desistió.

Pasaron semanas meses, incluso años quizás. Elisa ya perdió la noción de el tiempo y poco a poco termino por adaptarse a esa pequeña habitación comiendo las ratas que vivían en los huecos de la pared o insectos y pasando horas bebiendo agua por una grieta de humedad, lo único que Elisa podía mirar era La Luna por su pequeña ventana. Termino creyendo que podía hablar con ella incluso pedirle que la sacase de allí y llevarla con ella y se lo pedía todas las noches, imploraba ser viento y atravesar las ramas de los árboles, ser estrella y ver todo desde el firmamento o ser lechuza y tener la visión de la noche.

Elisa creyó firmemente que si se lo pedía cada noche la luna se lo concedería pero el tiempo paso y ella siguió en su pequeña y húmeda habitación Elisa pensó que quizás la luna quería que ella hiciese algún sacrificio para demostrarle su amor y después de mucho razonar dejo de comer “Ni un bocado” se dijo y durante meses así lo hizo. Ella solo miraba a su luna y le pedía una y otra vez su deseo. Parecía que la luna no se lo iba a conceder incuso algunos dirían que Elisa deliraba pero una noche cuando estaba casi desfallecida Elisa se reunió con la luna y fue viento y pudo hacer bailar a los árboles, fue estrella en el firmamento y vio la noche como una lechuza

Elisa fue feliz, quizás solo fue su ultimo suspiro, su mejor sueño quizás fue el regalo de la luna.

Theya.

Otro relato de la autora de “El hombre invisible” . Hay historias que no pueden tener otro aroma que el amargo de la tristeza y el dulce de las lagrimas de la ilusion.

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